No tiene tu marca

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Poché comenzó a correr, sintiendo el viento hacer bailar su pelaje, negro y azul, con una emoción y adrenalina corriendo por sus venas, bajo la luz de la luna, sintiendo con cada paso, la humedad del suelo en sus patas.

– ¡AYUDA! –

Poché freno de golpe, jadeando agitada, dejando que sus pulmones se llenarán del aire que una vez se les fue prohibido.

– ¡ALGUIEN POR FAVOR AYUDEME! –

Seguido del grito unos aullidos fueron escuchados, haciendo que Poché reaccionara. Está comenzó a correr hacia el ruido, el que cada vez se hacía más desesperado y horrorizado, pasando algunos cuantos árboles más, la chica llegó a campo llano, observando a tres lobos más, y una chica en el medio.

Está sin pensarlo corrió hacia estos, atacando a uno de los lobos, y raspando le el cuello, antes de ubicarse al frente de la chica, gruñiendo le a sus amigos.

– Poché, alejate de ella, es de nosotros – El lobo de pelaje marrón gruño, su nombre era Mario.

– Exacto, nosotros la encontramos primero – El de pelaje más claro comentó, este era Sebastián.

– No pienso dejar que la ataquen – Poché gruño, mirando de reojo lo asustada que se encontraba la castaña.

– Ni siquiera tiene tu marca como para pelear por ella – El último, de pelaje negro, se llamaba Alejo.

Poché gruño fastidiada, dando un ligero brinco hacia la chica, y dejando sus dientes hacer contacto con la piel de la castaña, ganando un quejido de esta.

– Ahora es mía, largo – Está protestó, viendo como los chicos gruñian.

– Esto no se quedará así – Mario gruño, antes de alejarse con los otros, con pasos pesados.

Poché agachó la cabeza, lambiendo la área donde había herido a la chica. Levantó la vista viendo aún lo horrorizada que estaba la chica, observándola de vuelta.

El cachorro dejó su forma, convirtiéndose en humana nuevamente – Fue la única forma que tuve para defenderte, lo lamento – Poché se disculpó, tomando la mano de la chica y observando la marca.

– ¿Que eres? – La castaña comentó sorprendida y curiosa – No me molestaría que me volvieras a morder – Murmuró para ella, aunque la peli-azul lo pudo captar.

La chica levantó la mirada, tomando una mejor vista de la castaña, con una sonrisa en su rostro – Creo que si eres mia – Finalizó levantando a la chica del suelo.

Cortos de Calle y PocheDonde viven las historias. Descúbrelo ahora