– Calle, ¿cuanto tiempo tú crees que se tarden entrar por esa puerta? – Poché ronroneó, acercándose más a su chica, dandole un pequeño pico en los labios.
La mencionada, cerró los ojos, terminando de desaparecer la distancia que habían entre ellas, escondiendo su rostro en el cuello de la peli-azul.
– En unos cuantos segundos – Está murmuró, sintiendo la calidez que radeaba del cuerpo de su pareja.
Varios segundos pasaron, antes de que la puerta se abriera de golpe.
– ¡Mamá! ¡Mamá! –
– Es Navidad –
– Santa vino –
– Vamos levántense –
Los dos pequeños intercambiaban de palabras, una niña de cuatro años, y un chico de cinco.
Las adultas empezaron a reír – No estaba equivocada – Sonrió Calle, estirándose y sentándose tomando a los pequeños, y sentandolos en sus faldas.
– ¿Creen que se han portado bien? – Calle preguntó besando a los pequeños en las mejillas.
– ¡Claro mami! – La pequeña Sara comentó.
– ¡Ayudamos en la casa! ¡Cuido de mi hermanita y nos hemos portado muy bien¡ – Alex comentó con una sonrisa juguetona.
Poché y Calle rieron al unisono, tomando a los pequeños y arrojándolo se con cuidado en la cama, para luego besarlos en las mejillas, y hacerles cosquillas.
– ¡Mami! ¡Mami! Me rindo – Sara comentó entre risas, a lo que Álex, empezaba a hacerles cosquillas a Poché.
Luego de la pequeña pelea entre los cuatros, las mayores se levantaron.
– Bajen, y aguarden en la cocina, primero desayunemos, y luego abrimos los regalos ¿Que les parece? – Poché anuncio y ambos sonrieron, y asintieron.
Estos salieron de la habitación, dejando a las mayores solas. Estás observaban en silencio hacia la puerta, antes de que Poché rodeará sus manos al rededor de la castaña, y recostara su mentón en el hombro de esta.
– Te amo Daniela – Poché murmuró – No sé que haría sin ti, ni sin ellos – Está finalizó, depositando un beso, en la cabeza de la chica.
La castaña sonrió, dejándose caer un poco hacia atrás en las malos de su compañera – También te amo, amor – Está ronroneó.
– Vamos antes de que se alteren – Poché burló, parándose de la cama, y caminando hacia el baño, para lavarse los dientes, seguido de la castaña.
Una vez terminaron, caminaron hacia las escaleras, bajando las y observando que los pequeños tenían una expresión cómica.
– Se tardan una eternidad – Alex sollozó, causando que las mayores sonrieran.
– Pequeño, debes entender que la Navidad no se trata solo de los regalos, si no con quién la pasas – Calle comentó, caminando hacia él, y despeinandolo, antes de dirigirse a la cocina para ayudar a preparar el desayuno.
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Cortos de Calle y Poche
RandomSon pequeñas historias, normalmente de un capítulos de la pareja.