* * *
-Días después-
Aquí vamos de nuevo. Otra vez me encontraba en el suelo de mi habitación sufriendo por él, otra vez las lágrimas recorrían mi rostro. Ya me estaba acostumbrando a sufrir por él, pero es que ahora sí no puedo más. Siento como mi cuerpo me pide a gritos que deje de llorar, que me ponga bien pero no es sencillo. No he comido mucho estos días. Me la he pasado en mi habitación llorando cómo una estúpida desde entonces.
Aún sentía su voz lastimándome como si hubiese sido tan sólo hoy, dejándome vacío el corazón. Había creído en él, había creído en su promesa la cual decía que nunca me lastimaría, pero lo que más me duele es que haya sido tan tonta, ciega y le volví a creer.
Enamorarme así de él ha sido uno de los errores más grande que pudiese haber cometido en mi vida. Él, en poco tiempo, llegó a convertirse en mi todo. Me había hecho cambiar, hecho crecer. Los días que pasé con él fueron como un cuento de hadas. Todo era perfecto. ¿Por qué siempre me cagan en la mejor parte?
Flash back.
El viento chocaba contra mi rostro mientras yo corría. Corro por la pradera alejada del mundo al cuál Justin me había llevado. Una risita traviesa llevaba en mi rostro.
—No sigas, sabes que igual te alcanzaré —gritó mientras corría detrás de mí.
—Eso está por verse —le respondí. Continué corriendo y escondiéndome detrás de los árboles. Haberlo dejado sin darle su beso había sido lo causante de esto. Mi respiración estaba agitada, me escondí detrás de un gran roble tratando de que mi respiración volviese a la normalidad. Podía sentir cómo él se acercaba, iba a volver a correr pero me detuvo en seco por el brazo haciendo que ambos caímos al suelo.
—Te lo dije, preciosa —musitó besándome la mejilla— Te alcancé ¿no?
Aún estaba arriba de mí. Amaba cómo los rayos de sol se reflejaban en él haciendo que sus cabellos brillaran aún más. Acarició mi rostro suavemente acercándose a mí para finalmente besar mis labios con delicadeza. Es increíblemente perfecto. Y es increíble que con sólo una caricia haga que mi cuerpo se estremezca por completo. Sentía sus latidos de nuestros corazones latían juntos.
Sí, lo quería y mucho. En los días que había pasado con él, me di cuenta de todo esto, nunca había sentido que mi cuerpo se derritiese cuando tenía la más mínima caricia de alguien, pero él ha logrado eso y mucho más. No estábamos juntos y casi no nos besábamos, esperaba a que volviese Erick para poder terminar con él.
—Te quiero demasiado ¿lo sabes? —susurró cerca de mi oído.
—Si —murmuré— ¿Y tú también sabes que te quiero también?
—Mmh... No tenía idea —me respondió con una sonrisa traviesa.
—Pues, te quiero.
Estuvimos mirando el despejado cielo, ninguno habló durante algunos minutos, sólo se podía escuchar el sonido de nuestra respiración. Todo era perfecto, pero una pregunta llegó a mi mente haciéndome sentir algo sobresaltada.
—¿Qué ocurre? —preguntó Justin acariciando mi mejilla.
—Tú... ¿Crees que, llegamos a tener algo, dure? —le dije con algo de temor en mi voz.
—Preciosa —dijo con una sonrisa cálida que logró calmarme— Lo nuestro va a durar hasta que nosotros queramos... es decir, para siempre... claro sí tú quieres tener algo.
Fin Flashback.
Y ahora, ven y dime Justin, ¿dónde quedó aquello de que lo nuestro iba a durar por siempre? Quisiera saberlo.
Lo necesito, lo necesito demasiado. Necesito sentir sus caricias, sus besos, necesito sentirlo a él, pero mierda ¿por qué todo tiene que ser así de difícil?
