Abrí los ojos y todo estaba oscuro, mi corazón estaba acelerado. Era obvio que no volvería a dormir.
El cielo despejado dejaba ver la luna desapareciendo, pronto amanecería. la cama de Zotico estaba vacía.
Cambie el vestido por mi uniforme de entrenamiento y fui a un salón virtual.
Era un salon más alto que los demás, ya que constaba de dos pisos. Contaba con rayos que simulaban ser personas armadas, soltaban descargas simulando el dolor de balas, navajas entre otras.
Al entrar programabas el numero de oponentes y sus armas, conforme los derrotabas iba subiendo la dificultad.
Me arme con una pistola y navajas al igual que mis oponentes. Tres minutos.
Las luces se apagaron y solo los rayos que simulaban ser oponentes alumbraba.
Uno a uno se fue apareciendo, en la parte de arriba corrían tres oponentes, al primero le di en la cabeza, su cuerpo se desintegró en cubos, el segundo recibió dos disparos, en el hombro y una pierna, así cayendo al primer piso donde me encontraba. Lance una daga a su cabeza y al igual que el primero se desintegró.
Me faltaba uno, entre columnas en la parte de arriba y abajo, no sabía dónde estaba.
Con rapidez corrí contra una columna para subir al segundo piso.
Con pasos lentos buscaba cualquier pequeña sombra para matarlo. Un disparo le dio a mi muslo, solté un gruñido, no la podría mover en algunos minutos. Me recargue en la columna mientras más disparos sonaban contra ésta.
Tres sombras se dirigían a mi, una del lado derecho y dos del izquierdo. Dispare a la cabeza al tipo que seguía en la primer planta.
Había quedado de frente al tipo de mi derecha, tomé una daga y cuando estaba lo suficientemente cerca la clave en su frente.
- Bien, solo quedan dos - solté un suspiro. Traté de mover la pierna, la sentía, pero los movimientos no eran muy notorios.
Me puse en cuclillas esperando a que ellos avanzarán. Con confianza se acercaban a mi.
Al primero le encaje la faga en su pierna derecha, la saque rápidamente me puse de pie y encaje la daga en su cabeza hasta dirigirlo a la columna, donde esta dejo una marca de hendidura. Gire y lance la daga dándole al segundo.Regrese al primer piso, las dagas habían desaparecido junto con la pistola y dagas.
Antes de poder avanzar a la puerta una rayo creo otra figura. Una persona blanca estaba frente a mí.
Yo no lo había programado...
Plante mis pies y prepare los puños. No había nada más. Yo era el arma.
Corrió a mi. Subí mi codo izquierdo para ser un escudo y evitar ser mordida. Tome uno de sus brazos para torcer y estar a sus espaldas. Giraba el cuello tratando de morderme, pase un pie por sus piernas para derribarlo, una vez incado, pase sus brazos a la espalda baja para recargar mi peso con la rodilla e impedir que se safara. Tome su cara y la gire en un movimiento rápido. Dejó de moverse y al igual que todos se convirtió en cuadros.
Unos aplausos sonaron frente a mí. Tres personas caminaban hacia mí. Sólo reconocí una.
James estaba acompañado de dos hombres, uno más joven que el otro.
- Baez, te presento al Señor Parish, y su hijo Cal - ambos me tendieron su mano en forma de saludo.
El parecido era innegable. Cal era la versión joven de su padre en pocas palabras.

ESTÁS LEYENDO
FAKE GODS
Roman pour Adolescents- ¿Me pueden quitar más de lo que yo ya he dado? - - Eran mis flores favoritas, ahora les tengo miedo - - ¿Nos hará lo mismo que a su prometida? - Se me acabaron los planes, todo a avanzado y yo sigo estática entre las cosas blancas que devoran a...