Habían pasado dos semanas, y Vicent había comenzado con sus tratamientos, cambiando radicalmente con sus emociones.
Ya no se sentía molesto todo el tiempo, los dolores de cabeza habían disminuido exponencialmente, y las sesiones con su terapeuta, lo estaban ayudando a contenerse en sus momentos de ira.
Por primera vez, en más de dos años, se sentía realmente bien, esperanzado. Y más ahora, que tenía otro motivo para luchar, ese pequeño bebé que ya quería conocer.
Golpeó la puerta del apartamento de Ivanna, y esperó a que lo recibiera. Le tenía una gran noticia, que sabía que la castaña se negaría, pero era lo mejor para su creciente familia.
—Vicent, Tito duerme.
—Mejor, de ese modo podré hablar mejor contigo.
La joven madre suspiró, y se hizo a un lado, dejándolo pasar.
—¿De qué quieres hablar?
La observó, su vientre, ya comenzaba a dar señales de su embarazo, ya que lo tenía suavemente abultado.
Ivanna notó que la estaba mirando, y se cubrió con el saco que llevaba puesto, cruzándose de brazos.
—¿Para que viniste?
Sabía que no lo merecía, pero deseaba tanto poder tocar su panza.
—Quiero que vivan en otro lugar. Tu no puedes estar subiendo y bajando las escaleras embarazada. Además, éste departamento es muy pequeño, solo tiene una habitación, y cúando el bebé nazca, no pueden dormir los tres en la misma cama.
—No quiero nada de ti, Vicent, ya te lo dije. Y cuando estaba embarazada de Tito, vivía en un lugar muy similar a éste.
—Entonces no lo tomes que lo hago por ti, sino por mis hijos.
—¿Tus hijos? —preguntó exaltándose—. ¿Ahora son tus hijos? ¡¿Ahora te importa su bienestar?!
—Cálmate, sé... Que me equivoqué, lo lamento Iva, lo juro. El psicólogo me está ayudando, y... No te imaginas lo arrepentido que estoy.
Negó con la cabeza, sin querer escuharlo.
—Te avisaré cuando Tito despierte, vete por favor.
—¿Puedo preguntarte algo?
—¿Qué?
—No lo quieres, ¿Verdad?
—Vete, Vicent.
—Quizás el psicólogo podría ayudarte a ti también —le dijo dirigiéndose a la puerta, no quería alterarla más.
—Adiós.
Cerró la puerta, y sus ojos. No es que no lo quisiera, pero este bebé, no había llegado en las mismas circunstancias que Thomas. Ella, literalmente, había sido obligada a concebirlo.
-o-o-o-o-
No quería juzgar a su hermano, quería creer que su conducta agresiva, era por su enfermedad.
Pero cuando había abandonado a Ivanna, no tenía el tumor.
—¿Y qué te parece? —le preguntó Vicent sonriendo.
—Es una casa hermosa —pronunció sorprendido—. ¿Cuánto te costó?
—Eso no importa. ¿Crees que esté bien? ¿O es muy grande?
—Pues sí, se ve muy grande. ¿Dónde está la habitación de Tito?
Sonrió, comenzado a caminar hacia un pasillo.
—Ven, cuenta con cinco habitaciones. Una pedí que la decoraran para Tito, la otra para el nuevo bebé, y una para Ivanna. Aunque lo más seguro, es que duerman los tres juntos.
—Ojalá Ivanna acepte venir aquí.
—Tendrá que hacerlo, ella debe pensar en el bienestar de los niños.
—Para ti es fácil decirlo ahora, pero ella está muy herida, Vicent. Le llevará mucho tiempo perdonarte. Si es que algún día lo hace.
...
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¿Sugar Daddy?
Teen Fiction¿Hasta dónde llegarías por conseguir lo que quieres? ¿Qué estarías dispuesta a hacer para tenerlo? Inicio de publicación: 09/06/2018 Hermosísima portada hecha por @Eunbxic ¡La amé! 😍❤️💖💞 ¡Puesto #1 en historia corta! 14/03/19 😍❤️💕 ¡Puesto #1 en...
