Doce.

488 34 2
                                        



Me separé unos segundos de sus labios y sonreí aún con mis ojos cerrados, dejando mis manos apoyadas ahora en sus costados. El tiempo ahora se sentía mágico y realmente, sentía que estaba en las nubes.

-¿Qué tanto piensas? -Preguntó en voz baja y acarició mi cabello hasta llegar a mis puntas.

-En nada y a la vez en todo. -Contesté en una pequeña risa y cuando Simón me iba a responder llegó nuestra comida. Lo corrí despacio con mis manos y tomé las cosas, mirándolo con una sonrisa. -Vamos, chico insistente.

-Oh, ¿y yo por qué quedé como insistente? -Dijo colocándose la mano sobre el pecho, haciéndose el ofendido mientras caminábamos de vuelta hacia la mesa.

-Porque tú y tus bobadas de 'dime que si te beso en este mismo momento me vas a alejar' no me quedó otra opción que darte lo que tanto querías. -Dije fingiendo estar despreocupada y aguantándome una gran carcajada al ver como me miraba levantando una de sus cejas, deteniéndose antes de llegar a la mesa en la que estábamos.

-¿Con que no te quedó otra opción? -Preguntó, cruzándose de brazos mientras me miraba desafiante. Reí, dejando salir toda la risa que tenía guardada y me acerqué a él, dándole un corto beso sobre sus labios.

-Es una broma, Simonkey. -Rió sobre mis labios y asintió colocando su mano sobre mi espalda para terminar el camino hacia nuestra mesa hasta llegar a ella.

-¿Fueron a hacer la comida ustedes dos? -Preguntó Marto lanzándose a la comida para después, bajarla con un sorbo de bebida.

-No, es que Belen me besó porque yo no le dejé otra opción y nos demoramos en eso. -Elevó sus hombros y se sentó, haciéndome un espacio a su lado para que lo acompañara.

-¿Qué usted hizo qué, Belén? -preguntó Isaza, haciéndose el sorprendido mientras me sentaba al lado de Simón. Andy me entregó mi cerveza mientras me miraba con una sonrisa en su rostro y su cara de 'Hablaremos en tu departamento, señorita.' a lo que yo solo pude responder con una sonrisa de vuelta y un levantamiento de hombros. ¿Qué más podía hacer? Me sentía bien, así, sin pensar demasiado y disfrutando lo que eso me traía como consecuencia.

-Mira, en mi defensa tú amigo aquí presente lo provocó -tomé mi cerveza y la dejé en mis manos mientras cargaba mi espalda en el respaldo de la silla. El brazo de Simón rodeó mis hombros y lo miré con una sonrisa. ¿Dónde había estado este chico todo este tiempo? Y la más importante, ¿por qué tuve que conocerlo así?

-Pero Simón, ¿cómo se le ocurre provocar a nuestra enana? ¿Qué no se da cuenta que nosotros no estábamos ahí para protegerla? -preguntó Villamil y pude notar en su rostro la sonrisa que amenazaba por salir, realmente estábamos en un ambiente cómodo y también relajado porque los chicos habían terminado su gira, era Viernes y teníamos todos una cerveza en nuestras manos para mejorar aún más la situación.

-¿Podemos dejar de hablar de los tortolitos y pedir un tequila? -dijo Andy y lo miré sorprendida, ¿mi mejor amigo pidiendo tequila? Algo que traía entre manos y lo sabía.

-¿Qué? ¿Un tequila? -pregunté, esperando que fuera una respuesta negativa.

-Estoy de acuerdo. -Dijo Isaza, seguido por el resto de la mesa incluido Simón.

-Si no quieres beber solo no lo hagas. -Murmuró Simón en mi oído y negué con la cabeza, dándole otro trago a mi cerveza.

De la cantidad de tiempo que conocía a Andy, que era muchísimo, habíamos salido como cualquier persona de fiestas por algunos que otros lugares y nuestro trago favorito era el tequila porque la mezcla entre el limón, la sal y el líquido era maravilloso. Hubieron tiempos en los que hacíamos competencias y claro, la coronada fui yo con 13 chupitos tomados y sin perder la consciencia... hasta cierto punto.

Mi nuevo vicio.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora