Pese a los escasos segundos transcurridos desde que el y Jaebum habían acabado de hacer el amor, el silencio de la cocina cantaba en los oídos de Jinyoung.
Acostado a su lado, agarrados de la mano y recuperando el ritmo de la respiración, se le ocurrió pensar que lo que vería cualquiera que entrase en aquel momento sería a dos adultos sudorosos y jadeantes, tendidos en un suelo blanco, contemplando un ventilador de techo.
La imagen lo hizo reír, provocando una mirada de molestia en Jaebum, quien, pensó el, probablemente estaría preguntándose si su destreza era el origen de su divertimento.
—¿Qué? —preguntó él.
—Espero que no estén filmándonos los de la Cámara oculta, es una imagen que no me gustaría nada que fuese vista en millones de salas de estar.Jaebum rió entre dientes y se subió los pantalones, indicándole a Jin que buscara los suyos y siguiera su ejemplo.
Con las zonas erógenas cubiertas y a salvo, se colocó de costado de cara a Jinyoung, apoyó la cabeza en la mano y se sujetó sobre el codo.
Le acarició delicadamente la mejilla con la mano que quedaba libre.
—Ha sido asombroso.
Jinyoung suspiró.
—Lo sé. —Se volvió para mirarlo—.¿Lo decías en serio eso que dijiste hace unos minutos? ¿Qué me deseabas? ¿O se trata de algo que le dices a...?Jaebum le puso el dedo en la boca antes de que pudiera terminar la frase.
—Lo decía en serio. ¿Por qué te piensas que te busqué en la gala de anoche? No quería que pensaras que salía en serio con tu hermana.
—¿Porque sabías qué yo estaba loco por ti y no querías hacerme daño, o porque tú estabas loco por mí y creías que si yo pensaba que estabas saliendo con Jennie perderías cualquier oportunidad que pudieras tener conmigo?
—Los hombres adultos no se vuelven locos por nadie, ¿entendido?
—Limítate a responder a mi pregunta, Im.
La mirada de Jaebum era sincera.
—Ambas cosas. — Hizo una pausa —.Pero...«Ahora viene la parte en que da las gracias por el buen rato que ha pasado y sale corriendo por la puerta». Pensó Jinyoung.
Se armó de valor y giró completamente el cuerpo para quedarse frente a frente.
Qué atractivo era.La tentación de tocarle la cara, de acariciarle los párpados y los labios para asegurarse de que era de carne y hueso y músculos, y no una aparición nacida del deseo que sentía por él desde hacía tiempo, era muy fuerte.
Le costaba creer que hubiera estado besando aquella boca tan sensual y enérgica, le costaba creer que hubiera estado abrazado a aquel cuerpo duro como una piedra.
Nervioso, casi con indecisión, le acarició la cara y se sintió aliviado cuando él cerró los ojos un instante a modo de respuesta, claramente disfrutando de la sensación.
—No venía con el propósito expreso de seducirte, ¿lo sabes? —murmuró en voz baja.
—Lo sé —respondió Jinyoung, retirándole de la frente un mechón de cabello mojado.En paralelo a la línea de nacimiento del pelo tenía una pequeña cicatriz blanca, una herida de guerra sufrida en el hielo, sin duda.
La encontró infinitamente sexy.
—Pero ahora que ha sucedido —
continuó Jaebum, abriendo los ojos para examinar los de el—, no me importaría que volviese a suceder.
—A mí tampoco.
—Sólo hay una cosa.Jinyoung tomó aire y lo retuvo.
—¿Qué es?
Parecía dudoso.
—En estos momentos no estoy buscando tener una relación seria.
—Tampoco yo.
—¿De verdad?
—¿Por qué te sorprende?
—No lo sé. Supongo que imaginaba...
—Pues no.
—Muy bien. —Se puso a juguetear con el pelo de Jinyoung, enredando y desenredando un mechón en su dedo índice
—.¿Así que estás de acuerdo en que sea una cosa informal?
—Bueno, depende. Defíneme lo de informal.
—Informal, como una cena informal y...
—Sexo.
—Eso es.
Jinyoung se encogió de hombros.
—Me parece bien.Jaebum parecía algo escéptico.
—¿Sí?
—¿Acaso me he perdido algo?
Él sacudió la cabeza, como para despejarla.
—No, es sólo que... me imagino que estoy un poco sorprendido. Normalmente, los hombres como tú... los hombres de verdad, ya sabes, con cerebro y guapos y todo lo que hay que tener, quieren alguna cosa más.Jaebum se inclinó hacia delante y le pellizcó bromeando el labio inferior.
—A lo mejor es que no soy como los demás.
—Tienes razón —dijo Jaebum.
—Hay otra cosa que se me acaba de ocurrir.—¿Qué? —dijo Jaebum con cautela.
—Creo que deberíamos ser discretos con este asunto.
—Estoy de acuerdo —dijo el.Jinyoung pensó por un instante que no quería que nadie se enterase de que es gay.
Pero siguió con lo que había pensado en un principio.—Lo último que necesito es que la gente empiece a insinuar que me he prostituido para conseguir que hagas lo que quiere FBR.
—No estoy haciendo lo que quiere FBR —le recordó Jaebum.Jinyoung no le hizo caso.
—Y lo último que tú necesitas es que la gente piense que estás utilizándome sólo para librarte de hacer lo que FBR quiere que hagas.
—Bien.
—De modo que —prosiguió Jinyoung— tenemos que ir con mucho cuidado sobre cómo nos comportamos cuando nos veamos. No podemos permitirnos que esto se conozca.—No sucederá —dijo Jaebum confiado, estrechándolo entre sus brazos—.Te estás pasando resaltando este punto, ¿sabes?
—Lo sé. Es lo que hago siempre. —«Podría morirme aquí mismo — pensó Jinyoung —, y no arrepentirme absolutamente de nada». Se acurrucó contra él, disfrutando del momento, como en un sueño.—¿Jinyoung?
—¿Mmm?
—¿Piensas que sería posible comer un trozo de pastel cuando acabes de cubrirlo con el chocolate?
—¿O sea que todo es por eso? ¡Me has seducido por un pedazo de pastel! —Entrecerró los ojos con malicia
—.O tal vez pensabas que con esto te librarías de tus obligaciones con FBR.Si la idea no se le había pasado aún a Jaebum por la cabeza, lo hizo en aquel momento.
—¿Me libraría? — preguntó esperanzado.
—No. ¿Es así como funciona tu trabajo? ¿Te cojes a los de relaciones públicas y dejan de hacerte propuestas empresariales?—No digas «cojer». Suena muy basto y no te queda.
Jinyoung enarcó las cejas.
—Cuéntame más cosas de mí, capitán Im.
Él le besó la frente.
—¿Qué te gustaría saber?Antes de que Jinyoung pudiera responderle, se escuchó el sonido de varias cerraduras abriéndose y de una puerta abierta, un sonido capaz de detener el corazón a cualquiera.
Se quedaron helados, mirándose horrorizados. Temiendo lo que iba a ver pero incapaz de detenerse, Jinyoung levantó la cabeza con cuidado y miró hacia la entrada protegiéndose con el cuerpo de Josh.
Ahí estaba Jisoo, los ojos se le saltaban de las órbitas.
Durante una décima de segundo, se limitaron a mirarse.No sabía si porque se sintió incapaz de soportar la tensión o porque no sabía qué otra cosa podía hacer, Jinyoung la saludó con la mano y una débil sonrisa.
La respuesta de Jisoo fue decir «OH, DIOS MÍO», levantar el pulgar como signo positivo, agarrar rápidamente el bolso de gimnasia y salir corriendo del apartamento.
Jaebum se sentó.
—Me imagino que no le apetecía un pedacito de pastel.
—No me cansaré de oírla hablar de esto. —Jinyoung suspiró—.Querrá enterarse de hasta el último detalle.Jaebum se levantó del todo y le tendió la mano a Jinyoung para ayudarlo a levantarse.
—¿Y qué le contarás?
—Hasta el último detalle.Jaebum le regaló una sonrisa seductora.
—No se lo cuentes todo. Hay cosas que son privadas. ¿No crees?
Jinyoung asintió, impresionado ante aquel destello de debilidad.
—Y ahora vayamos a por el pastel...
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blAdEs
FanfictionPark Jinyoung es un publicista con la misión de cambiar la imagen de los chicos malos del Hockey: Los Sicheon Blades, campeones de la Stanley Cup. Im Jaebum es un capitán con una misión. Su equipo debe volver a ganar la copa, cueste lo que cueste. °...