Eramos jóvenes e imbéciles, no había mucho más que hacer si no sentir compasión, tal vez cariño.
Te cosiste a mi piel y tu cabello se enredo con el mio, tus dedos se enroscaron alrededor de los mi existencia y tus labios se fundieron con mi cuello.
Existimos por mucho tiempo, plenamente vulnerables y plenamente inmorales. Crecimos unidos como algo mágico, aunque no notamos que ya no cabíamos en la madriguera que creamos.
El tiempo Nos regalo muchas cosas, pero Nos quito una cantidad similar.
Nos dio sabiduría nacida de la curiosidad y dolor nacido de la sabiduría. Nos dio cicatrices intencionales y también cicatrices con forma de todo lo que amamos.
Nos dio mucho de lo que pedimos, pero nos quito tanto de lo que amamos.
Eras maravilloso mi dulce niño! Tan maravilloso que tuviste que irte.
