16| La verdad siempre sale a la luz

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Desperté en la habitación de Amber. Cuando intenté levantarme todo a mi alrededor dio vueltas, pero fue el dolor corporal lo que hizo que sintiera ganas de volver al sueño profundo en el que estaba. Al llevarme la mano a la cabeza de manera inconsciente, sentí que una gran parte de ella estaba cubierta por gasa y algodón. Entonces lo recordé todo: el agua fría, las voces, las sombras y, cómo no, mi vano intento de acabar con todo.

—¡Por Dios, Jackie! Me tenías asustada. —Ella corrió hacia mí para abrazarme.

En una de las esquinas vi a Lucas, quien parecía despertar al mismo tiempo que yo.

—¿Qué pasó?

—Eso quiero que nos digas —dijo él en susurro.

Amber se sentó en la cama y junto a ella también lo hizo Lucas. Esperaron una respuesta de mi parte, pero es que ni siquiera yo misma tenía claro lo que había sucedido.

—¿Por qué no puedo recordar lo que pasó? —mentí, fingiendo estar aturdida.

—Los calmantes, seguro. Te llevamos a la clínica y ya muy tarde en la madrugada regresamos para acá. Pero estuviste consciente, ¿de verdad no recuerdas nada?

Durante toda mi vida fueron pocos los brotes psicóticos que tuve que atravesar, gracias a la medicación y el seguimiento de profesionales. Algunos fueron más graves que otros, en los que recordaba todo o nada. Pero, sí era consciente de que aun con medicamentos, si no había un ajuste adecuado ellos podían aparecer.

En realidad no mentía del todo al fingir no recordar, pues había cosas que aún no me quedaban claras. ¿Realmente había alguien ahí conmigo? El desastre que según Amber estaba hecha la casa, ¿no fui yo quien lo hizo?

—Tuviste suerte de caer en el arbusto. Son dos pisos, pero de haberte dado contra el suelo no se sabe si estarías aquí para contarlo, Jackie —habló Lucas con un tono especialmente serio.

—¿Qué pasó ahí dentro? —preguntó Amber.

Hice memoria, pero terminé confundiéndome más.

—De verdad que no lo recuerdo. Alguien me lanzó, ¿no?

—Eso es imposible —intervino Lucas.

—¿Qué? —Lo miré atenta—. Tú estuviste ahí.

Arrugó el entrecejo y con las manos en la cintura me observó.

—La puerta de tu habitación está cerrada desde adentro, Jackie.

Ante su tono, Amber y yo nos miramos con disimulo. Ese no parecía ser Lucas, aquel que según ella llegó en el momento indicado para socorrerme.

—A ver... —Se llevó dos dedos al puente de la naríz—. Yo solo estoy un poco agobiado también, ¿sí? No digo que ellos sean inocentes, pero lo que ocurrió ayer deja más que claro que la situación está superando por mucho a Jackie.

Amber se levantó para darle la cara.

—¿Ellos? —preguntó.

—S-sí. O sea, nada está claro hasta ahora. Puede ser uno, así como varios. Lo digo porque me parece raro que todo el tiempo las tengan bajo acecho. ¡Vamos! Una sola persona no puede hacer eso.

¿Lucas sabía algo que nosotras no? Estuve convencida de que sí, por eso, cuando lo vi darse vuelta y caminar hasta la puerta lo detuve.

—¡Lucas! —Lo sostuve con fuerza de la remera. Si él tenía algo que ver, quería saber hasta dónde podría llegar—. ¿Qué crees que debamos hacer? ¡Dame soluciones, por favor! —Me aferré con fuerza a su cuerpo.

AQUEL QUE ACECHA [COMPLETA]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora