Al día siguiente, Draco se quedó hasta tarde para asegurarse de que sólo sea irritable con él. Humber no había venido, y me preguntaba si había sido por mi comentario. Era estúpido, claro que era por cómo me comporté con él. Fingí que no me importaba cuando Draco me lo preguntó, pero supongo que no sé mentir tan bien después de todo.
Cuando Draco se fue luego de la cena, volví a sentirme frágil y sola. Le dije que estaba bien que se fuera, supongo que debería estar con su madre y no con un manojo de emociones bipolares como lo era yo en estos días. Pero no, no quería que él se vaya. Quería que me acompañe todos los días, quería ir con él a la estación del tren, y sentarnos juntos en un vagón.
Estuve debatiéndome ver a mis amigos por casi una semana mientras aprovechaba la soledad que la ausencia de Humber me provocaba. Incluso comencé a escribir una lista para saber qué hacer, porque ninguna otra cosa me lo decía.
Pros:
1- No estaría más sola.
2- La comida de Molly era especial.
3- Podría ayudar a dejar de pensar tanto en mi padre.
Contras:
1- No quería que nadie me viera llorar.
2- No quiero que nadie me pregunte cómo estoy.
3- He tratado muy mal a Hermione.
4- Me gustaba estar sola sin tener que darle explicaciones a nadie sobre lo que hago.
Y allí me encontraba, dando vueltas en mi habitación mientras armaba y volvía a desarmar la valija con mis cosas de Hogwarts.
Finalmente decidí ir a la casa de los Weasley's, decidí que era mejor despejar un poco mi mente. No quería olvidar a mi padre, pero en serio que los ojos se me saldrían de sus órbitas si seguía llorando tanto. Después de todo, Harry perdió a Sirius, tal vez él me pueda comprender.
Llegué a la madriguera alrededor de las seis de la tarde, comunicándome por la chimenea. Harry y Ron, estaban en los sillones de la sala de estar recostados cómodamente, con sus pies sobre la mesa de madera. Ambos se pusieron de pie al ver que yo había llegado, y su expresión de asombro e incertidumbre me había hecho darme cuenta que seguramente habían hablado con Hermione.
Arrastré mis valijas fuera de la chimenea y sacudí el polvo que había quedado en mi ropa. Hazza, mi lechuza revoloteó sus alas así que la deje salir de su jaula para que pueda ir afuera.
—¡Ava! —habló Hermione desde la cocina de los Weasley, corrió hacia mí dejando su libro caer, y me abrazó fuertemente. Hermione olía a vainillas, y tenía un poco de bronceado que acarreaba de las vacaciones con sus padres. No lo había notado cuando fue a mi casa, porque ni siquiera quería prestarle atención —. ¿Cómo estás? ¿Por qué no respondiste mis cartas?
—Ah, no he tenido tiempo —respondí. La verdad es que me sorprendió que me hablara tan bien, pero después de todo Hermione era una buena amiga.
—Ava querida, llegaste justo a tiempo para la hora de la cena —me habló Molly asomándose desde la cocina, con un delantal algo sucio. Levantó su mano sosteniendo un cucharón grande de madera en forma de saludo —. Ron querido, no dejes sus maletas ahí. Llévaselas al cuarto de Ginny.
—De acuerdo —bufó Ron, mientras se ponía de pie para tomar mis valijas junto a la vacía jaula de Hazza —. No te confundas, me alegra que hayas venido, no me alegra que hayas traído tanta ropa.
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Outsider - Draco Malfoy
FanfictionDesde que el sombrero seleccionador se posó sobre la cabeza de Draco Malfoy se supo que era un digno Slytherin. Su familia de magos oscuros y prestigiosos con su linaje fue la principal fuente de inspiración para la crueldad contra los que él consi...
