Capitulo 75: "Perdoname..."

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Judá había llegado al palacio del gran monarca...
No se topó ni con Disebeck ni con Henutmire aún, ni ella sabía que él se hallaba en el palacio.

Judá se encontraba revisando a Tut en los aposentos de Azeneth...

Tut: Dime Judá... Dime qué estoy bien y que no tengo nada -dijo él joven sacerdote-

Judá: -lo miró con una cara sería- Tut, no sabemos que es lo que tienes... Lo que si es que...

 Lo que si es que

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Tut: ¿¿Qué...?? ¿¿Qué sabes Judá...?? -dijo ya preocupado-

Judá: Te queda poco tiempo hijo... En poco tiempo irás al mundo de los muertos...

Lo que dijo dejo en shock a Tut, él cual lo único que hizo fue mirará al suelo y negar desesperado.

(Fuera de los aposentos)

Azeneth se hallaba esperando fuera de sus aposentos noticias de Tut. Fue cuando llegó Henutmire...

Henutmire: ¿¿Hija...?? ¿¿Qué haces aquí?? -pregunto confundida-

Azeneth: Estoy esperando a que terminen de revisar a Tut mamá... Estoy tan preocupada por él

Henutmire: ¿¿Y quién lo está atendiendo??

Azeneth: Aún no lo sé... Solo se que es un sacerdote muy conocido por todo Egipto...

Henutmire quedó con la duda e imagino como sería ese tal sacerdote.

(Dentro de los aposentos)

Tut: Eso... Eso no puede ser... Judá no me puedo morir -dijo alterado- No puedo dejar a Azeneth, no puedo

Judá: Tut no hay nada que hacer... -dijo triste-

Tut: -de la desesperación arrojó unas cosas de la mesa de a su lado- ¡¡Maldición!!

Judá: Cálmate Tut, cálmate...

Tut: No puedo... No puedo abandonar a Azeneth ¡¡No Puedo!!

Judá: Cálmate... Todo estará bien, cree en los dioses egipcios...

Tut: ¡Creer en los dioses no me salvara de una muerte segura! -dijo enojado-

No había más que hacer, sedaron al joven para que pudiera estar tranquilo.
Henutmire se hallaba junto a Azeneth y las puertas de los aposentos se abrieron dejando ver a Judá.
Henutmire no podía creer lo que estaba viendo, era Judá, él amor de su vida, el amor de joven que tuvo por primera vez...

La Luna De Los AmantesHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora