Durante días, noté que Draco ya no asistía a sus clases. Sus notas habían comenzado a bajar, por lo que comenzó a recibir muchas citaciones de los profesores. Sin embargo, a Draco parecía no interesarle nada de eso, terminaba discutiendo con muchos de los profesores y yéndose de las clases.
—¿Otra vez ha faltado? —murmuré hacia Hermione. Ella observó el lugar vacío que Draco ocupaba en las clases de Defensa con Snape. Me miró preocupada y negó con la cabeza.
—No te preocupes por eso ahora —me pidió y yo asentí. Bueno, era verdad, debía dejar de obsesionarme con Draco, pero cada vez que quería dejar de hacerlo recordaba su rostro de miedo al verme en el baño de las Tres Escobas. ¿Realmente él había hechizado a Katie y enviado un collar embrujado?
—Es que no dejo de pensar en otra cosa —le confesé, cuidando que el profesor Snape todavía no entre al salón.
—Lo sé, y no dejarás de pensar en él en tan solo unos días. Solo cálmate, ¿si? Tenemos que seguir estudiando para el examen de Transformaciones y luego tú tienes práctica del equipo de Quidditch —me dijo, tratando de hacerme preocuparme por otras cosas. Le había confesado que mantenerme ocupada estudiando y practicando en Quidditch funcionaba, así que Hermione siempre utilizaba esa carta cuando me veía nerviosa.
—Creo que necesito unas actividades para hacer en mis sueños así dejo de tener pesadillas —le comenté, sabiendo que ella seguramente escuchaba como me despertaba de exaltada algunas veces por la noche.
—¿Sigues con las pesadillas? Creí que se te habían pasado.
-Pues sí, aun las tengo. Creo que no se han ido del todo desde que sucedió lo de Cedric. Ahora son peores —le interrumpí. Pronto, el profesor Snape apareció en el salón, por lo que todos nos quedamos en silencio.
—Abran sus libros en la página ciento veinticinco, rápido —ordenó —. Señor Weasley, ¿Por qué no lee este párrafo en latín? Es un conjuro de defensa explicado por su fundador en el año mil doscientos veintitrés.
Ron palideció, no era bueno con otro idioma y mucho menos lo sería con un latín antiguo que está explicando un hechizo de izquierda a derecha. Nadie en la clase sabía latín, y por supuesto que no era necesario. Simplemente, a Snape le encantaba molestar a los del equipo de Quidditch antes de los partidos contra Slytherin.
—Señor yo no sé leer latín —le dijo Ron, mientras sostenía el libro en la página indicada.
—Es obvio que no sabe, señor Weasley. Pero quiero que haga el intento, de una u otra forma hará el ridículo —le respondió el sombrío profesor con una sonrisa satisfactoria.
—No hace falta que lo haga avergonzar delante de la clase, profesor —murmuró Hermione enojada al ver cómo Ron intentaba ponerse de pie sin temblar demasiado. Snape le dirigió una mirada tan horrible a Hermione que no se volvió a atrever a hablar.
—Granger, te restaré cinco puntos por entrometerte. Cuando seas profesora, hablaras, mientras tanto quédate en tu maldito asiento y bien callada —le pidió él. Hermione no respondió nada y miró al suelo.
Ron leyó en latín aquel hechizo, todos sabíamos que no era necesario, sin embargo tuvo que hacerlo. Los alumnos de Slytherin reían por su mala lectura, algunos de Gryffindor también querían reírse pero no lo hacían para que Ron no se ponga nervioso en el partido de mañana.
—Señor Weasley su lectura fue pésima. Le restaré diez puntos a Gryffindor por esto, ahora, lean las primeras veinte páginas de este capítulo así puedo enseñarles algo decente en la próxima hora —pidió el profesor, y automáticamente el salón de clases se volvió silencioso.
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Outsider - Draco Malfoy
FanfictionDesde que el sombrero seleccionador se posó sobre la cabeza de Draco Malfoy se supo que era un digno Slytherin. Su familia de magos oscuros y prestigiosos con su linaje fue la principal fuente de inspiración para la crueldad contra los que él consi...
