- ¿Me pueden quitar más de lo que yo ya he dado? -
- Eran mis flores favoritas, ahora les tengo miedo -
- ¿Nos hará lo mismo que a su prometida? -
Se me acabaron los planes, todo a avanzado y yo sigo estática entre las cosas blancas que devoran a...
Mi tío paso normal, no me hablo de nada, no pregunto del porque sobre mi cuello, nada.
Llegue a la base y fui a cambiarme por un short negro junto con un top del mismo color, unas deportivas, amarre mi cabello castaño bien alto.
- ¡Denme una G! - Narsés comenzaba el show, nadie le siguió su porra - ¡que me den una G! -
- ¡G!... - Icaro alzo sus brazos en modo de apoyo mientras los demás intentábamos no reír
- ¡¿Cómo sigue tu cuello?! - Narses me señalo.
- Mejor, gracias a nuestro apuesto doctor - me acerqué y abrace de lado a Icaro .
- Será mejor que se apresuren... - Olek estaba ya vestido, casi igual que yo, la única diferencia entre sus uniforme era la camiseta negra que ellos usaban, tenia una pero no amaba usarla. Miró a nuestra dirección su mirada era de enfado puro. - y dejen sus muestras de afecto para el entrenamiento -
- Si se-ñor - lo dije con tono serio y choque su hombro con mi brazo al salir.
- ¡¿Qué esperan?!, ¡Apresurense! - Olek fue detrás de mi.
.
- La bestia ah salido.. -
Abadie lo conocía un poco más que los demás y sabia que algo realmente importante había pasado como para ponerlo de mal humor.
- Cuidado, que no hay quien lo paré -
- La bestia ha salido, y tiene hambre -
Ese era su "lema" , por lo menos para Olek, era una bomba de ira cuando se enojaba o le frustraban algún plan.
Ya buscaría con quien desquitarse.
GUN.
No quería verlo. No quería compartir mi espacio. Lo quería lejos.
Llegue a la sala de entrenamiento, aun no había nadie, me quede ahí parada esperando que llegara el instructor o los chicos.
- ¡¿Qué te sucede?! - Olek aventó la puerta causando un gran eco.
- Nada se-ñor - no lo mire, no quería nada de él. Ni su odio, ni nada.
- ¡contesta Gundelina, responde a tu jefe! - lo mire.
Sabia que mi mirada ya no fue de admiración. Odio puro era lo que comenzaba a sentir justo ahora.
- Tu no eres mi jefe, nunca lo serás, que "lideres" este equipo es muy distinto -
OLEK.
Aquellos ojos castaños lo desafiaron, nunca había sucedido, no con ella, no con su... hermanita.
- Eso es lo que tú crees... -
GUN.
- No lo creo, estoy segura - Olek se acercó demasiado, un centímetro más y podría pasar algo que justo ahora no quiero.
- Yo creo que no, no creo que seas capaz de dañar al amor de tu vida -
- Tienes razón, nunca lo dañaría... que suerte que tu no lo eres y nunca lo serás - Olek abrió desmesuradamente sus ojos, pero se recompuso rápido, sin que me diera cuenta... o eso creyó él.
- ¿Cómo te atreves a hablarme así? - me tomo del ante brazo apretando, no le iba decir que me hacía daño.
- Solo eres un integrante en el equipo... los demás son mis hermanos, tu no lo eres, ni lo volverás a hacer -
- ¡Yo soy tu hermano!-
- Mis hermanos nunca... nunca me harían daño - me solté de él con un fuerte movimiento, Olek sabía que lo dije en doble sentido.
OLEK.
Sabía que al no haber estado con ella ayer, se sintió mal, ¡pero no podía negarle nada a mi padre!, si lo hacía había graves consecuencias, no precisamente para mi, si no que para todo el equipo, y no dejaría que le hicieran daño a mi pequeña familia.
GUN.
- ¿Qué pasa aquí? - el instructor nos miro dudoso, nunca nos había visto en una posición tan tensa.
- Nada señor - Olek me dio una ultima mirada y se fue a formar al otro extremo.
- Eso espero -
Los chicos llegaron y notaron la incomodidad del ambiente, pero no dijeron nada, al igual que Olek, formaron una fila.
- ¿Estás bien? - Cerbero pregunto por lo bajo, mientras miraba el antebrazo rojo con la marca de dedos, pero no recibió ninguna respuesta de mi parte.
- Acomódense en parejas... hoy es día de pela. Señorita Báez, cuento con que ayer haya calentado lo suficiente para ser capaz de no lastimarse hoy - estúpido.
- Asi es señor - el instructor quedo satisfecho al recibir aquella mirada de odio, detono a la fierecilla del equipo.
- Tomen un arma -
El instructor ingreso una clave y enseguida la pared se hizo hacia delante mostrando todo tipo de armas, cuchillos, machetes, dagas, bóxer manopla, lanzas, cualquier arma blanca que te pudieras imaginar, ahí estaba.
Olek tomo un machete, Narsés tomo varios cuchillos, Cerbero tomo una lanza y un bóxer manopla, Abadie tomo dagas y un bóxer manopla, Icaro tomo una lanza, yo tomee dos bóxer manopla.
Cada uno se posiciono con su compañero. Cuando el profesor se aparto de en medio del salón y apago las luces, empezó todo aquello.
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