Capítulo 22 - Por encima de la Ley

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Tuve que morderme la lengua cien veces durante su relato para evitar interrumpirle con las preguntas. Necesitaba sus motivos, pensamientos u otros matices en cada una de sus acciones o de los sucesos que le aconteció.

¿Un pelirrojo? ¿Era por eso que le atraían especialmente?

¿Nunca más supo de Pedro Toledo? ¿No le buscó cuando recibió ese influjo de poder?

¿No sintió la necesidad de vengarse de esos hijos de puta de la prisión, cuando tuvo oportunidad?...

Pero en su lugar, le apretaba de la mano que tenía agarrada. Creí que narrar esas emotivas vivencias ensombrecería su ánimo en extremo, pero con la excepción del momento en que murió Guillermo (donde sí le noté muy agitado), el resto fue explicado de forma sosegada y concisa. Daba la impresión de que, a lo largo de estos siglos de vida posteriores, había rememorado muchas veces lo ocurrido para poder asimilarlo; pero yo no lo había hecho y me afectó mucho conocer esos tristes orígenes.

Hoy en día se habla de la Guerra Civil Española como de un lejano pasado, un error inexplicable que no volverá a ocurrir cuyos detalles se van perdiendo para no herir sensibilidades y levantar ampollas; pero lo cierto es que esta guerra tan cercana en el tiempo se sentía como si la humanidad se hubiera apuñalado en el alma. Esas masacres, esa ira desatada, esa crueldad animal... todo por un loco dictador que, gracias demos, se pudre muy profundo en su ataúd.

Ojalá se reencarne eternamente en babosas o arda en el infierno, pues incluso el descanso de la "nada" me parecía demasiado piadoso para él. No sólo dio un golpe de estado tomando el control del ejército en contra del poder político legal, sino que enfrentó a una mitad de la población contra la otra, dejó al país en la miseria en todos los ámbitos y dominó a sus compatriotas durante cuarenta años permitiendo que la corrupción campase a sus anchas. Criminalizó a quienes se le opusieron, denigrando y torturando a aquellos que se salían de su "rebaño ideal" de ovejas; el grupo homosexual fue tan sólo uno de tantísimos que sufrieron por su culpa, pero este era el que más me afectaba directamente.

—Desde entonces, viví en una u otra época, en un lugar o en otro, alejándome de los mayores conflictos en busca de una paz que, aunque no te lo creas, es muy difícil de encontrar.

Supuse que había finiquitado su relato con esa frase, así que por fin me permití intervenir.

—Eres inmortal, invulnerable, e intentaste aprender lo que significa tener el poder absoluto siendo uno más, sin resaltar. —Asintió ante mis palabras. —Trataste de inmiscuirte lo menos posible en la historia humana —añadí—, excepto en aquellos primeros momentos en que te pareció divertido emular semidioses, deidades o... en la actualidad, siendo el primer y único superhéroe conocido del mundo.

—Tenía que aprender. —De nuevo compuso esa carita de pícara inocencia que incrementaba unos cuantos grados la temperatura de mi bragueta. —Y en cuanto a lo de PrideTwink, ya te he dicho que me siento con derecho a modificar la historia de esta época porque es "mi" época. Todos los días desde que nací en mil novecientos veinte hasta hoy, los he vivido en algún momento. Esta es mi verdadera línea temporal, así que este es mi momento.

—El único en que te sientes libre de ser tú mismo; lo entiendo —apoyé y me recompensó con una cálida sonrisa—. Aún tenemos que dar gracias de que tú fueras el elegido para obtener ese poder; en manos de casi cualquier otro con unos valores distintos o menos contención, el mundo... ¡el universo! podría ser muy distinto hoy en día.

—Me miras con ojos demasiado benevolentes, Néstor. —Se tornó circunspecto mientras negaba con la cabeza. —No soy inocente; no siempre he sido tan comedido en el uso de mis poderes. No me importaba ser discreto o afectar a los demás. Y no se trata sólo de aquellos primeros momentos en que alucinaba con mis propias capacidades y necesitaba encontrar mis límites, o cuando el aburrimiento de una era (o el hastío ante la situación del momento) me empujaron a actuar.

PridetwinkHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora