Capítulo 24: Grimmuald Place

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Me encuentro rodeada por una oscuridad que parece no tener fin. Busco de manera exhaustiva en mis bolsillos algo, cualquier cosa, que me ayudara a ver. El miedo me invade por completo, ¿estaría sola? ¿dónde estoy? Mis pasos eran temblorosos al no poder ver el camino a seguir.

—Me mataste —habló alguien a mis espaldas. Me giré automáticamente y observé una figura en la oscuridad. Me acerqué hacia la figura con temor, sin embargo rápidamente una luz me encandila y lo distingo

No era el mismo de antes, su rostro estaba apagado, su sonrisa no estaba presente y tenía los ojos con furia.

—¡Me mataste! —me gritó Cedric.



Desperté por la insistente voz de mi padre, sin poder abrir los ojos gracias a la luz que prendió en mi habitación.

—¿Estás bien? —preguntó, y preferí no responder ya que aún estaba analizando el sueño anterior —. ¿Por qué no te levantas? Podemos irnos ahora, tal vez necesitas ver a tus  amigos.

Me levanté apenas el salió. Vestí una remera blanca, jeans azules y zapatillas de color gris, no lo pensé mucho porque la ropa era lo que menos me importaba ahora mismo. Tomé mi valija, y puse la jaula de Hazza encima de ella para poder cargarla más fácilmente. 


Llegamos a Grimmuald Place casi a las diez, con un sol encandilante que cerraba mis ojos. Gracias a la falta de sueño, había coleccionado ojeras notorias y una gran sensibilidad a la luz. Mi padre agitó su varita, y sin que ningún muggle se diera cuenta el edificio comenzó a abrirse, dándole paso número doce que siempre permaneció oculto. Apenas el edificio se acomodó, mi padre abrió paso y lo seguí.

Abrió la puerta de madera y me dejó pasar primera, qué conveniente. Caminé por un largo y angosto pasillo terriblemente oscuro, poseía un diseño antiguo en el empapelado y se encontraba lleno de cuadros cubiertos con telas viejas y rasgadas. Al parecer no era muy habitado.

—¡Ava! —me saludó Hermione desde la escalera que había quedado a mi izquierda. Ella bajó haciendo resonar los escalones de madera y me abrazó, haciéndome soltar la valija para devolverle el abrazo.

—Hermione, ya extrañaba tus abrazos que te dejan sin respirar —le respondí, aunque mi voz salió distorsionada al tener encima en cabello de Hermione.

Mi padre abrió paso entre nosotras, cargando las valijas de ambos y subiendo las escaleras, cuando casi choca con Ron.

—Disculpe, señor Dementy —le habló él, pero mi padre sólo le dio una sonrisa.

—Hola Ronald, ¿Que tal tus vacaciones? —Ron se encogió de hombros mientras mi padre siguió subiendo los escalones.

—Muy bien, señor.

—¿Señor Dementy? —le pregunté a Ron, alzando una ceja por el asombro. Ron jamás le había hablado tan cortésmente a un adulto.

—Tu padre me pone nervioso, no imagino como se pondría Malfoy —dijo, y se que lo hizo tratando de quitarme una sonrisa.

—Te daré un abrazo incómodo a ti aunque no lo quieras —le avisé, antes de abrazarlo a el. Al hacerlo, sentí que una de las puertas más cercanas rechino retumbando en el silencio de la casa y se abrió por completo. Desde aquel cuarto que estaba más iluminado que el pasillo donde estábamos, se asomaron varias personas.

Molly, Arthur, los gemelos, Ginny, Remus y Sirius. Todos se acercaron a saludarme. Y en cuanto mi padre bajó las escaleras, todos nos ubicamos en el comedor del lugar, a esperar mientras Molly cocinaba el almuerzo.

Outsider - Draco MalfoyHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora