TREINTA

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Jinyoung sabía exactamente lo que pasaría ahora, lo supo en el mismo instante en que dieron las seis de la tarde.

Jisoo saldría corriendo del trabajo, pararía el primer taxi que encontrara y volvería directamente a casa.

El ya había puesto a enfriar una botella de vino, junto a una ensalada y puesto la moussaka al horno para gratinarla.

Después de que Jaebum se fue, se paso toda la tarde flotando en estado de ensoñación, repitiendo mentalmente y sin parar lo sucedido, examinándolo todo, desarmando frases, analizando sintácticamente emociones, examinando oraciones en busca de significados ocultos, inflexiones, matices.

¿Podía ser posible que se hubiese acostado con su hermana y le hubiera mentido?

¿Era posible que un hombre como Im Jaebum, que podía tener a cualquier persona que deseara, lo hubiese deseado realmente a el?

¿Habría accedido con demasiada rapidez a mantener una relación informal?

Siguió haciendo suposiciones sin parar hasta que finalmente, después de haberle dado tantas vueltas al hecho de haber estado con él, buscó un momento de respiro dándose una ducha y tomando una pequeña siesta.

Se despertó fortalecido, preparado para afrontar el ataque abrumador de preguntas que Jisoo le lanzaría.

Y justo en aquel momento ella entró por la puerta, casi sin aliento.
—¡Juro por Dios que casi tiro a un imbécil bajo un autobús para conseguir un taxi!

Jin observó acurrucado en el sofá del salón cómo Jisoo se desabrochaba rápidamente el abrigo, se metía en la cocina y regresaba con dos copas de vino.

Normalmente, cuando llegaba a casa se cambiaba enseguida de ropa para sentirse más relajada. El hecho de que fuera directamente a por el vino indicaba simplemente lo interesante que consideraba que debía ser su revolcón con el capitán.

—Muy bien. Ten un poco de vino. Desembucha. Y la cena huele estupendamente, por cierto.

Jin le dio un sorbito al vino y decidió ser malvado
—Deja que primero termine de ver las noticias.
Ella agarro rápido el control y apagó la Tv.
—Las repiten a las once. —
Se volvió hacia El —.¿Y bien?

Sonriente y feliz, Jin empezó a explicárselo todo a Jisoo... bueno, casi todo.
Una vez que terminó, se recostó en el sofá, dejó que Jisoo lo digiera y esperó el veredicto de su amiga.

Ella no dijo nada de entrada. Después se levantó y empezó a caminar de un lado a otro, pasos silenciosos sobre la mullida alfombra oriental.

—A ver si lo entendi bien — dijo muy seria. Entre el deambular de un lado a otro de Jisoo y su tono de voz, Jinyoung se sentía como si estuviese viviendo un drama en la sala del tribunal
—.Has accedido a que sea una relación informal.
—Eso es.
—Por lo tanto, ¿y finalmente vas a despachar a esa plaga de la humanidad llamada Yugyeom?

La pregunta sorprendió mucho a Jinyoung.
—¡Por supuesto que lo haré! ¡Jamás me acostaría con dos hombres a la vez!
—¿Y qué me dices de El? — Jisoo dejó de caminar y se plantó delante de Jin
—.¿Piensa acostarse únicamente contigo?
—Yo... supongo que sí — respondió

Ni siquiera había pensado en eso.
—Lo supones, pero no lo sabes —
resumió Jisoo.
—¿Qué se supone que tenía que decir? —
Jinyoung la siguió con la siguió con la mirada, ya que acababa de reanudar sus pasos

Empezaba a sentirse increíblemente estúpido
—¿Qué te parece «¿Piensas seguir acostándote con otras personas, Jaebum»? —
El rostro de Jisoo era el de la determinación en persona
—.Tienes derecho a saberlo, Jin.

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