He estado pensando en ti últimamente. En tus palabras y en tus actos.
He estado pensando en mi últimamente. En mis promesas y mis pecados. Tu eres uno de ellos.
Por un tiempo cargaba en mi piel tus palabras, tus frases tan clichés que aun así sonaban tan bien cuando venían de ti.
Solía preguntarme si pensabas en mi. Y en que pensarías. Pasaba las horas imaginando lo que suponía que debías de sentir por mi.
Eras sincero cuando me decías que siempre pensabas en mi? Encerio imaginabas lo que seria despertar junto a mi todos los días? Porque?
Estas son mis preguntas. Preguntas que ya no me importa responder. No te podre decir que no te quise. Porque Dios y el diablo saben que lo hice. Te quise, te adore. Pero en algún otro momento. Pero todas cambiamos. Y no me refiero a esos cambios monumentales, si no a aquellos cambios que hacemos a diario, conforme a las lecciones que aprendemos y las heridas que obtenemos.
Pero aunque las sensaciones cambien. Y los corazones se rompan y del cielo caiga lluvia, siempre te voy a querer. Porque tu también me enseñaste algunas cosas. Y te lo agradezco. Mucho.
