Capítulo 53: La misión de Draco

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Luego del desayuno Hermione y yo fuimos rápidamente hacia el salón 1B de Transformaciones, para llegar antes de que Ron terminara y se levantara. Ella seguía tan enojada con la relación entre él y Lavander Brown que no quería hablar ninguna palabra. Aunque se mostraba muy preocupada por lo que había sucedido en la madriguera aquella noche de Navidad.

—Es un imbécil, es como si la besara a propósito delante de mí —se quejó Hermione, mientras dejaba caer pesadamente su copia de guía de Transformaciones nivel superior en la mesa, provocando así que un poco de polvo salte de la misma.

—Lo sé, creí que para estas alturas ya habrían cortado —le respondí. Ron y Lavander eran fanáticos de las demostraciones de afecto en público, y eso me molestaba también por ver a mi amiga sufrir ante tales afectos. Era imposible que Ron fuera tan idiota y no notara que ello lastimaba mucho a Hermione. ¿O era demasiado idiota o lo hacía a propósito? Cualquiera de las dos opciones me daban ganas de partirle la cara.

—Como sea, no me importa. ¿Sabías que Cormac me ha enviado una carta para Navidad? —me contó ella, y luego relató que Cormac le había pedido una cita aunque ella se negó. Finalmente el salón de Transformaciones fue llenándose con alumnos de Gryffindor y de Ravenclaw, por lo que Minerva salió de su forma de gato (como le encantaba rondar para ver quién llegaba tarde) y se puso frente a toda la clase, escribiendo con su varita en la pizarra: "Conjuración".

—Buenos días, alumnos —habló ella, acomodando su picudo sombrero —. Hoy veremos finalmente la parte que muchos de ustedes esperaban: la Conjuración de objetos de cualquier índole. Conjuración significa que hacemos algo aparecer literalmente por "arte de magia".

Pronto Minerva comienza a caminar entre los bancos de los alumnos, mientras nosotros nos dedicábamos a copiar en nuestros pergaminos las palabras que ella decía. Generalmente, lo que ella hablaba en clase entraba en el examen y muchas cosas del libro no.

—¿Alguien quisiera decirme una de las reglas básicas de la Conjuración? —pronunció ella. Algunos levantaron sus manos, incluso Hermione y yo —Dementy.

—Es imposible conjurar comida, pero sí se podría conjurar agua —respondí. Minerva asintió con su cabeza y continuó con la clase.

Unas horas después.

Caminé por los fríos y vacíos pasillos de Hogwarts luego de terminar mi última obligación del día: la práctica de Quidditch. Hermione se había quedado leyendo en la biblioteca para el próximo examen de Transformaciones, pero la verdad era que yo estaba cansada y lo único que quería hacer era dormir un poco antes de la cena.

La única clase que no me había hecho bostezar cada cinco segundos (Y perder cinco puntos para Gryffindor por hacerlo en clase de Snape) fue la clase de Transformaciones. Estábamos a más de la mitad de nuestro libro de guía para el nivel superior y era de lo más interesante que vi. Minerva nos llevó un montón de elementos para transformar y transfigurar por lo que la clase fue bastante entretenida. Debo admitir que incluso bostecé un poco en la práctica.

—Ava —ijo la voz de Draco, interrumpiendo todos mis pensamientos. Levanté la vista para mirarlo puesto que él es varios centímetros más alto que yo —. ¿Qué haces por aquí? —preguntó, como si lo hubiera descubierto en una mala posición o algo así. Yo fruncí mi ceño ante su tono.

—Estoy yendo a mi sala común —hablé luego de unos segundos, mi voz no se sentía como siempre. Sentí que no tenía aire, quería irme pero mis pies no me respondían. Lo miré fijamente mientras él se acercaba a mí con sus ojos colorados y un poco hinchados. Intenté caminar para rodearlo, pero Draco me tomó con ambas manos por los hombros y me miró fijamente como si estuviera asustado por lo que hacía —. ¿Qué haces? —le pregunté, pero él me presionó contra su pecho y me abrazó.

Outsider - Draco MalfoyHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora