Capítulo 11 - El verdadero Ismael

182 38 47
                                        

—Este es mi verdadero aspecto —insistió ante la interrogación de mi mirada.

—Sí, lo entiendo; quieres ser así y así eres, porque puedes. Pero ¿y antes de eso? ¿Cómo eras? Recuerda que me dijiste que me responderías a todo y que me dirías la verdad.

—Deja que te explique algo, Néstor —La mueca de Ismael era de fastidio—. Imagina una oruga, no importa si fea o bonita, si repulsiva o llamativa, si venenosa o inofensiva. Tú sabes que tienen una capacidad especial; se meten en un capullo y realizan una metamorfosis para transformarse en una mariposa. Después de la transformación, esa oruga se ha convertido en una mariposa y sería ridículo que visualizases como verdadera su primera apariencia de oruga, y como falsa o engañosa su apariencia de mariposa. Tras su transformación, es una mariposa, y pretender valorarla por algo que fue y que ya no es ni será, carece de sentido. ¿Me explico?

—Sí, claro. Pero no somos mariposas, somos seres humanos.

Pese a su sonrisa divertida, seguía negando con la cabeza.

—Es como si alguien pensase que tu verdadera apariencia es la del bebé que salió del cuerpo de tu madre, en vez de este cuerpo actual que ha crecido y variado desde entonces. O si te cortas el cabello y lo tintas, esa será tu verdadera apariencia en ese momento, y no la antigua con tu anterior peinado. ¿Ves? A los seres humanos también les pasa; es su imagen actual la que ha de considerarse como la verdadera, ya hayan cambiado por vejez, por moda, por voluntad propia o por cualquier otra razón. —Tenía que aceptar su punto de vista.

—Es que... eres perfecto. Tengo que reconocer que emites un aura de atracción muy intensa porque tu rostro y tu cuerpo son... ¡puf! —Ismael sonrió entre divertido y orgulloso. —Y tenía curiosidad por saber cómo eras antes de modificar tu apariencia con tu poder.

—Hace siglos que soy así, por lo que considero que yo soy este que ves a día de hoy. Además, si tuviera que volver a la primigenia apariencia del chico mortal que fui antes de decidir moldear mi cuerpo según deseaba y según me sentía, no sabría hacerlo. Tengo... tengo casi dos mil años; sería un viejales arrugado. Bueno, en realidad sería polvo. Pero si te apetece ver cómo fui en mi último día como mortal, puedo mostrártelo; aunque te ruego que tengas en cuenta que dejé de ser esa persona. Al fin y al cabo, unos genes o un rostro heredado de unos padres no definen la persona que eres, o cómo te sientes; mucho menos cuando tienes la capacidad de transformarte en la persona que querrías ser de verdad.

—Entiendo; será sólo por curiosidad.

Ismael elevó la mano con la palma hacia arriba y una proyección como un holograma de un torso y una cabeza humana emergió entre ambos. El chico era un joven bastante normal; ni feo ni especialmente guapo, con una marcada raya en el lateral de su peinado y ropa que efectivamente parecía de principios del siglo veinte.

Me acerqué a esa representación para admirar sus detalles; decidí que me sonaba de algo, aunque eso era imposible. —¡Eh! Tiene... ¡tiene parte de ti! El tamaño y posición de las orejas, la forma de los labios y de los ojos ligeramente caídos, con esas ojeras... ¡Vaya! Es... es como si todo lo que sobresale de ti en tu aspecto actual, lo que te hace especial, proviniera de este chico; de tu yo primario.

—Nunca le enseñé esto a nadie. —PrideTwink se había sonrojado. —Realmente había olvidado cómo era yo antes de cambiar. ¿De verdad que aún me parezco?

—Sí. Es como tu base; como si tu primer aspecto fuera una gema en bruto y lo hubieras pulido para ser lo que hoy eres. Has sido fiel a tus comienzos y has conservado tus peculiaridades.

—No sé si lo hice a propósito; fue hace muchísimo tiempo. Supongo que intenté seguir siendo yo, pese a las mejoras.

Le miré de reojo y tuve que reconocer que, efectivamente, había mejorado muchísimo respecto al original; pero me alivió darme cuenta de que aún había algo del primigenio Ismael en su interior. Quizá eso significaba que no había abandonado del todo sus raíces.

PridetwinkHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora