—¿Estás escribiendo sobre PrideTwink?
Sintiéndome molesto al saber que alguien había leído en mi pantalla del portátil, me volví seriamente hacia el muchacho del asiento de al lado. Aún no me había fijado en él, pero no estaba nada mal y me gustó su mirada simpática. Si no le había percibido antes era debido a mi excitado estado de ánimo (¡iba de camino para encontrarme con el hombre más poderoso del mundo!), y porque la distancia entre los asientos en primera clase de este avión permitía a sus usuarios aislarse de los demás.
—Sí, ¿por? —respondí sin extrañarme de que me hubiera hablado en español; al fin y al cabo, este vuelo con destino Edimburgo había salido desde Madrid.
—Siempre me gustó —confesó él, y no supe si se refería a "físicamente" o a la fascinación más común de la humanidad por el único ser sobrenatural conocido. Quizá este chico caminaba también por mi acera, pero ¿cómo saberlo? Mi radar gay nunca fue muy bueno, y él parecía ser muy machote pese a tener pocos años más que yo. —Se le echa de menos, ¿verdad? Por cierto, soy Iván; abogado. —Parecía carismático, inteligente y estaba buenorro; en otra situación y circunstancia, me habría sentido feliz de hablar con él; incluso intentaría averiguar si tenía alguna posibilidad de llegar a más (por eso de que no tengo novio). Pero hoy no estaba de humor; tenía otros asuntos en mente mucho más acuciantes.
Aun así, mi buena educación me forzó a estrechar la mano que me tendía.
—Yo soy Néstor. Soy emmm... periodista —me definí con reticencia debido a que ahora mismo iba de camino a realizar una entrevista, ya que me veo a mí mismo más bien como a un "creador polifacético". —Y sí, se le echa de menos; mucho.
No sabía muy bien cómo continuar la conversación; tampoco estaba seguro de querer hacerlo, ya que tenía mucho que escribir y muy poco tiempo para poner mis ideas en claro antes de aterrizar.
—¿Crees que ha muerto? —me preguntó.
¡Y cómo me costó callarme lo que sabía!
Ciertamente, que PrideTwink se mantuviera ausente desde hace más de dos años había creado multitud de teorías (unas tristes, otras apocalípticas, otras conspiranoicas...), y la de que había fallecido de alguna forma era la más socorrida.
Al fin y al cabo, ¿por qué iba a desaparecer totalmente alguien con un poder de tal calibre? Y, en ese caso, ¿quién o qué podía haber acabado con él? Había quienes aseguraban que ese chico volador era un extraterrestre tipo "Kal-El" y que había vuelto a su planeta; otros anunciaban su actual ausencia como un castigo hacia la reducida pero ruidosa facción de la humanidad que le había estado criticando tanto. Carraspeé.
—No, yo creo que sigue vivo.
—No es probable —se opuso Iván—. Ese súper hombre estaba claramente preocupado por la humanidad; se desvivía por ayudar... y han sucedido toda clase de desastres en que Él podía haber intervenido.
Miré a mi alrededor con sospecha, pero nadie parecía prestarnos atención. Unos dormían, otros escuchaban música o veían una película con los cascos puestos, y estaban bastante lejos de nosotros.
—Quizá está descansando, o recuperándose —sugerí deseando encontrarme ya con Él para poder preguntarle directamente. —Ya sabes cómo se esforzó por ayudar a todo el mundo durante los últimos tiempos en que se dejó ver.
—O quizá, precisamente se ha cansado de salvarnos el culo todo el rato.
—¿Cómo? —Elevé una ceja con sorpresa.
—Bueno, ya sabes... Él chasqueaba los dedos y así replantaba miles de hectáreas en el Amazonas; pero al día siguiente, las empresas madereras del área habían multiplicado por diez la tala para aprovecharse. Si PrideTwink nivelaba el efecto invernadero para aplacar el cambio climático, los tratados comunes que evitaban la polución se anulaban, ya que podían volver a contaminar sin miedo. Si Él limpiaba el mar de plásticos y lo purificaba de residuos, pronto se vertían incontables toneladas nuevas al océano esperando que él arreglase el desastre. Y así con todo. —Había escuchado teorías parecidas antes.
—Pero él nunca se quejó de ello.
—Él nunca se quejó de nada. Sabes que apenas hizo declaraciones a los medios. —Iván asintió con una sonrisilla como si se supiera en posesión de la verdad. —Comenzó siendo un héroe, pero le convertimos en nuestro sirviente; en una chacha que limpiaba nuestros desastres y nos permitía ser más sucios, descuidados e indolentes.
Noté mi ceño fruncido por el disgusto, pero lo que decía este viajero tenía sentido.
—Podría ser que se sintiera decepcionado con nosotros —acepté reticentemente que su teoría podía ser acertada.
—Ojalá se lo hubiéramos podido preguntar, ¿no?
Asentí distraído mientras escribía rápidamente un par de palabras desencadenantes en mi portátil para poder desarrollar y presentar a mi futuro entrevistado alguna cuestión que clarificase esta sospecha. Tuve que aceptar que era interesante escuchar el punto de vista de este abogado si podía servirme para expandir mis horizontes y obtener de PrideTwink datos que quizá a mí no se me hubieran ocurrido.
—Y dime, Iván; si pudieras, ¿qué más cosas le preguntarías?
Durante la siguiente media hora mantuvimos una agradable conversación que me recordó muchas de las distintas opiniones, teorías y suposiciones de la gente al respecto de la aparición, la labor y la actual ausencia del único superhéroe del mundo. Iván me inspiró muchas de las cuestiones que fui anotando con mayor o menor disimulo en mi portátil. Tras ello, llegó la azafata con la comida y nos despedimos, dándonos los números de teléfono por si quisiéramos mantener el contacto más adelante. Quise suponer que yo le había gustado; quizá podría quedar con él para tomar algo cuando volviera a Madrid.
Eso sí volvía, claro.
Según IS20, se suponía que alguien anónimo había encontrado indicios claros de la posición en donde PrideTwink se encontraba, y yo me dirigía hacia allí a pecho descubierto. Sabía que este muchacho de grandísimos poderes nunca había sido malvado ni había atentado contra la vida de nadie, pero se me erizaba el vello al pensar en volver a estar cerca de él como aquel día en que me salvó, pues tenía claro que Él podía acabar conmigo tan fácilmente como quien pisa una hormiga sin darse cuenta.
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Pridetwink
FantasíaHace quince años, Dios descendió a la Tierra en la forma de un muchacho capaz de los más variados prodigios, aunque Él nunca aceptó dicho título. Gracias a los milagros que realizó, las desgracias del mundo fueron menguando hasta casi desaparecer; d...
