Tomé un sorbo de mi capuchino y releí lo que llevaba escrito hasta ahora. En aquella cafetería del aeropuerto de Edimburgo nadie se fijaba en mí; es lo que tiene ser pelirrojo en un país donde somos legión.
Tras comprobar que aún me quedaba más de media hora libre hasta que vinieran a recogerme aquellos que me indicarían el siguiente tramo de mi viaje, decidí continuar con la narración. No es que me hubieran pedido este artículo o que fuera necesario para el encuentro, pero realmente creía que, si plasmaba por escrito todo lo que había significado para mí y para mi vida el asunto del Súper Hombre, lo tendría todo más claro a la hora de abordar un acercamiento.
Lo último que había comentado fue el asunto de su nombre, PrideTwink, y cómo este alias se quedó grabado a fuego en su historia debido a la ajustada ropa que decidió llevar desde aquel momento en que evitó la ejecución de un grupo de homosexuales en Mauritania y, sobre todo, por el símbolo claramente gay de su pecho. A él no parecía molestarle, y cualquier connotación homófoba inicial que hubieran querido añadirle fue diluyéndose poco a poco entre los mares de positiva adoración que causaba su altruista labor.
Tras poner en orden mi mente, continué tecleando:
"PrideTwink fue el más sonado de sus nombres y el que más tiempo se mantuvo, pero el concepto que se tenía de él fue a más. Como he comentado, en cada una de sus actuaciones hacía uso de maravillosos poderes de todo tipo; una gama de aptitudes y capacidades sin aparente fin cuya potencia sorprendía más cuando se pensaba que había llegado al límite de su poder.
Claramente, la forma en que muchos lo habían visualizado como "Superman" se quedaba corta de lejos. La idea de que sus poderes eran divinos, de que Él mismo era divino, empezó a raíz de los comentarios de un popular Youtuber que se había hecho famoso hablando de Él con exacerbada pasión. Aunque en principio surgieron movimientos en contra de dicho concepto, pronto quedó asentado el modo en que las masas de gente le veían; PrideTwink era Dios.
¿Cómo pudo la gente llegar a pensar algo así? ¿Cómo pudo ese concepto cobrar fuerza, sobrepasando las creencias de miles de millones de personas en uno u otro dios, de una u otra religión?
Muy fácil; todos los demás dioses eran invisibles, no se aparecían ante nosotros ni respondían a llamadas de auxilio. Sus dogmas se basaban en historias del pasado imposibles de comprobar. Eran leyendas improbables, y su importancia se basaba en la fe que la gente pudiera sentir por algo intangible.
En cambio, PrideTwink estaba aquí. Era bello, era bueno y era poderoso de forma aparentemente ilimitada. Cuando alguien anunció que él era "El Dios" que siempre habíamos buscado, la mayor parte de la humanidad apoyó la moción.
Además, si Jesucristo (según la caduca y cada vez menos creíble Biblia) pudo devolver la vista a un ciego, curó a un leproso, resucitó a un amigo, multiplicó unos panes y peces y anduvo sobre las aguas... este hombre de nuestros días podía hacer mil veces más con un simple chasqueo de sus dedos.
¿Cómo depositar nuestra fe en fantasiosas leyendas de la antigüedad, cuando teníamos a una deidad entre nosotros que nos ayudaba?
Fue gracioso para mí (convencido agnóstico de aquellas viejas supersticiones) el comprobar cómo las viejas religiones de antaño perdían creyentes y adeptos a ritmo creciente, reduciéndose raudas al estado de sectas y grupos aislados. Muchas iglesias, mezquitas y demás edificios "sagrados" fueron abandonados o reconvertidos al culto del Nuevo Dios.
¿Y yo? ¿Qué pensé yo de todo esto?
Yo no creía en él. Es decir, sabía que existía, reconocía que su poder era de una inmensidad divina, me tenía flipando con lo que hacía, me inspiraba con sus acciones y babeaba por su cuerpo... pero no creía que fuera "Dios". No quería creerlo.
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Pridetwink
FantastikHace quince años, Dios descendió a la Tierra en la forma de un muchacho capaz de los más variados prodigios, aunque Él nunca aceptó dicho título. Gracias a los milagros que realizó, las desgracias del mundo fueron menguando hasta casi desaparecer; d...
