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Inuyasha le termino de contar todo el relato, de principio a fin, Kagome, su secretaria lo conocía a la perfección, cada defecto suyo ella lo conocía y tal vez por eso, seguía siendo su secretaria. Kagome le ayudaba a con sus conquistas de una noche, le ayudaba con algunas mentiras blancas a su padre por la ausencia o tardanza de su hijo en alguna importante reunión. Conocía cada gusto suyo y eso a él le gustaba, era una manera fácil de acostumbrarse a su trabajo.
-Bueno, pues que inesperada sorpresa más encantadora – dijo Kagome mirando al bebé en los brazos de su jefe tratando de hacerlo eructar, Kagome miro en la silla del bebé una toalla de algodón, la tomo y se puso de pie caminando hacía su jefe – Así usted, no se ensucia señor – puso la toalla bajo la barbilla del pequeño y dándole un suave caricia en su cabecita con los cabellos claros.
-Gracias Kagome – agradeció – Anoche eructo y fue él quien se ensucio ¡Y ni hablemos de su popo! – Kagome se carcajeo de su jefe, lo buena era llevar una amistad de ese tipo.
Al principio cuando Kagome empezó a trabajar para él, Inuyasha si la había tratado de seducir-como hacía con todas sus secretarias, por esa razón no duraban- pero Kagome era muy profesional, a cada coqueteo o insinuación ella no caía y solo lo ignoraba, eso le demostró a Inuyasha que ella era le indicada para ser su secretaria de por vida... o al menos hasta que él se retirara.
-¿Qué tenemos para hoy? – pregunto Inuyasha después de haberlo hecho dormir, con delicadeza puso la silla en la esquina de su escritorio, en la posición correcta para que Kagome y él lo miraran y estuvieran atentos.
°°°
-Señor las carteras ya han llegado – dijo Kagome entrando al despacho de su jefe – Perdón, los inversionistas ya llegaron – se corrigió, cerrando la puerta detrás de ella.
-¿Sabes Kagome? – empezó a caminar por su despacho de un lado a otro, extrañando aquella actitud a su secretaria.
-Sí, señor... - ella se le acerco con una carpeta en sus manos.
-He pensado en todo, en las tácticas, en la persuasión, y estoy confiado...como siempre obvio – su secretaría volteo los ojos, al presenciar el orgullo infaltable de su jefe – Pero me he olvidado de algo.
-¿Y eso es señor...?
-El bebé, mi hijo... ¿qué voy a hacer con él Kagome? No puedo llevarlo a la reunión porque, definitivamente esas carteras no lo verán bien, y necesitamos que esas carteras se habrán para nuestra empresa – Kagome asintió con una sonrisa.
-Señor no se ha olvidado de nada – Kagome le entrego la carpeta – Ahí tiene toda la información que necesita.
-¿Y tú?
-Yo me quedaré a cuidar del pequeño Taisho señor, así usted estará completamente seguro – Inuyasha le sonrió con agradecimiento ¿Qué haría sin su secretaria? – Todo está listo en la junta, valla- Kagome tomo asiento en unos de los sofás enfrente del pequeño que hasta ahora dormía.
-Gracias Kagome, enserio – y se dirigió hacia la puerta – Y Kagome...- la llamo y ella se volteó en su dirección – Por favor, no se lo digas a mi madre, me reprocharía en que ella tenía razón – Kagome conocía a la matriarca Taisho y sí, su jefe no exageraba, la señora Izayoi era muy molestosa.
-No se preocupe señor, no diré nada – y completamente seguro de que su hijo estaría bien junto a Kagome, se marchó, directo a la sala de juntas en donde haría abrir a aquellas carteras con dinero.
°°°
-Le he preparado ya la leche de la cena señor, aún está caliente en la funda de la mamadera. También le he cambiado el pañal, ya se hizo popo por lo que no creo que haga hasta mañana ¡Ha! Y le he lavado y secado su toallita – Inuyasha le miro con cariño, casi a punto de llorar de alegría.
-¡Kagome! – gimoteo y la abrazó - ¡Eres la mejor! ¡Qué haría sin ti mujer!
-Usted hace de todo señor, pero nunca, un poco de ayuda siempre a alguien le viene bien, hasta a usted señor – dijo Kagome correspondiendo al abrazo.
-Tienes razón – Inuyasha la soltó y miro con una mueca el suelo – Creo que debí de aceptar la ayuda de mamá, tal vez la llame y me aguante todo un año de sus reproches que eran ciertos y bla bla bla – Kagome sonrió.
-Señor...
-Pero es que quise hacerlo, quise demostrarle que yo sí puedo. Sé que piensa que soy un irresponsable pero ha aceptado muy alegórica que ya tiene un nieto y es abuela.
-Señor...
-Tal vez si deba decirle que me ayude, después de todo el solo tiene dos meses y no puedo cuidarlo siempre mientras estoy aquí en la oficina.
-¡Inuyasha! – exclamo Kagome.
-¿Sí? – calmado y como si no la hubiera escuchado antes la miro.
-Tráigalo a su hijo.
-¿Qué? No podría con mi trabajo aquí – negó y miro a su hijo, quien miraba hacía el techo, dando patadas a algo imaginario mientras no dejaba de babosearse las manos.
-Si yo lo ayudo sí – Kagome le sonrió. A Inuyasha le brillaron los ojos al escucharla.
-¿Qué? – pero después pensó que no era lo correcto – No, no, no creo que sea justo que tú me ayudes, digo... él es mi pequeño problema y yo debo de hacerme cargo ¡Asumir responsabilidades!
-Lo se señor, pienso lo mismo que usted. Pero ayudándolo a usted también estoy pensando en mi futuro, si usted asume que no ha podido y corre en ayuda a su madre, la señora Izayoi estará todos los días en la empresa por un año, recordándome y recordándole a usted, que dejo de lado su orgullo aceptando su error, así que, por favor señor, déjeme ayudarlo – Inuyasha negó sonriente y con ojos brillosos, su secretaria lo conocía a la perfección, no solo a él, a su madre y muy probablemente a toda su familia también.
-Está bien, dejaré que me ayudes ¡Pero oye, yo no te lo pedí, tú te ofreciste! – aclaro, dejando intacto su orgullo, Kagome sonrió con gracia y asintió.
-Lo sé señor, no se preocupe que su orgullo sigue intacto – sonrió dándole una cómplice sonrisa.
-¡Apurrrr! – exclamo el bebé como si estuviera de acuerdo con lo que hablaban.
-¡Ah, con que te gusta eh hijo mío! – exclamo Inuyasha acercándose a la silla mientras le sonreía y acariciaba sus piernitas. Miro la hora en el reloj de pared de su oficina y se giró a Kagome – Nos vemos mañana Kagome y gracias – dijo tomando en sus manos la silla en donde estaba su bebé, su maletín y el bolso – Di "Adiós" hijo – Inuyasha con gracia le hizo mover como pudo la pequeña mano de su hijo en dirección a Kagome. Haciéndola sonreír de ternura.
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Esta historia me tiene emocionada, aunque admito que a veces me bloqueo, pero estoy ben, aún estoy en pie como toda una guerrera XD
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ᴘᴀᴅʀᴇ ꜱᴏʟᴛᴇʀᴏ
FanficInuxKag (¬¬) PADRE SOLTERO Inuyasha Taisho, un hombre exitoso y con un hijo. Es un genio cuando se trata de cerrar tratos con exitosos empresarios, o con nuevas ideas para el progreso de sus corporaciones, también es muy bueno con los números ¡Oh...
