Hermione se encontraba sonriendo, en aquella amplia y cómoda cocina. Después de haber abandonado la sala de estar acompañada de Draco, pudo tomar de manera fácil una agradable conversación a su lado.
—Y bien, Draco —dijo observando los distintos condimentos en aquella pequeña mesa— ¿Qué es lo que te gustaría ser? Es decir, ahora que puedes.
Draco sin embargo había entendido a la perfección aquella curiosa pregunta, y era cierto, ahora él poseía la libertad que le había sido arrebatado desde su nacimiento; desde que portó el apellido Malfoy y su progenitor era –en ese entonces– el aliado más leal que poseía Voldemort.
—Medimago —responde en murmullo—, me gustaría poder ayudar de alguna u otra manera.
—Nunca me he tomado el tiempo de conocerte, Draco —admite Hermione observando con desinterés la manzana ubicada en la barra— De todas formas, te ves como una persona dedicada, además si te hace falta algo o si no llegaras a comprender; puedes consultar conmigo.
Draco arrugó la nariz y analizó con cierta determinación esa propuesta.
—¿De verdad?
—Claro que sí —Hermione asintió de manera comprensiva— No es la tarea más difícil.
—¿Y tú? —curiosea el rubio tomando una bandeja de pan en sus manos. Ya se encontraba lista la cena, faltaba preparar la mesa— ¿Cuál sería tu tarea más fascinante en el mundo mágico?
—Bueno, admito que con el tiempo me han llamado la atención diversas profesiones. —Dice— Más me he centrado en ministra.
Draco Malfoy no se inmuta, sabía que con la capacidad que poseía Hermione Granger: ésta llegaría lejos, más lejos de lo que él creía o llegaba a pensar. Pero no era tiempo de perderse en sus pensamientos, su estado de neutralidad no le ayudaría en esos escasos segundos.
—Felicidades.
Hermione sólo le dedicó una pequeña sonrisa de agradecimiento antes de comenzar a llevar las cosas hacia la enorme mesa que los aguardaba. La cena había transcurrido entre peculiares chistes por parte del auror Ronald Weasley y las terribles e incompletas citas de libros célebres –las brujas de Salem– propiciada por Harry Potter.
El Salvador del mundo era ese tipo de personas que no podía despegar la vista de la persona que en verdad le interesaba y Draco se había sentido abochornado ante el coqueteo indiscreto del azabache.
Cuando por fin la cena llegó a su fin, Malfoy corrió a su habitación designada para quitarse aquel atosigador traje.
Estaba listo para ir a dormir, sabía que Potter estaría jugando con Ron Weasley fuera de casa al quidditch acompañados de diversos aurores. Aún no se encontraba la capacidad de poder socializar con diversas personas lejanas a él y eso en verdad le jodía. Sólo esperaba que Potter acabara rápido para acompañarlo a dormir, lo necesitaba con urgencia.
—Toc toc.
Draco dejó de pensar y de ocultar su rostro en la almohada para prestar atención al muchacho que yacía cerrando la puerta detrás suyo.
—¿Puedo pasar? —pregunta.
—Ya estás dentro —Draco después de haber dicho eso; eleva sus hombros— ¿Qué necesitas?
—Sólo quisiera hablar contigo.
—Dime, Harry. ¿Pasó algo?
—Sucedieron muchas cosas —El muchacho toma asiento en la cama—. De hecho, me sorprende que preguntes. Creí que estarías enterado de nuestro tema pendiente.
— Tema pendiente. Piensa el rubio corroborando a eso.
—¿Te quedarás mudo? —Harry es ahora quien toma la iniciativa— Draco, ya lo he dicho, tú me gustas.
Malfoy mordió de manera tentativa su labio inferior; los nervios comenzaban a resurgir en su cuerpo.
—Aún no comprendo —pronuncia— ¿Cómo puedo gustarte? Es decir… —Sus palabras tiemblan por unos segundos— Todo lo que me ha pasado.
—Todo lo que te ha pasado no fue tu culpa —Harry recorrió la habitación con la mirada mientras hablaba—Ha sido una mala jugada de la vida, y… —Finalmente centró su vista en el rostro del rubio— Yo no podría tener algún sentimiento de rechazo hacia ti o hacia tu persona cuando eres lo más increíble que ha llegado a mi vida.
—¿De verdad lo soy?
Harry sonríe con suficiencia.
—Lo eres. Eres eso y más, me he estado cuestionando esto desde ya mucho tiempo por lo que, quisiera una respuesta; claro que sí me permites Draco, ¿Quisieras ser mi novio?
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Subastado. |Harco.
DiversosHarry Potter. ¡Vendido! Draco Malfoy supo que su vida acabó al distinguir aquellas palabras, pero no supo que sería rescatado de aquel horrible martirio y mucho menos por el niño que vivió y venció. Ese mismo niño que rechazó su oferta de amistad. ...
