Capítulo 9 - Armarios Fuera

218 40 138
                                        


Desperté sin saber dónde estaba y permanecí unos minutos desorientado. Al poco, empezaron a llegar todos los recuerdos y por un momento temí que retornase el dolor de cabeza ante la gravedad de la información que ahora conocía. Por suerte, no fue así.

Eran noticias increíbles, datos alarmantes que podían afectar al tejido de la realidad; una información de tal magnitud que superaba cualquier cosa que hubiera imaginado antes de llegar aquí; pero, por alguna razón, pude tomarlas con naturalidad. Me sentí como si me hubieran contado todo esto hace muchos años y hubiera tenido todo el tiempo del mundo para asimilarlas y tomarlas como algo inevitable. ¡Este descanso me había cundido muchísimo!

Mi erección matinal indicó que debía orinar tan pronto fuera posible y he de confesar que empecé a buscar cualquier vaso, botella, maceta o contenedor donde pudiera vaciarme. Por suerte, percibí una puerta que ayer no existía. Era de madera pulida con un picaporte de metal; parecía moderna y fuera de lugar en medio de esta cabaña tan campestre. La señal de neón intermitente sobre su superficie dejaba claro que era un aseo.

Mi anfitrión no estaba en la sala; parecía que yo disponía de algo de tiempo para mí mismo y accedí a aquella habitación contigua que superaba en tamaño a todo mi piso.

¿Cómo cabía esto en la pequeña cabaña de la isla? Mi extrañeza perdió fuerza al recordar que Ismael no tenía problemas en juguetear con el espacio y las dimensiones para conseguir una habitación de tamaño imposible dentro de una construcción más pequeña.

Concretamente, este cuarto parecía un gigantesco aseo con baño, ducha de masaje, jacuzzi, retrete, espejos, toda clase de utensilios y productos de higiene colocados graciosamente en unas estanterías.

No tuve tiempo de pararme a contemplar la maravilla de diseño que eran aquellas instalaciones porque necesitaba aliviarme. Una vez me quedé tranquilo, me paseé por el lugar y me dije que, si PrideTwink había puesto esto aquí, era para ofrecerme su uso. La verdad es que necesitaba asearme tras el largo viaje y las emociones de ayer, además de que me vendría bien relajarme un rato antes de continuar con la entrevista; porque creía que tendría oportunidad de seguir hablando con él. ¡Debía tenerla! Me quedaba tanto por saber...

Tras diez minutos de disfrutar en la cálida agua burbujeante que el jacuzzi ofrecía, mi estómago rugió poco antes de percibir cómo una sombra tapaba la tenue luz que me había estado iluminando.

—¿Tienes hambre? —El súper hombre vestido con un albornoz negro portaba una bandeja en una mano y una sonrisa en ese rostro tan atractivo.

Asentí famélico y él apretó un disimulado botón de la pared que hizo emerger una mesa redonda desde el fondo de la tina, justo en su centro. Ismael se quitó el albornoz sin el menor asomo de vergüenza y no pude más que examinar una vez más aquel cuerpo perfecto, con prietos musculitos y un incitante vello recorriendo las zonas justas para hacerlo extremadamente morboso. Se introdujo en el agua sin ninguna prisa y depositó la bandeja en el soporte.

—¿Puedo acompañarte en tu baño?

—Por favor. —Nadie antes había visto desnudo a PrideTwink; o al menos, nadie había publicado ningún documento gráfico al respecto o narrado un encuentro nudista con él. Por lo que sabía, yo era el único ser humano a día de hoy que había tenido el descubierto sexo de Dios a meros centímetros de distancia; y mucho que me costó no extender la mano para sopesar aquellos grandes testículos lampiños o el voluminoso cilindro de carne cuya divina perfección me hizo la boca agua.

Supuse que, si lo deseaba, Ismael no necesitaría comer; pero se sirvió un plato con un sencillo sándwich tostado de jamón y queso derretido y yo hice lo propio, alternándolo con frutas y sorbos de zumo. Me dejé el café para el final. Y, por cierto, que todo lo que ingerí era delicioso, con la textura y los sabores justos para que mi paladar explotase figuradamente en un millar de sensaciones placenteras vibrando sobre mis papilas gustativas; no podía evitar gemir de placer cada poco, paladeando aquellos manjares; él sonreía complacido.

PridetwinkHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora