Capítulo 17: La cena de Navidad

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Los gritos de Hermione me despertaron de una hermosa y larga siesta navideña, ella me pedía e insistía que me levantara para poder llegar a la cena de navidad. No le hice caso, por lo que la castaña se fue azotando la puerta. 

Tras el sonido mis ojos se despegaron mágicamente, miré el reloj de la habitación que marcaban las siete y cuarto. Tenía tiempo de sobra para ir a la cena, además de que llegué a la conclusión de que mi mejor amiga es una exagerada.

Me tallé los ojos en un fallido intento de que pudiera abrirlos normalmente. Se supone que uno sí durmió una siesta se despierta descansado y con ganas de vivir, pero la realidad era que me desperté con ganas de seguir durmiendo, como si me hubiera cansado por dormir tanto así que necesitaba dormir más. Era algo contradictorio.

Me puse de pie en mi cama, y luego de mirar mis zapatos por un momento fui al baño a arreglarme. El cabello no estaba tan mal para una siesta tan larga, así que abrí la canilla, humedecí mi cepillo y lo pasé por mi cabello desenredandolo. Todo lo hacía lentamente. Cuando terminé, volví hacia mi cama y revolví en el baúl algo adecuado para la cena.

La señora Weasley sin falta me había enviado un suéter con mi inicial, el suéter era de color rojo fuego y tenía bordes en la parte del codo de color dorado, mientras que mi inicial estaba de color blanco. Decidí que lo usaría, así que me lo puse por encima del pijama (o más bien la remera vieja que asignaba como pijama) y me puse un jean negro con unas zapatillas cómodas. Era navidad después de todo, y lo más importante era comer.

Llegué al Gran Comedor al cuarto para las ocho. Estaba bastante lleno, pero eso era por los alumnos de las otras escuelas. Por ahí escuché que Seamus y Dean volvieron a su casa para navidad, y que Neville lo hizo porque su abuela no quería estar sola.

—¡Feliz cena de navidad! —saluda Cedric desde la mesa, poniéndose de pie. Nadie llevaba el uniforme porque en las vacaciones no era obligación, por lo que todos estaban mezclados en las mesas.

—Cedric, no puedo creer que me hables después de tanto tiempo. ¿Acaso Cho volvió a su casa y te dejó libre? —respondí, molestando a mi amigo. Realmente era divertido ver como se fastidiaba por eso. Tal como esperaba, puso sus ojos en blanco.

—Oh Merlin, mejor ni te hablo —murmuró.

—Lo siento, es la costumbre —me disculpo dándole un abrazo para saludarlo —. Feliz cena de navidad, Diggory. Estoy esperando que me des un regalo, ya que soy tu mejor amiga.

—Y yo estoy esperando tu regalo ya que soy tu mejor amigo y nunca podrías querer a alguien como a mi —dice con falso orgullo.

—Que engreído eres. ¿Sabes qué? Mejor vayamos a sentarnos —le respondí. Lo tomé de la mano y lo dirigí hacia donde estaban Harry, Ron y Hermione. Al parecer las cosas no seguían tan tensas como antes, pero seguramente cuando Ron los vea cada vez más por el pasillo explotarán de nuevo.

—Ava, al fin te despegaste de la cama —me habla Hermione al verme. Me senté en frente de ella, con Harry y Ron a mi izquierda.

—La próxima vez ten cuidado con la puerta, querida.

—Era tarde, querida —repitió intentando imitar mi tono.

—Eso es un lindo suéter —interrumpe Fred, llegando junto a su gemelo y sentándose al lado de Hermione.

—Lo se, ¿Verdad? ¿Que te envío tu madre a ti esta vez? —le pregunté, al ver que no llevaba nada con su inicial (o la de George).

—Chalecos —repitió junto a George al unísono.

—Veo que cambiaste a Malfoy por Cedric. Tú nunca te decides, así que hay oportunidad de que vuelvas con Fred —me dice George, tomando un poco del pan que dejaban los elfos antes de servir la cena completa.

Outsider - Draco MalfoyHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora