La tensión era casi palpable en mi habitación, Michael seguía mirándome a la espera de una explicación y yo seguía parada en medio de la habitación sin saber qué decir para argumentar mis motivos. ¿Qué se supone que debía hacer? ¿Decirle toda la verdad y revelar mis dones ante él? ¿Excusarme con algo estúpido y desaparecer de allí? ¿Mentirle descaradamente?
Ninguna de las ideas me resultaba viable; si le decía la verdad no sabía cuál sería su reacción, si me excusaba me vería demasiado estúpida y aumentaría las sospechas y mentirle... posiblemente era la mejor opción en este caso, pero no me apetecía mentirle sobre algo tan delicado.
—Habla, Danielle —dijo en un tono tan sombrío que provoco que un desagradable escalofrío recorriera mi columna vertebral. No sabía qué me daba más miedo de sus palabras: si el tono que utilizó o que hubiese dicho mi nombre. Creo que había sido una mezcla de ambas cosas—. ¿Qué haces con una foto de Jackson? —presionó.
Tragué saliva en un intento por tranquilizar mis nervios. Después de unos segundos, decidí que tal vez debería decirle la verdad.
—Descubrí que hubo un asesinato en el instituto y comencé a investigar —comencé—, me impactó que tuviese la edad de Molly, mi hermana menor, y quise encontrar al asesino de inmediato. Me la he mantenido investigando y sacando algunas conclusiones al respecto desde entonces —Bien, por lo menos nada de eso era mentira, no decía todo lo que había pasado, pero no mentí respecto a nada. Por un momento, realmente me había planteado decirle acerca de mis dones, pero a último momento me acobardé; ¿qué pasaría si creía que estaba loca?
Michael entornó los ojos hacia mí con suspicacia y apretó un poco los puños, haciendo que la foto en su mano se arrugase un poco, él, como si hubiese notado ese hecho, puso la foto nuevamente en el escritorio y comenzó a avanzar en mi dirección, yo comencé a retroceder al ritmo de sus pasos hasta que mis pantorrillas chocaron contra la cama y caí sentada en ésta. Michael se agachó y nos quedamos mirando fijamente a los ojos.
—¿Por qué será que tengo el presentimiento de que me estás ocultando una gran parte de toda esta historia? —preguntó con voz neutral. Yo seguí con la vista fija en sus ojos azules, que me miraban fijamente, intentando descifrar su mirada; pero no conseguí la más mínima emoción en ellos. Se veían tan gélidos que volví a plantearme la posibilidad de decirle mi secreto. Tal vez eso ayudaría a explicar todo este embrollo, pero no podía hacerlo, era muy cobarde en ese sentido, tardé once años para decírselo a Gautier y no estaba muy segura de cómo reaccionaría Michael.
—¿Por qué piensas eso? —Le devolví la pregunta sin saber qué más hacer. Quedarme callada sólo haría que sus sospechas hacia mí aumentaran y eso era lo último que me faltaba.
—Porque tus ojos me lo dicen todo —contestó. ¿Mis ojos, en serio? Eso fue tan cliché que, de haber estado en otras circunstancias, me habría reído en su cara.
—¿En serio? ¿Y qué te dicen? —pregunté con sorna, reprimiendo el impulso de bufar.
—Que estás asustada porque descubran lo que con tanto empecho ocultas —respondió, y mi piel volvió a perder el poco color que había retomado. Creo que eso de los ojos no era tan descabellado como había pensado, lo que había dicho no estaba para nada lejos de la verdad. ¿Sabría Michael qué era lo que ocultaba?
No, imposible, él no podría saberlo aún porque, de saberlo, ya me habría comentado algo al respecto y no lo había hecho.
—Yo creo que estás dramatizando todo este asunto —dije—, sólo quiero encontrar al asesino de Jackson y listo. Aunque debo admitir que no sabía que se trataba de tu hermano menor.
Soltó un suspiro cansado y se levantó por unos breves segundos para tomar asiento a mi lado. No me imaginaba lo difícil que debía ser para él hablar de la muerte de su hermano, el sólo hecho de pensarlo me inundaba de una inmensa tristeza.
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Designada ©
Storie d'amore"No hay casualidad, sino destino. No se encuentra sino lo que se busca y se busca lo que está escondido." -Ernesto Sábato. Obra registrada en Safe Creative baj...
