Nos llegó el llamado de la profesora McGonagall en la clase de Astronomía, la última clase del viernes. Citó a todo Gryffindor y Slytherin de 4to año al Gran Salón. Yo ni siquiera sabía que existía uno, pero siempre me sorprende Hogwarts y sus lugares secretos, esperaba que no sea alguno que tenga un perro de tres cabezas. Nuestro prefecto se encargó de guiarnos.
El salón era enorme, pintado de un color perla brillante, aún más grande que el Gran Comedor; y se notaba que no era usado frecuentemente. Solo estaba equipado con muchas sillas de madera oscura apiladas, y que gracias a la varita de Minerva se acomodaban en filas.
Como era de esperarse, Slytherin tomó un solo lado del salón, así que todos los integrantes de Gryffindor nos acomodamos en el lado opuesto. No había ni una sola persona en el lado rival. Minerva, y el Sr. Filch se encontraban al lado de un tocadiscos que se veía antiguo, pero era gigante, y estaba recién pulido, ya que era lo único del salón que no tenía polvo.
—¡Muy bien! —habló Minerva para acallar los murmullos que todos hacían por no saber para qué nos citaban ahí. Aunque, pensándolo bien, era un poco obvio —. Los reuní con un propósito muy específico y en lo personal muy importante para el colegio y su desarrollo. Para aquellos que no lo sabían, el Baile de Navidad es un baile que se realiza durante el Torneo de los Tres Magos, y una tradición que se realizó por décadas. Las cuatro casas de Hogwarts han realizado un privilegiado baile y es mi deber no permitir que arruinen eso portándose como un montón brutos barbajanes —nos dijo con un tono de voz imponente.
La profesora se aleja del medio del salón, y se acerca hacia el conserje haciendo resonar sus tacones contra el suelo de madera reluciente.
—Señor Filch, ponga la música por favor —El conserje, acompañado por el ronroneo de su gata, puso rápidamente una pista en el tocadiscos.
—¿Qué crees que está haciendo? ¿Nos hará bailar? —le pregunté a Hermione en un susurro. Ella se encogió de hombros como respuesta.
—Necesito un ayudante, a ver... Señor Weasley, venga por favor —interrumpió Minerva, mientras la música sonaba los tres hermanos weasley se miraron entre sí —. Ronald, por favor —pide Minerva extendiéndole su brazo, al hacerlo las anchas mangas de la túnica dejaron al descubierto su mano algo arrugada y con sus uñas pintadas de un rojo oscuro.
Los gemelos casi estallan a carcajadas, y Ron muerto de vergüenza se puso de pie de mala gana y se acercó hacia Minerva.
—La verguenza pública parece ser el karma de Ron por tratarte tan mal estas semanas —me susurró Hermione con una sonrisa en su rostro.
🎩
5 horas antes, durante el desayuno.
—Harry, ¿me pasas la mermelada? —le pedí, viéndola más cerca de él que de mí —. Esta tostada está estupenda —le dije casi escupiendo toda la comida, pero de verdad estaba estupenda. Harry tomó el frasco, pero la mano de Ron se lo arrebató primero.
—Lo siento —me susurró Harry, encogiéndose de hombros.
—Da igual, Harry. Solo quería quitarle el sabor agrio a las tostadas —le dije en voz alta. Ron escuchó eso y por supuesto entendió que era para él, pero solo respondió poniendo sus ojos en blanco y comiendo sin mirar o hablar con alguien.
—Tranquila, ya se le pasará —añade la castaña a mi lado, pero ya sonaba un dicho de costumbre. Dos semanas y algunos días más que Ron seguía ignorándome y mirándome como si hubiera masacrado a su madre —Al menos es viernes, y tenemos pocas clases.
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Outsider - Draco Malfoy
Hayran KurguDesde que el sombrero seleccionador se posó sobre la cabeza de Draco Malfoy se supo que era un digno Slytherin. Su familia de magos oscuros y prestigiosos con su linaje fue la principal fuente de inspiración para la crueldad contra los que él consi...
