Desperté con extrañeza al día siguiente, pues no me encontraba en el mismo lugar donde ayer nos echamos a dormir. Esta enorme cama era muy abrigada, y el fulgor plateado que entraba desde la alta techumbre casi deslumbraba.
Con los ojos achinados, me erguí observando lo que me rodeaba (aunque tuve que volver al instante bajo las mantas, pues hacía un frío que ni en el congelador de mi casa). Por fin conseguí acostumbrar mis retinas a la luz y pude constatar que estábamos... ¡en un edificio de hielo!
Por un momento, pensé que podíamos estar en el castillo de la princesa Elsa y que pronto empezaría a sonar alguna pegadiza canción infantil; pero tan sólo tuve que esforzarme un poco más para reconocer la arquitectura kriptoniana que conformaba todo.
—Buenos días, bisoño.
A mi lado, PrideTwink se desperezaba poco a poco con una atontada sonrisa feliz, y por fin conseguí reaccionar.
—¡Estamos en la Fortaleza de la Soledad!
—Así es. ¿Te gusta? Yo la encuentro un poco fría, pero desde dentro de la cama se está bien.
—¡Es la casa de Superman!
—Efectivamente. Ummm... espera. —Me picoteó en el costado con un dedito (provocándome escalofríos) y anunció: —¡Listo! Ya no sentirás frío ni sufrirás efecto alguno negativo por este entorno. Puedes salir de la cama con seguridad.
Salí y me paseé por allí admirando y tocando todo lo que podía. Había dos enormes estatuas que supuse serían Jor-El y Kara-El (los padres de Clark), una amplia mesa repleta de cristales kriptonianos que (por lo que sabía) contenían los conocimientos de cien mil mundos junto a grandiosos poderes de creación, terraformación y a saber qué más. Un simpático robot (cuyo lenguaje no entendía pese a su entonación interrogante) se me acercó y me acompañó durante un rato, en el que me paseé por una sala tan grande como un estadio de deportes repleta de pedestales y estantes con objetos alienígenas de múltiples orígenes.
La sombra de PrideTwink, con su capa ondeando y todo, me indicó que se acercaba a mí desde lo alto, y yo seguía extasiado admirando toda aquella variedad de artefactos.
—¡Ismael! ¿Has visto todo esto? ¡Son cosas de Superman! Lo... ¿Lo has creado tú todo, para mí?
—Ciertamente son mis cosas, joven pelirrojo; pero ni soy Ismael ni he creado nada para ti. Si no es molestia, agradecería que me informases sobre el motivo de tu presencia en mi casa, y también sobre la manera en que has accedido a este lugar.
Con el vello de punta, me volví y me encaré con Henry Cavill... es decir, el Superman de las películas de "The Man of Steel" flotando a un par de metros sobre mí, con cara de sorprendida molestia.
—La madre del... ¡cordero! ¡Superman! ¡Soy fan tuyo de toda la vida! —exclamé notando mis mejillas arrebolarse y mis rodillas flaquear. —¿Me das un autógrafo?
Por la forma en que abrió la boca estaba a punto de contestarme, pero se quedó congelado a mitad como si la película se hubiera pausado. De más arriba, ahora sí descendió PrideTwink aunque iba apenas vestido con unos boxers negros, y se quedó al lado del kriptoniano imitando su digna pose hasta hacerme reír.
—¿Qué te parece?
—¡Es Superman! —le dije lo evidente, y él soltó una carcajada. —¿Cómo lo has...? Es decir, ¿estamos en otro de esos mundos alternativos que creaste? ¿Uno en donde existe Kal-El?
—¡Sorpresa! Por cierto, he dejado esta versión del Hombre de Acero porque es la más reciente en tu época, pero puedo ponerte cualquier otra que te apetezca; la de Brandon Routh, la de Christopher Revee... o los actores de adaptaciones a series, como Tom Welling, Tyler Hoechlin o...
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Pridetwink
FantasíaHace quince años, Dios descendió a la Tierra en la forma de un muchacho capaz de los más variados prodigios, aunque Él nunca aceptó dicho título. Gracias a los milagros que realizó, las desgracias del mundo fueron menguando hasta casi desaparecer; d...
