Nueve.

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Llegué al lado de Isaza y le sonreí de costado, ganándome una mirada de cariño y también de duda de su parte por lo que le sonreí esta vez, mostrándole mis dientes. No quería que se notara que hace cinco minutos atrás Simón había hecho temblar mi mundo y de paso, mis piernas también, había desordenado en un par de segundos todo lo que había armado durante años y eso me tenía pensando cada estupidez.

Por el contrario, la pequeña Belén de mi mente saltaba y gritaba de emoción y lo único que quería era callarla, era que se encerrara en su cuarto imaginario o algo y desapareciera, ¿también tenía que imaginármela así? Cuando llegamos a la van esperé que todos se subieran y me quedé abajo, con la mirada de los chicos sobre mi.

-Tengo que trabajar, al igual que ustedes. -dije riendo mientras acomodaba mi bolso en mi hombro y guardaba mi celular en mi bolsillo. -Prometo ir apenas termine en la oficina. -Dije, comenzando a retroceder cuando vi a Simón intentando moverse de su asiento, un temblor recorrió mi cuerpo y me despedí con la mano, viendo por última vez a Simón con su rostro cargado de decepción, pero la culpa de eso no era mía, quería creer que no lo era.

Después de un corto viaje llegué a mi oficina y dejé mi bolso sobre mi escritorio, lanzándome en la silla mientras masajeaba mi sien. Tenía que procesar todo, entender qué había pasado y de paso, terminar los dos minutos de video que aunque sonara como si fuera poco, entre editarlo y todo se alargaba más. Agradecí que no hubiera nadie cerca y puse un poco de música, dejando que Dua Lipa llenara mi oficina mientras mi mirada se fijó en el video. Así estuve la última hora, cortando el video, rellenando con imágenes o colocando alguna de la canción de los chicos. La que más me gustaba hasta ahora era 'La Última Vez' y aún no encontraba el por qué. Mi celular vibró y me dio un gran susto, sin ver quién era contesté y continué editando, bajando un poco el volumen de la música.

-¿Sí? -dije terminando de cortar los últimos segundos de video que quedaban. Quería subirlo hoy para durante la próxima semana subir uno del concierto, así tendrían más que ver y los fans también tendrían más protagonismo en esto, eso era lo esencial para mi.

-¿Belén? -dijo la voz que me había traído distraída desde que llegué a la oficina hasta que por fin Dua Lipa había sacado su existencia de mi cabeza por una hora.

-¿Qué pasa, Simón? -dije intentando sonar lo más tranquila que podía. Mientras esperaba su respuesta terminé el video y aplaudí por lo bajo, guardando el archivo y entrando a Facebook para poder subirlo.

-¿Estás sola? -Escuché la duda en su voz y fruncí el ceño, ¿qué rayos?

-Sí, estoy terminando de trabajar. ¿Me dirás qué pasa? -volví a insistir ya perdiendo la tranquilidad que había tratado de mantener segundos antes.

-Quería pedirte perdón. Fue un impulso y nunca lo debería haber hecho. -Su voz estaba cargada de arrepentimiento y también, como si sonara dolida. Era como cuando retan a un niño porque dijo una mala palabra y tenía que disculparse con todos los presentes, así lo sentía.

-No pasa nada, en serio. -Y sí que pasaba porque muy dentro de mi no quería que pidiera perdón, no quería verlo arrepentido, no quería que las palabras de 'no debería haberlo hecho' hubiesen sonado de verdad de sus labios. - ¿Puedes avisarle al resto de los chicos que ya voy para allá? Iré por algo a mi departamento y llego, ¿sí? -dije con una pequeña sonrisa en mi rostro aún sabiendo que él no podía verme.

-Claro, no hay problema. -dijo después de escucharlo suspirar, miré el número y pensé que me llamaría desde el teléfono de Juan Pablo pero era un número desconocido.

Asentí y le corté, en las notificaciones de mi Instagram tenía cinco nuevos seguidores, encabezaba Isaza, lo seguía Martin, luego Villamil y Simón y el último resonó en mi cabeza hasta recordar quién era. Pedro, el manager de los chicos había comenzado a seguirme y no le tomé mucha importancia, siguiéndolo de vuelta.

El trayecto a mi casa fue lento, pesado y de vez en cuando, ligeramente triste. Miré la hora en mi reloj y marcaba las 4 de la tarde, el concierto empezaba a las nueve por lo que aún tenía tiempo para darme una ducha, cambiarme de ropa y partir al teatro que a propósito, estaba muy cerca de mi departamento así que era lo que menos me preocupaba.

Cuando llegué Gala saltó encima de mí y caminé con ella a la cocina, dándole de su comida y sacando comida también para mi. Preparé pastas porque sabía que era en lo que menos me demoraría y dejé que se cocinara, sacándome mis zapatillas y tirándome en el sofá esperando a que la comida estuviera lista. Resoplé y saqué mi celular, marcando el número de Andy en un segundo.

-Me vas a matar. -dijo antes de que yo pudiera decir una sola palabra.

-¿Por qué? -pregunté curiosa en una pequeña risa, este chico jamás dejaría de sorprenderme. En eso, escuché el sonido de la puerta y mi amigo se asomó por el marco con su maleta detrás de él.

-Qué hijo de puta. -Dije riendo y solté el teléfono corriendo hacia mi amigo y abrazándolo, lo había extrañado tanto que pareciera como si pasaron años de la última vez que lo vi y apenas habían sido un par de semanas.

-Yo también te amo, Belén. -dijo riéndose y me abrazó con fuerza de vuelta. Andy era casi como el hermano que jamás tuve y que jamás tendré, era mi familia por elección y no podía estar más feliz de tenerlo a él en mi vida.

-Pasa, tengo que contarte algo.

Asintió entrando con la maleta y sin decir nada, se sentó en el sofá. Serví dos vasos de Pepsi y los llevé donde estaba él, entregándole uno para después mirarlo.

-Simón me besó. -dije observando como bebía del vaso mirándome. Cuando terminé la oración la bebida llegó a salir hasta por sus narices y me hizo reír, negando con la cabeza.

-¿Y qué? ¿No te dijo nada más?

-No, o sea, tampoco es que espere mucho porque sé que el que me guste me traerá muchos problemas. -Jugué con el vaso entre mis manos y sentí la mano de Andy en mi rodilla, cuando elevé mi mirada hacia él me estaba mirando con una media sonrisa, dándome un ligero apretón en mi rodilla me habló.

-El problema, bonita, es que ya te gusta. -Contestó seguro de si mismo y suspiré mordiendo mi labio inferior para analizar lo que me había dicho. Era demasiado abrumador pensar en que me gustaba un chico que había conocido hace solo tres días y que solo lo conocí porque me tocó la suerte en mi trabajo.

-Prefiero no hablar de eso. -Y dicho esto, me levanté del sofá y nos serví a los dos un plato de comida. Nos sentamos en la mesa y le pregunté qué tal sus vacaciones, escuchando como lo había pasado y dejando así que mis pensamientos dejaran de divagar en el chico con gafas y también, dejar de pensar en que lo vería tocar hoy con el resto de los chicos.


No hay mucho contenido, lo sé jajajaj pero no quiero cargar un solo capítulo con tantas cositas. Personalmente, yo estaría como la mini Belén saltando en un pie con lo que pasó jajaja muchos besos y amor para todos los que leen.

-Cami.

Mi nuevo vicio.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora