Respiré profundamente. Cada uno de los pasos que daba Justin resonaba fuerte en mis oídos y en mente. Parecía como si todo a mí alrededor hubiese desaparecido, incluso Erick, sólo estábamos Justin con su mirada intensa y yo. Probablemente nunca en mi vida había mantenido tanto contacto fijo entre miradas con Justin, era una ocasión única y sentía como su mirada estaba quemándome.
Le faltaban alrededor de cinco pasos para llegar a mi lado, cada vez me estaba poniendo mucho más nerviosa, sentía como mis piernas tambaleaban disimuladamente.
Tenía ganas de salir corriendo, pero a la vez quería quedarme allí para ver que sucedía. Además, no podía salir ahora, sería tan obvio si salgo corriendo en este momento. No puedo creer que esté tan nerviosa por un chico que apenas conozco y además de tener un novio el cual está en este preciso momento parado junto a mí.
—¡______! —exclamó Erick mientras me sacudía delicadamente de un lado a otro sostenido por mi brazo derecho— ¿Te sientes bien? ¿Quieres ir a la enfermería?
Negué con la cabeza rotundamente. ¡No puedo creer lo idiota que soy! Definitivamente, me he ganado el premio a la más idiota del mundo. Quedé observando a Justin salir del salón sin siquiera notarme, como si aquí no hubiese nadie, ni siquiera se ha percatado de mi presencia. ¿Cómo pude ser estúpida? Claramente Justin tenía que pasar por la puerta para salir del salón, no se dirigía hacia mí y yo me estaba pasando ideas tontas.
—Estás pálida, amor ¿Segura que no quieres ir a la enfermería? —preguntó nuevamente Erick mientras acariciaba mi rostro con delicadeza.
—¡No! —casi le grité— Estoy bien, además no sé qué haces hablando conmigo, estamos enojados ¿no recuerdas?
—¿Seguirás con eso? De verdad, no quiero irme de aquí enojado contigo.
—Quieras o no, tendrás que marcharte igual.
—Escucha, ______, ya te dije que lo sentía, son tres meses y no me quiero ir así. Créeme que intenté convencer a mis padres para que me dejaran quedarme pero no funcionó, ya sabes cómo son ellos —colocó su mano en mi cintura para apegarme más a él.
—Está bien —lo miré a los ojos, esos hermosos marrones. La verdad, siempre me habían gustado sus ojos.
—Te amo, ¿lo sabías? —preguntó para luego yo asentir con la cabeza.
—Te extrañaré mucho —musité casi en susurro.
Erick tomó de mi mano y comenzó a caminar. Sólo lo seguí sin la menor idea de saber a dónde íbamos, supongo que al patio, no podríamos ir a otro lado.
Nos sentamos en una banca que estaba en medio del colegio. Me miró con una sonrisa mientras acariciaba de forma tierna mi rostro. Me sentía completamente bien cuando me dice que soy hermosa, pero..., hay algo que no me agrada del todo.
—Te extrañaré demasiado —me dijo mientras me daba un leve beso en los labios.
—Yo también —sonreí de costado.
—No va haber segundo en el que no piense en ti, en tus hermosos ojos, en tu exquisito olor, en tus besos... —dijo lo último sobre mis labios.
Se acercó a mí lentamente para finalizar en un tierno beso. Luego de un rato de estar besándonos, le di una tierna sonrisa mientras pasaba mis brazos alrededor de su cuello para abrazarlo fuertemente, definitivamente lo iba a extrañar, demasiado. Seguía abrazada a él, estaba mirando alrededor hasta que mi mirada chocó nuevamente en Justin. Tenía una mirada fría, como si quisiese matar a alguien con esa mirada. Me estaba mirando fijamente, o quizás miraba otra cosa, pero de todas formas, sentía como me quemaba por dentro. Quité rápidamente mi mirada de él y miré a Erick, quien se había dado cuenta de que no estaba tan concentrada en él y más bien, estaba mirando a otro chico. Pero no son más que ideas suyas, mi mirada sólo se cruzó con Justin y…, no creo que haga una escena de celos por eso.
