Mark

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Ha pasado una semana desde que rompí el corazón de Sunny y el mío rugió como no lo había hecho nunca. Acudí a su caravana para explicarle la verdad, pero cuando le vi el rostro apresado por el sufrimiento y la decepción palpable en él, supe que no sería capaz de sincerarme. Lo mejor que puedo hacer por ella es alejarme, o encontraré la forma de hacerle daño otra vez, incluso cuando es lo último que quiero. Además, cada vez que nos hemos cruzado en el parque de caravanas, la expresión de su cara me ha indicado con claridad que no está de humor para continuar la conversación. Toda la intimidad que se había creado entre nosotros se ha hecho añicos, y parece que solo podemos estar en caminos distintos y alejados. Y eso me lleva a preguntarme por qué Jackson ha pensado que sería una gran idea traer a Sunny a la fiesta del páramo. Desde aquella noche no me ha preguntado nada, pero ahora me desconcierta que esté aquí con ella. No es su lugar, ya no solo porque Sunny no está acostumbrada a lo que aquí sucede, sino porque Jackson tiene que intuir que su presencia me altera. Y más cuando está tan preciosa. Dolorosa e inconvenientemente preciosa y fascinante. Se ha maquillado, de forma que los ojos destacan con fuerza bajo las sombras rosadas y la máscara de pestañas negra. Se ha recogido el cabello en una coleta alta, que me hacen desear poder acercarme a ella. Lleva unos pantalones cortos como los que yo, idiota de mí, le recomendé que se comprara, que dejan las esbeltas piernas desnudas casi en su totalidad. Se ha puesto unas sandalias de tacón que la hacen parecer más alta. También ha destacado el busto con un top ceñido que cuando camina deja a la vista una pequeña porción del estómago, plano, liso y que despierta ideas de lo más fuera de lugar en mi cabeza. JoungYae me mira burlonamente y me tiende una cerveza mascullando:

—Parece que Jackson ha ganado el duelo por la princesita. Aunque sigo pensando que yo debería enseñarle un par de cosas...

—Acércate a ella y eres hombre muerto —lo amenazo, y acepto la cerveza que me ofrece sin tener muy claro si quiero bebérmela o tirársela encima por lo que ha sugerido.

—No deberías tomártelo tan a pecho: es asunto de Jackson lo que diga de ella. Además, nuestro código me impide meterme con la novia de uno de los miembros de la pandilla, así que tranquilízate, la pequeña rubita está a salvo.

Vuelvo a fulminarlo con la mirada. A JoungYae le encanta provocar a todo el mundo y no ha olvidado que Sunny lo humilló públicamente lanzándolo al suelo cuando intentó propasarse con ella; tampoco que yo la defendí. Pero es cierto que no se meterá con ella mientras salga con Jackson. El problema es que yo no puedo soportar que lo haga. Tengo la sensación de que varios amigos me observan con disimulo, esperando mi reacción. Muchos de ellos viven en el parque de caravanas y han visto lo unidos que Sunny y yo estábamos, y también que últimamente no nos hablamos. Nadie sabe la maldita verdad, y tampoco es incumbencia de nadie. Pero ahora tengo que soportar verla sentarse al lado de Jackson, mientras este le cubre la espalda con su chaqueta para protegerla de la brisa nocturna y la obsequia con una ridícula expresión de adoración que un chico como él no debería tener. Trato de concentrarme en otra cosa, pero no puedo. Jackson le dice algo en voz baja que provoca una suave risa en ella, esa que captó mi atención desde el momento en que la conocí. No es la única vez. El chico que siempre habla en tono alto parece que en una noche ha aprendido a hacerlo en susurros. Lo cierto es que odio verla con el cuerpo pegado al de Jackson, con una cerveza que no debería estar bebiendo en la mano y con la sensación de que, si no lo impido, Sunny puede terminar haciendo algo de lo que luego se arrepentirá. O de lo que yo me arrepentiré si dejo que suceda. Así que antes de ser consciente de lo que hago, me dirijo hacia ella y le suelto desabrido:

—¿Ahora sales de noche para ir al páramo a emborracharte? ¿Dónde quedó lo de cuidar de tus hermanos? Un halo de tristeza inunda los ojos de Sunny, y Jackson me mira de forma amenazadora avisándome:

Tu eres mi vez ~ TerminadaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora