Capitulo 20

271 18 0
                                        

—Gracias… —contesté nerviosa sonrojándome. 

—Bien —dijo frío y pareciendo sin sentimientos, como siempre se comporta. A veces me sorprende lo rápido que se puede volver frío y cortante. 

(...)

Nos encontrábamos sentados en el pequeño sillón que estaba en la habitación de Justin, escribiendo la información para el trabajo. Era realmente estresante. Justin no me dictaba correctamente, si no que hacía que me equivocara a propósito, pero lo peor es que decía

"No lo volveré a hacer" al cabo de unos minutos, lo volvía a hacer. 

—Entonces, luego de dos años, el querido capitán Edward encontró una estrella de mar de un tono azul y se casó con ella para tener lindos capi-estrellas. 

¡Ahí estaba de nuevo! Dictándome estupideces. 

—¡Basta! —reí— Tenemos que terminarlo y lo único que haces es retrasarme.- Justin reía a carcajadas burlándose de mí. 

(...)

Habían pasado quizá tres horas, y ya nos encontrábamos a punto de terminar el trabajo, pero Justin de improviso cerro el notebook.

—¡Justin! —grité— ¿Por qué hiciste eso?

—Me cansé, tengo hambre, han pasado muchas horas y no hemos comido nada —musitó mientras me quitaba el notebook y lo dejaba sobre su escritorio. 

—Pero hay que terminarlo. 

—Vamos a comer algo, luego venimos y lo terminamos ¿Sí? —insistió. Tomó delicadamente mi mano para pararme, a lo cual accedí— Vamos, por favor. 

Me pidió mientras ponía sus manos en mi cintura haciéndome poner nerviosa. 

—Está bien —accedí ya que mi corazón latía descontroladamente al sentir sus manos rodeando mi cintura. 

—¿Dónde quieres ir? —me pregunta al rato de soltarme para abrir la puerta de la habitación, me dejo pasar y comenzamos a caminar hacía la salida. 

—McDonald’s —respondí cuando llegamos a la puerta principal. Es mi lugar preferido. 

—¿Estás bromeando, cierto? —dijo. 

—No... ¿Por qué? —pregunté confundida. 

—Nunca conocí a una chica que le gustara ir a McDonald's. 

—Pues a mí si —mostré una amplia sonrisa. 

—Entonces, vamos —me sonrió. Nos subimos en la moto, encendió el motor y me aferré a su abdomen nuevamente. Su olor me llenaba, me hacía delirar de una manera indescriptible. La verdad, no tengo idea de cuánto estuvo conduciendo, pero se sintió tan jodidamente corto, yo quería seguir aferrada a su abdomen con una excusa que no me dejaba cómo desesperada por abrazarlo. 

Las últimas horas la he pasado de maravilla, creo que al fin comenzaba a salir el verdadero Justin, ese chico tierno que sabía que estaba escondido por debajo de esa capa dura y fría que aparenta ser. No puedo creer que los chicos del colegio hayan inventado todos esos tontos rumores sí no lo conocían...

Nos sentamos uno al lado del otro una banca, después de haber comido en McDonald’s. Coloqué mi cabeza en su hombro lentamente, no quiero parecer desesperada por tocarlo aunque sí lo estoy pero no quiero demostrarlo. Sé que a Justin no le gustan ese tipo de chicas, o eso supongo, no estoy segura de nada acerca de él, es un completo misterio. 

—No entiendo cómo sigues aún aquí... Yo no quiero hacerte daño... 

—¿Algún día me vas a contar toda la verdad? —le interrumpí en seco. 

—Quizá, algún día —respondió con una sonrisa obviamente fingida. 

Justin es tan misterioso, esconde tantas cosas y a mí me matan las ganas de descubrir todo acerca de él. 

(...)

Esta, sin duda, había sido la mejor tarde que he vivido jamás. Una sonrisa involuntaria se formó en mi rostro al recordar la sonrisa de Justin.

Entré a mi casa, mi mamá aún no había llegado y llegaría tarde, supe cuando leí la nota que había dejado adherida al refrigerador. “Hija hoy llego tarde, cierra todo, que duermas bien, mamá”. Subí a mi habitación con una manzana en la mano, no tenía muchas ganas de prepararme algo, estaba cansada. Busqué entre mis bolsillos, y mi bolso, mi celular, para ver la hora, pero no lo encontré. ¡Mierda! De seguro se me ha quedado en la casa de Justin y... mierda, Erick me llamará como lo hace todas las malditas noches.

mistake ; jbDonde viven las historias. Descúbrelo ahora