Tras ausentarse un día a clases sin explicaciones, vimos a Jane acercarse nerviosa a la mesa en la que estábamos sentadas. Miraba a todos lados mientras se abrazaba a sí misma, resguardándose de algo..., o alguien.
—Buenos días, chicas —saludó con voz temblorosa después de mirar a su alrededor, tal vez asegurándose de si debía sentarse o no.
Sin escuchar lo que tenía por decir su actitud disparó todas las alarmas en mí.
—¿Sucede algo? —Fui la primera en hablar.
Asintió con nerviosismo.
—Y ¿es algo que puedes hablar aquí? —intervino Amber.
—Sí, descuida —avisó—. Ayer hubo un estruendo muy fuerte en la casa de al lado. Es todo muy confuso... El punto es que encontraron muerto a uno de mis vecinos.
—¿El que nos ofreció las rosas la vez que fuimos a tu casa? —pregunté.
—No, el fallecido es el hijo de él. El chico había tenido un problema y llevaba días fuera de casa para no involucrar a su familia, pero cuando su madre salió para saber la causa del estruendo, se encontró con lo peor.
—¡Oh, no! —dijo Caroline.
Al ver que algunos curiosos estaban atentos a lo que estábamos hablando, nos movimos de lugar.
—Estoy muy asustada, chicas. De no ser porque mi padre insistió, hoy tampoco hubiese salido de casa.
Caroline y Amber se acercaron a ella para abrazarle. Sabíamos lo mucho que le gustaba ese chico.
—¿Saben quién lo hizo? —pregunté.
—No, pero hay sospechas. Al parecer fue una pelea entre bandas. ¡Tengo mucho miedo!
—No te preocupes, es normal que quedes consternada cuando pasan estas cosas y más si es al lado de tu casa y con...
—Sucede que... —me interrumpió.
—¿Qué? —intervino Amber, impaciente.
—Creo haber visto al asesino... —soltó de la nada—. Y estoy segura de que él me vio a mí.
Se llevó la mano al pecho y se derrumbó. Como ya sabía que se trataba de un ataque de pánico le dije a las chicas que le dieran su espacio y corrí hasta la cafetería para buscarle una bolsa de papel. Tuvimos que esperar varios minutos hasta que se calmara. Cuando lo hizo quiso retomar el tema, pero la detuve.
—Fue suficiente. Hablamos de eso cuando te sientas mejor.
—Gracias Jackie. —Intentó levantarse—. Mi clase comenzó hace unos minutos, así que debo entrar.
—¿Estás demente? Aún sigues mal, no puedes estudiar así. Ve a casa...
—No quiero ir. Siento que es peligroso para mí y mi familia que yo esté en casa. Además, cuando estoy ahí me invade la culpa, porque ellos no tienen más pistas además de esa estúpida nota que dejó el asesino. Yo sería la pieza clave para el rompecabezas, pero no me quiero arriesgar así. ¿Soy una mala persona?
No pude responderle, no después de que dijera aquello. ¿Estaría conectado mi acosador con aquel crimen? ¿Estamos hablando de un psicópata que quiere implantar el temor en toda la ciudad?
—¿Qué decía la nota? —se atrevió a preguntar Amber.
—No lo sé, eso es confidencial.
—Y aunque lo sepas, pienso que será mejor que no digas nada, ¿cierto, chicas? —intervino Caroline.
—Sí, tienes razón. Yo mejor voy a clases.
Me senté en el banco y dejé que ellas se adelantaran. Meterme en aquel caso me daría las pistas que necesitaba. Quién sabe si aquel pudiera ser mi gran trabajo periodístico.
—Como les decía, esta vez haremos algo... diferente. En vez de ustedes escoger a sus compañeros para el proyecto, yo lo haré. ¿Cuál es el objetivo? Que aprendan a trabajar en equipo sin importar con quién —dictó la maestra mientras zarandeaba de un lado a otro un recipiente con todos nuestros nombres—. Los primeros serán..., Teresa y Luis.
A los más problemáticos les tocó juntos, así que toda el aula enloqueció, incluyéndome. No sabíamos con qué sorpresas podría saltar aquella estrategia.
Al cabo de unos pocos minutos ya casi todos los estudiantes estaban emparejados, así que los nervios al ver con quiénes me podría tocar me invadieron más. No porque los odiara y no quisiera trabajar con ellos, sino porque eran los mejores en la materia y tenía miedo de no estar a la altura. Y si consideramos que era muy mala con el francés, era más que comprensible mi temor.
—Otra parejita por aquí. —Desdobló el papel con una lentitud impresionante—. Derek y Jackie.
Se detuvo el tiempo.
(...)
—¿Qué tal les fue, señoritas? —Nos recibió Max mientras preparaba algo que olía exquisito.
—Más o menos —respondí asomándome por la cocina.
—¿A qué se debe ese ánimo? ¿Pasó algo?
Me derrumbé en la cocina mientras mi estómago rugía.
—Jackie, francés, el chico más listo y engreído de la universidad... Igual a desastre.
—¡Qué mal suena eso! —intervino Anastasia.
—Ese es el punto. Se acercan días oscuros, tía.
Amber bajó las escaleras a toda prisa y entró a la cocina arrasando con todo lo que había en el refrigerador.
—¿Jane puede amanecer aquí? Será por hoy —preguntó ella con la boca llena.
Anastasia y Max se miraron entre sí como si ocultaran algo, o tal vez era miedo.
—No sé qué opina tu papá.
—Pues..., hay que pensarlo un poco.
Aquello era un no definitivo, pero pareció resultarme evidente solo a mí.
—¿Ustedes supieron lo que pasó anoche en el vecindario de Jane? —pregunté.
—Hace unas horas salió en las noticias. Es algo muy devastador.
Durante la cena nadie habló nada al respecto. Más bien, todos nos limitamos a comer sumidos en un silencio incómodo, de esos que no te dejan terminar el plato.
—Jackie —llamó Anastasia—. ¿Sabes a qué me recuerda tu situación con el chico de tu clase?
—¿A qué?
—A cuando conocí a tu tío.
Max dejó caer la cuchara sobre su plato y se tapó el rostro con ambas manos, avergonzado.
—Tu tío era el hombre más creído sobre la faz de la tierra. Que no les engañe verlo ahora...
Nos contó cómo se acercó a él y cómo el amor nació a partir de entonces. Era una historia linda y curiosa, de esas que solo pasan en películas.
—¿Qué hay de mi padre? —pregunté.
—¿Tu padre? ¿Cómo era él?
Max se puso serio y miró a un punto fijo de la pared.
—Esteban siempre fue un gran hombre. Un hermano mayor ejemplar. —Retomó su comida—. A veces lamento mucho haber permitido que la vida nos llevara por caminos distintos.
Comenzó a llorar sin importarle que estaba delante de nosotras, lo hizo sin importarle los consuelos de su esposa. Cuando también sentí que iba a ceder a las lágrimas terminé rápido mi plato y subí a la habitación. Quería llorar, por supuesto, pero por alguna extraña razón no pude hacerlo. Tal vez ya no me quedaban más lágrimas.
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AQUEL QUE ACECHA [COMPLETA]
Детектив / ТриллерSigue la historia de Jackie, una joven que es víctima de una obsesión mortal. A medida que el acoso se intensifica, ella se verá atrapada en un macabro juego donde sus intentos de escapar solo la acercan más a aquel que la acecha. Explora los límite...
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