LVI: Ella no

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—¿Estás bien? Luces algo... Distante.

—Sí, sí, solo algunas cosas que me tienen distraído —sonrió levemente.

—Puedes contarme si quieres.

—Conozco a Ivanna desde hace más de cinco años. Y cuando la vi por primera vez —sonrió—. Ella estaba muy alegre, ambos estabamos tomando. Y fue algo instantáneo, al menos para mí, sentir una atracción inevitable. Esa misma noche, fue la primera vez que estuvimos juntos.

Que puta fácil, pensó Raquel, observando en silencio el relato de Vicent.

—Yo no buscaba nada serio, al menos no al comienzo. Pero ella supo como colarse en mis pensamientos... En mi vida.

—¿Y entonces? ¿La aceptaste?

—No —Reconoció con pesar—. Creí que Ivanna merecía a alguien de su edad. Yo soy muy grande para ella. Pero me gustaba sentirla mía, y que ella también lo sintiera y me lo dijera.

—¿Cómo vino Tito entonces? ¿O no es tu hijo?

Sonrió divertido.

—Si vieras una foto mía a su edad, ni preguntarías eso. Tito llegó cuando menos lo esperábamos, y yo no quise reconocerlo... Fui un cobarde, una basura con ella. La dejé sola cuando más me necesitaba, le di la espalda. Y ella tuvo más agallas que yo, para cuidar y criar sola a un niño, renunciando a sus estudios y sueños, por un bebé. Mientras yo, crecía y me hacía famoso, viviendo una vida de lujos y excesos, y ellos... A las justas llegaban a fin de mes.

—Pero tienen tres hijos más. Ella te perdonó, no deberías seguir culpándote por el pasado. Hay muchas mujeres, que tienen hijos para atrapar hombres como tú —pronunció mordaz.

—No Ivanna. Ella jamás quiso tener más hijos, fui yo quien los buscó. Quería ser padre.

—Bueno, hay muchas mujeres que podrían ayudarte con eso —sonrió.

—Sí, pero ninguna es ella.

Borró la sonrisa, y desvió la mirada.

—Si ella no te quiere, deberías buscar a alguien que sí lo haga. Ella es joven aún, no le costará mucho encontrar un hombre.

—Lo sé —le dijo con pesar—. Eso mismo lo asumí anoche.

—¿Por qué? —preguntó curiosa.

—Porque saldrá.

—¿Saldrá y te dejará cuidar a los niños a ti sola? ¿Qué clase de madre es?

—Ella necesita también un tiempo a solas, no necesita estar las venticuatro horas con los niños.

-o-o-o-o-

Desde que había comenzado su terapia con la psicóloga, también lo había hecho con el gimnasio. Y las clases ya comenzaban a dar sus frutos.

Se observó en el espejo, y sonrió. Sí, esa nueva imagen suya le gustaba mucho más.

Su cuerpo se veía más armonioso, sus caderas aún no tenían el tamaño de antes de quedar embarazada, pero al menos la panza ya no estaba allí.

Saldría aquella noche con Fiana, solo unas horas, y su amiga pronto llegaría a buscarla.

Abrió la puerta de su habitación Vicent, cargando a Mailen en sus brazos.

—Hola mi bebita bella —pronunció ella tomándola en brazos, besando sus mejillas—. Debes portarte bien ¿De acuerdo? Mami volverá más tarde.

—Te ves hermosa.

—Gracias —sonrió plenamente—. Me siento bien.

—Diviértete, y no te preocupes por los niños, estarán bien.

...

¿Sugar Daddy?Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora