Me desperté con la sensación de que alguien me estaba mirando y con un brazo cruzándome por la cintura, aferrándome con firmeza sin permitirme alejarme. Sonreí al recordar que mi novio que se había quedado a dormir conmigo. Me giré sin soltarme de su agarre y abrí los ojos. Su rostro estaba muy cerca mío pero estaba claramente dormido. Una risa desde el umbral de la puerta de mi habitación me hizo mirar en esa dirección y me encontré con papá cubriéndose la boca para ocultar y suavizar el sonido.
—¿De qué te reís? —Le pregunté frotándome un ojo para intentar despejarme.
—Nada. —Desestimó y decidí dejarlo pasar.
—¿Qué hora es?
—Casi la una del mediodía, en un rato va a estar la comida. —Me avisó y fruncí el ceño.
—¿Eso significa que tengo que despertarlo a Tomi para que se vaya?
—No, me mandó tu mamá a llamarlos para que se levanten antes de que esté todo listo para almorzar los cuatro juntos.
—¿Qué te pasó? —Reí y ni siquiera tuve que explicar a qué me refería.
—Acepté que de todos los pibes que podías traer a casa, él es la mejor opción. —Asentí con una sonrisa grande mientras él se acercaba a darme un beso en la frente.— Decime por favor que están vestidos y si no es así, mentime. —Rogó y apreté los labios reprimiendo una risa, lo que él malinterpretó.— Malena. —Me advirtió.
Tuve que destaparme para mostrarle que tenía puesto pantalón largo y una remera amplia. Asintió conforme antes de salir de mi habitación y cerrar la puerta atrás suyo. Solté un suspiro de alivio al ver que se quedó tranquilo al ver que Tomás estaba vestido con una remera.
Dejé de pensar en eso para concentrarme en mi novio. Sonreí al verlo tan profundamente dormido y le acaricié la mejilla. Empecé a llamarlo pero no obtuve respuesta. ¿Por qué tenía que tener el sueño tan profundo? Se me ocurrió besarlo y ahí sí se despertó porque al segundo intento me correspondió. No pude evitar soltar una risita ante eso.
—No puedo creer que sólo así logre despertarte. —Protesté risueña, viéndolo abrir los ojos y darme una sonrisa muy pequeña. El maldito era lindo y con esa carita de recién despierto me desarmaba. Subí una de mis piernas a su cuerpo y ensanché aún más mi sonrisa al notar su erección.— Buen día.
Asintió y, sosteniéndome por la cintura, me ayudó a acomodarme arriba suyo. Dejé que hiciera lo que quería y escondí mi cara en el hueco de su cuello. Nos quedamos unos minutos así, en silencio. Cada tanto yo dejaba un beso sobre su cuello y en respuesta él apretaba su agarre por mi espalda.
—Qué lindo es despertar así.
Me sorprendí al escucharlo hablar con tono alegre porque solía estar de mal humor cuando se despertaba y odiaba hablar en ese momento. Al levantar mi cabeza para mirarlo le devolví la sonrisa antes de presionar mis labios con los suyos. Giré para quedar con la espalda sobre el colchón y lo arrastré sobre mí. Aprovechó para besarme el cuello como devolución de gentilezas, por supuesto que no me negué. Estaba disfrutando pero no podía dejar que siguiéramos por ese camino porque después iba a ser más difícil frenar.
—Vino papá porque en un rato está la comida, ¿querés bañarte antes de bajar? —Le ofrecí y asintió, bajándose de encima mío.— En el mueble del baño hay toallas limpias.
El domingo fuimos todos a almorzar a la casa de mis tíos por el cumpleaños de Juanma. Me reconfortaba que a pesar de la muerte de mamá, mi familia por parte ella no habían hecho a un lado a mi papá y lo seguían tratando igual que antes. Para muchos la sorpresa fue verme llegar de la mano de Malena. Después de un rato que todos la acribillaron a preguntas, dejamos de ser el centro de atención. La personalidad de mi novia hacía que se relacionara fácilmente con cualquiera, así que no tuve que preocuparme por cómo estaba porque se la veía muy a gusto charlando con mis tías Graciela y Viviana.
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El poder de un beso
Romance|| It's the first kiss, it's flawless, really something, it's fearless ||
