IX: Pasado -Parte 1-

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—Ya estoy grande para esto.

—Oh vamos, Vicent —Insistió Leo—. Sólo un rato, estará lleno de chicas universitarias —sonrió divertido.

—Precisamente por eso no quiero ir. No son mi tipo.

—Pero hay muchas bonitas, y dispuestas.

—Y quizás menores de edad. No quiero problemas.

—En primer lugar, no habrán menores, es una fiesta para mayores. Y segundo, tú no aparentas la edad que verdaderamente tienes.

—¿Por qué insistes en que vaya?

—Te va a servir despejar un poco la mente, y tratar con otro tipo de personas.

-o-o-o-o-

Sí, no estaba tan mal, y aunque estaba hablando con varias chicas, todas eran muy jóvenes.

Jovencitas que recientemente habían cumplido los dieciocho, y otras que a penas rozaban los viente.

Fue a buscar algo para tomar, cuando chocó con una linda castaña.

—Lo siento —rio ella apenada—. ¿Te mojé?

—No, estoy bien —sonrió él mirándola—. ¿Eres también ingresante de medicina?

Ella sonrió, negando con la cabeza mientras le daba un trago a su cerveza.

—No, soy estudiante de farmacia, y el ingreso, ya lo hice hace bastante.

—¿Sí? Pareces una más de esas chiquillas —sonrió divertido.

—Pues, yo ya tengo veintiuno. ¿Y tú? ¿Eres un luchador de la UFC o algo así? —preguntó divertida.

—Ojalá algún día pueda competir en la categoría de pesos pesados. Por ahora, sólo soy un luchador más de MMA.

—Wou —exclamó sorprendida—. Entonces ¿en serio eres un luchador?

—Sí.

—¿Y qué haces aquí?

—Acompaño a mi hermano. Por cierto, ¿Cuál es tu nombre?

—Ivanna ¿Y tú? —sonrió.

—Vicent.

-o-o-o-o-

—Espera —le dijo sentándose, cubriéndose el pecho con las sábanas.

—¿Qué? —Preguntó colocándose el pantalón.

—Y-Yo... Em...

Miró hacia abajo, insegura. Él arqueó una ceja, expectante.

—¿Qué pasa?

—¿Podríamos volver a vernos?

Se acercó a la cama, y la tomó del rostro, con una de sus grandes manos, y la besó, robándole el aliento una vez más.

Y ella podría delirar si seguía besándola de esa forma.

—Tal vez sí —sonrió divertido, mirándola como ella aún seguía con los ojos cerrados, agitada—. Te agendé mi número. Llámame.

-o-o-o-o-

—¿A dónde fuiste anoche? —le preguntó Leo, mientras comía un tazón de cereales.

—Con una de esas chicas —pronunció el rubio desinteresado, colocando unos huevos dentro de una batidora.

—¿Con una de esas niñas con las que estabas?

—No —le dijo frunciendo el ceño—. Tú mismo lo dijiste, son niñas.

—¿Con quién entonces?

—No importa —pronunció encendiendo la batidora.

Su celular, que estaba junto a la caja de huevos, vibró, y con desinterés lo tomó.

Hola, soy Iva... Oye, ¿Crees que podramos vernos?

Sonrió y tecleó un par de veces.

-o-o-o-o-

—¿Se cuidaron o no?

—Que no me acuerdo —pronunció frustrada, al punto de tener un colpaso nervioso.

—¿Cómo qué no te acuerdas? ¿Dónde diablos tenías la cabeza?

—No querrás saber...

Una risa nerviosa se escapó de Fiana.

—Estúpida, no es momento para bromas.

—Es que no quiero pensar en eso. Es decir ¿Qué probabilidad hay de que ocurra? Tendría que tener muy mala suerte. ¿Cuántas lo hacen sin protegerse y no pasa?

...

¿Sugar Daddy?Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora