26.06.20

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Me senté en una habitación vacía, me senté en una habitación blanca, sin sillas, ni libreros ni nada que me otorgara una fuga, nisiquiera me permití música.

Me senté en el piso de una habitación vacía, blanca e imaginada. Y a mi alrededor se sentaron fantasmas y otros seres.

Mi cabeza siempre está llena de ruido y siempre tengo un sollozo atorado en la garganta, "Esta bien" me repito "Nadie tiene que saberlo" pero hay madrugadas cuando el silencio suena demasiado alto y mi sollozo se escapa, hay mañanas cuando el ruido disminuye y no puedo ni siquiera respirar. Cuando mis pulmones me gritan por una pausa y mis rodillas se niegan a sostenerme.

Me senté en una habitación blanca en una mañana larga, en una noche muy corta, o tal vez en ambas, da igual, el clima y el horario nunca han importado en mi cabeza.

Dionisio me miro, con su luminosa aura púrpura, sentado en el piso a un costado mío y puedo jurar que había tristeza en sus ojos cuando me pregunto "¿Porque das?"

"Porque no se como no hacerlo y no sentir culpa"

Apolo estaba sentado en una silla de madera y a su alrededor sólo había sol y aunque no podía escucharla podía sentir música a su alrededor

"¿Porque no pides ayuda?"

"Porque me siento egoista"

Ares me miraba desde lo que bien pudo ser un trono o un carruaje de metal gris, en silencio, con los brazos cruzados sobre el pecho y la ropa negra salpicada apenas de sangre, me sentí segura, pero confundida, era sólo su fuerza la que sentía? O también la mía?

Hades me miraba desde su trono de piedra oscura, el aire a su alrededor ligero y lleno de calma, sus brazos descansaban a sus lados y la sabiduría podía sentirse en el aire, el tardó en hablar, mirándome profundamente

"Busca tu calma, busca tu ser"

Loki estaba de pie,  supongo que tiene sentido, siempre en movimento, con el aire impregnado de el alma de los bosques y el chasquido de el fuego con la espalda contra la pared, mirándome con intensidad, también con curiosidad.

"Se honesta contigo misma"

Bast estaba sentada en el piso también, a mi otro costado, con ambas piernas juntas y con los dedos sumergidos en un pequeño montón de agua que corría por el piso, ella no me miraba a mi pero al agua, ella no dijo nada

"Poderosa madre" su título se deslizó por mi boca y ella asintió, sin mirarme aún.

Detrás de mi, sobre mis hombros sentí las manos de mi abuela, sentí su amor y deje de respirar, tuve que, si no, el sollozo de mi garganta iba a escapar.

Y debí de haberme distraído porque escapó, y lloré hasta que me quedé sin aire y todo temblaba a mi alrededor, y los sentí a todos, no sus colores, sus olores o sus voces, pero sus esencias, su guía y su fuerza, su luz.

"No estas sola"

"No tienes que vivir asi"

Y lo aprendí, y el ruido de mi cabeza volvió a la normalidad, mis pulmones dejaron de gritar y mis rodillas me sostuvieron

Aunque sea sólo por está noche, porque puedo cambiar esto

Realidad Con Sabor A PoesiaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora