El enorme reloj de la pared frontal marcó las doce, por lo tanto Dolores se puso inmediatamente de pie delante de nosotros y comenzó a repartir los pergaminos con un movimiento de su varita. Había decidido separar los bancos para que sean individuales, temiendo que nos copiemos en tal importante examen.
El pergamino que tenía frente a mí contenía una sola pregunta escrita, y sí, sabía la respuesta. Tantos días en la biblioteca habían dado sus frutos, me había esforzado lo más que pude para este momento y no podía simplemente dejarlo ir porque ahora la directora era una imbécil.
Durante largos minutos escribí los más profundos detalles que pude sobre la consigna, sin desviarme del tema principal. Una vez terminada ésta, esperé unos segundos y la enorme respuesta que había dado desapareció, dando lugar a una nueva y siguiente pregunta.
No era buena calculando el tiempo, porque creí que había tardado una hora, y en realidad solo habían pasado treinta y dos minutos desde que el examen había comenzado. No podía revisar por si me faltaba algún detalle en las respuestas porque ya todo había desaparecido. De todas formas, estaba muy conforme y segura de cada una, así que sabía que será un buen examen.
Me puse de pie y caminé hacia el escritorio de la profesora Umbrigde, perdón, Directora.
—Gracias, querida. Puedes esperar afuera —me dijo con una sonrisa tan falsa como su bondad y totalmente tétrica. Tomó el pergamino de mi mano, y no dijo más nada. Yo me giré y comencé a caminar hasta salir del salón, quedándome en el suelo del pasillo.
Era la primera en salir, era raro haber terminado tan rápidamente el examen más largo del mundo pero aún así estaba bastante feliz. Terminarlo me quitó un gran peso de encima, ahora sólo debía esperar a que mis amigos salieran para poder hacer algo divertido y terminar con tanto estrés.
De repente dos siluetas altas cruzaron el pasillo donde me encontraba sentada jugueteando con las mangas de mi túnica. Se trataba de Fred y George, así que al acercarse me puse de pie. Ambos gemelos se encontraban sin sus uniformes, y llevaban las escobas de Quidditch bajo sus brazos.
—¿Qué hacen aquí chicos? —les pregunté —. Creí que ya no podías jugar, Fred. No te me ofendas, pelirrojo diabólico, es sólo un dato de color.
—Eso me dolió en el alma —respondió Fred con una falsa expresión de dolor y poniendo su mano izquierda en su pecho, del lado donde se encontraba el corazón. Ambos gemelos soltaron una risa, era tan contagiosa por el mal chiste de Fred que solté una risita yo también.
—Lo cierto es que estamos aquí para hacerle una última visita a la pequeña Dolores. Alias Cara de Sapo —me respondió George, mientras le extendía su mano a Fred para que éste dejara de hacer tonterías y se pusiera de pie.
—¿Qué están planeando exactamente? —pregunté, con mucha curiosidad y con mi ceja alzada.
—Es todo sobre ser leyendas. ¿Sabes? La gran y épica escapada de los gemelos Weasley quedará por años en Hogwarts, nuestros hijos llegarán a asistir al colegio sólo para que le recuerden lo buenos que fuimos nosotros — dijo Fred.
—¿Qué? —pregunté sorprendida y un poco escandalizada, los gemelos ahora sí habían superado cualquiera de sus bromas —. ¿Van a irse de Hogwarts de verdad?
—Así es pequeña, lo hemos estado pensando desde que Dumbledore desapareció de nuestras narices —me responde George.
—Pero... ¿Y qué hay de su futuro? —solté, fue algo inconsciente. Los gemelos han sido muy buenos amigos desde que los conozco, y no pretendía sonar como si los juzgara.
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Outsider - Draco Malfoy
FanfictionDesde que el sombrero seleccionador se posó sobre la cabeza de Draco Malfoy se supo que era un digno Slytherin. Su familia de magos oscuros y prestigiosos con su linaje fue la principal fuente de inspiración para la crueldad contra los que él consi...
