Untitled

15 2 2
                                        


Es como si tuviera las muñecas atadas, como sin importar que tan lejos corra o que tan alto grite seguirían atadas, siempre atadas.
Como si las cadenas que me apresan me sujetaran tan fuerte que nunca me liberaran, no por completo.

No aspiro a tener una vida larga, solo a tener una vida útil, ayudar a tantos como me sea posible, darlo todo, por gusto, sin obligación o necesidad solo, porque es lo que quiero, lo correcto.

Acaso si caigo por voluntad el impacto seria el mismo que si caigo por traición, decepción o accidente? Dolería igual?

Anhelo la caída, el impacto agresivo y posiblemente mortal. Anhelo el dolor momentáneo seguido de una tranquilidad inconsciente, el ardor correr por mis venas para después volverse en dulce bálsamo.
Anhelo el silencio mortal de la multitud que después se convertirá en ruido desesperado, aterrado y temeroso de haber presenciado el final rotundo, sin segundas oportunidades, ni tomas de seguridad, si no el final en su mas cruda versión. El final que no esta adornado con guirnaldas de flores blancas de despedida, ni el final que viene, repartiendo pequeñas dosis de anestesia disfrazada de cariño, si no el final real, aquel final que fue el primero y sera lo último que corone a este mundo, ese final y nada mas.

Así, nada mas, en su forma mas simplificada y realista, anhelo el final, el final rotundo e inamovible, el final innegable y a fin de cuentas, el final total, de todas las cosas, de mi y de mis palabras.

Anhelo, siempre anhelo, demasiado cerca como para sentirlo, demasiado lejos para vivirlo.

Realidad Con Sabor A PoesiaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora