Capítulo 117

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Hatora: ¿¿Qué... Cómo... Por qué?? Eso no puede ser verdad -dijo llenando sus ojos de lágrimas- Ikeni... No...

Ramsés: Perdoname hermana, pero eso pasó, Azeneth se fue y cuando ella se fue, el palacio no volvió a ser lo mismo desde antes...

Hatora: ¡¿A quien le importa Azeneth?! Yo estoy alegre de que ella se fue -dijo llena de odio observando a sus hermanos- ¡¡Solo causaba problemas y más problemas!!

Ramsés: ¡¡Eso no es verdad...!! -grito de mismo modo que ella, ambos iban a agarrarse pero Moisés se interpuso entre ellos-

Moisés: Hermanos... Hermanos, por favor no pelemos, somos familia... -dijo tratando de calmar los ánimos-

Hat/Ram: ¡¡Ya Cállate Moisés!! -gritaron al mismo tiempo haciendo que el recién nombrado diera unos pasados atrás-

Seti: ¡Suficiente...! -grito bajando de su trono- No puedo soportar ver como mis dos hijos pelean solo por una estupidez...

Hatora: Padre, se lo imploro, mandé un barco que valla en busca de Ikeni...

Tuya: Hatora... -dijo su madre un tanto ofensiva-

Hatora: No madre... Si volví, lo hice por él... Yo amo a Ikeni e iré a buscarlo en este mismo instante -dijo y se fue de la sala-

Tuya: Por todos los dioses... Miren lo que pasa en tan solo veinte segundos...

Seti: Ramsés... Ve a disculparte con tú hermana, en este mismo instante...

Ramsés: ¡¿Yo...?! Por los dioses, fue ella quién empezó todo padre...

Seti: Ramsés... -lo amenazo, este solo se dio media vuelta y se fue dejando a su padre con la palabra en la boca- ¡Ramsés...!

Moisés: Que gusto que la familia se reuna de nuevo... -dijo con ironia en una esquina de brazos cruzados y con la mirada sería-

Imperio Otomano...

Azeneth estaba un tanto pensantiva observando su plato de desayuno, por otro lado, Mustafá comía como si no hubiera mañana.

Este noto como estaba su prometida y le pregunto...

Mustafá: ¿¿Estás bien...?? -le pregunto él confundido observándola, ella lo miró-

Azeneth: Yo... Bueno yo... Es que estoy pensando en mi familia -bajo su mirada al suelo- ¿¿Cómo estará mi madre?? De seguro destrozada, me fui del palacio muy chica y la dejé sola tanto tiempo. Y ahora ¿¿Cuántos años pasarán?? De seguro muchos, o tal vez, nunca más vuelva a verla...

Él noto que de su ojo una lágrima broto, esa lágrima corrió por toda su mejilla, causando tristeza en Mustafá...

Mustafá: No te pongas así... No me gusta verte llorar -dijo y seco esa lágrima con su pulgar- Vamos... Dame una sonrisa... Sonrisita... Por favor

Aunque él más intentara, ella no le daba una sonrisa, se quedó pensando en como levantar sus ánimos... Tal vez...

Mustafá: ¿¿Y si... Vamos a cabalgar?? -eso por lo menos levantó un poco los ánimos de la chica-

Azeneth: ¿¿Cabalgar...?? -pregunto ella, él asintió- Si... Quiero conocer Manisa, vamos a un paso de caballos -una sonrisa en formo en su rostro, él se puso tan feliz, logro sacar una sonrisa en ella-

Mustafá: Iré en la tarde ¿¿Te parece bien...?? -le pregunto, ella solo asintió-

Azeneth: Por supuesto que sí... -en eso, llega Lena- ¿¿Qué sucede Lena??

Lena: A bueno... Mi señora, la Sultana Hürrem, desea verla...

Azeneth: ¿¿La Sultana...?? Por supuesto que sí -se levantó de la mesa- Nos vemos en la tarde...

Mustafá asintió, antes de que ella se fuera, él dijo...

Mustafá: Azeneth... -la llamo, ella se detuvo- Después del paseo, en la noche, te quiero en mis aposentos...

La sonrisa de ella se borró, ya sabía lo que él quería, una noche más. No podía mostrar indiferencia, por eso volvió a sonreír y asintió... Luego se fue con su dama, ya fuera de los aposentos de Mustafá, Azeneth suspiro de alivio...

Lena: ¿¿Qué le hizo señora...?? -le preguntó-

Azeneth: Deje de ser pura Lena... -lo dijo lo más tranquila qué pudo- Perdí mi pureza y con Mustafá...

Lena: Señora...

Azeneth: Lo sé... Si hice eso con él, fue por Ramsés, no parare, hasta tener todo el poder del Imperio Otomano en mis manos y largarme de este lugar para siempre... Nada me detendrá, nada...

Lena: Bien dicho señora... No tuve otro motivo y le mentí, que la Sultana la necesitaba, en realidad, le llegó una carta...

Azeneth: ¿¿De quién es...??

Lena: Es su tío... Moisés...

Azeneth: ¿¿Moisés...?? Qué alegría, Moisés me mandó una carta -salio corriendo hasta sus aposentos donde la estaba esperando la carta que Moisés le envío-

La Luna De Los AmantesHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora