Me separé unos segundos de sus labios y sonreí aún con mis ojos cerrados, dejando mis manos apoyadas ahora en sus costados. El tiempo ahora se sentía mágico y realmente, sentía que estaba en las nubes.
-¿Qué tanto piensas? -Preguntó en voz baja y acarició mi cabello hasta llegar a mis puntas.
-En nada y a la vez en todo. -Contesté en una pequeña risa y cuando Simón me iba a responder llegó nuestra comida. Lo corrí despacio con mis manos y tomé las cosas, mirándolo con una sonrisa. -Vamos, chico insistente.
-Oh, ¿y yo por qué quedé como insistente? -Dijo colocándose la mano sobre el pecho, haciéndose el ofendido mientras caminábamos de vuelta hacia la mesa.
-Porque tú y tus bobadas de 'dime que si te beso en este mismo momento me vas a alejar' no me quedó otra opción que darte lo que tanto querías. -Dije fingiendo estar despreocupada y aguantándome una gran carcajada al ver como me miraba levantando una de sus cejas, deteniéndose antes de llegar a la mesa en la que estábamos.
-¿Con que no te quedó otra opción? -Preguntó, cruzándose de brazos mientras me miraba desafiante. Reí, dejando salir toda la risa que tenía guardada y me acerqué a él, dándole un corto beso sobre sus labios.
-Es una broma, Simonkey. -Rió sobre mis labios y asintió colocando su mano sobre mi espalda para terminar el camino hacia nuestra mesa hasta llegar a ella.
-¿Fueron a hacer la comida ustedes dos? -Preguntó Marto lanzándose a la comida para después, bajarla con un sorbo de bebida.
-No, es que Belen me besó porque yo no le dejé otra opción y nos demoramos en eso. -Elevó sus hombros y se sentó, haciéndome un espacio a su lado para que lo acompañara.
-¿Qué usted hizo qué, Belén? -preguntó Isaza, haciéndose el sorprendido mientras me sentaba al lado de Simón. Andy me entregó mi cerveza mientras me miraba con una sonrisa en su rostro y su cara de 'Hablaremos en tu departamento, señorita.' a lo que yo solo pude responder con una sonrisa de vuelta y un levantamiento de hombros. ¿Qué más podía hacer? Me sentía bien, así, sin pensar demasiado y disfrutando lo que eso me traía como consecuencia.
-Mira, en mi defensa tú amigo aquí presente lo provocó -tomé mi cerveza y la dejé en mis manos mientras cargaba mi espalda en el respaldo de la silla. El brazo de Simón rodeó mis hombros y lo miré con una sonrisa. ¿Dónde había estado este chico todo este tiempo? Y la más importante, ¿por qué tuve que conocerlo así?
-Pero Simón, ¿cómo se le ocurre provocar a nuestra enana? ¿Qué no se da cuenta que nosotros no estábamos ahí para protegerla? -preguntó Villamil y pude notar en su rostro la sonrisa que amenazaba por salir, realmente estábamos en un ambiente cómodo y también relajado porque los chicos habían terminado su gira, era Viernes y teníamos todos una cerveza en nuestras manos para mejorar aún más la situación.
-¿Podemos dejar de hablar de los tortolitos y pedir un tequila? -dijo Andy y lo miré sorprendida, ¿mi mejor amigo pidiendo tequila? Algo que traía entre manos y lo sabía.
-¿Qué? ¿Un tequila? -pregunté, esperando que fuera una respuesta negativa.
-Estoy de acuerdo. -Dijo Isaza, seguido por el resto de la mesa incluido Simón.
-Si no quieres beber solo no lo hagas. -Murmuró Simón en mi oído y negué con la cabeza, dándole otro trago a mi cerveza.
De la cantidad de tiempo que conocía a Andy, que era muchísimo, habíamos salido como cualquier persona de fiestas por algunos que otros lugares y nuestro trago favorito era el tequila porque la mezcla entre el limón, la sal y el líquido era maravilloso. Hubieron tiempos en los que hacíamos competencias y claro, la coronada fui yo con 13 chupitos tomados y sin perder la consciencia... hasta cierto punto.
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Mi nuevo vicio.
Hayran KurguElla estaba acostumbrada a esconderse detrás del lente de su cámara. Lo que no sabía es que la costumbre cambiaría al encontrarse con los ojos detrás de las gafas que cada vez que los veía sonreían. El se concentraba en la música como si su vida se...
