Fuerza y elegancia. Esas fueron las dos palabras que le vinieron a la cabeza al día siguiente viendo a los Sicheon calentando antes del entrenamiento.
El equipo completo dando vueltas a la pista de hielo, resultaba asombroso cómo conseguían que pareciese tan sencillo deslizarse por el hielo sobre unos filos de acero de menos de un centímetro de ancho.
Una y otra vez, su atención se volcaba hacia Jaebum, hacia su potente patinaje, con la espalda erguida, balanceaba los brazos de un lado a otro y se impulsaba con sus fuertes piernas, famosas por su rápida velocidad de aceleración.
Parecía concentrado, aunque relajado, bromeando en todo momento con sus compañeros de equipo.
Jinyoung creyó ver sus ojos mirando rápidamente hacia donde el estaba, percatándose de su presencia, pero no podía jurarlo.
Por lo general, él y el equipo parecían ignorarlo por completo, tanto a el, como a Wang y al resto de personal de los medios de comunicación que estaba allí sentado viéndolos.
Pero por mucho que tuviera los ojos pegados a la pista de hielo, el oído lo tenía orientado hacia Toro, que estaba chusmeando felizmente con los periodistas.
Dios, era muy bueno, contando historias, sorteando peticiones de entrevistas, esquivando hábilmente preguntas sobre supuestas lesiones de los jugadores, sacando los trapos sucios de otros equipos y jugadores de la liga.
Jinyoung estaba impresionado y volvió a alegrarse de haber aceptado el puesto. Podía aprender mucho de Wang.
Los Sicheon estaban enfrascados en el entrenamiento de jugadas de pase del disco cuando Jin se percató de la presencia de un hombre, melena castaña con unos carnosos labios resaltando, que guiaba a dos pequeños hacia los asientos de la zona central de la pista.
Junto a el un hombre, cabello mediano, ojos pequeños y hermosa sonrisa. Muy bello sin dudas.
Antes incluso de tratar de adivinar de quiénes se trataba, notó los dedos en forma de salchicha de Wang dándole unos golpecitos en la espalda.
—Allí tienes a Park Baekhyun y Kim Kyungsoo. Vete a hablar con ellos sobre lo del reportaje familiar. Cuando haya acabado el entrenamiento, pásate por el vestuario para ver si consigues que algún chico más se apunte a lo de los actos, ¿de acuerdo?
—De acuerdo —le respondió El, levantándose del asiento.El recinto estaba prácticamente vacío exceptuando la prensa y los jugadores, cuyos roncos gritos resonaban por la altura del techo abovedado.
Baekhyun vio que se acercaba a el y lo saludó con una expresión amigable y acogedora, mientras que Kyungsoo trataba de mantener sentados a sus sobrinitos que seguían emocionados con la carita aplastada contra el Plexiglás que rodeaba la pista de hielo e intentando llamar la atención de su tío.
—Vengan, chicos — dijo reprendiéndolos cariñosamente. —.Ya saben que el tío JongIn tiene que estar concentrado. —
Sonrió a Jinyoung —.Hola, soy Kim Kyungsoo el esposo de JongIn. Y ellos son Yixing y Yifan, mis sobrinos.—
—Soy Park Jinyoung, el nuevo de relaciones públicas.
—JongIn me ha hablado de ti —
dijo, indicándole que ocupara el asiento a su lado.
—.Me comentó que Jaebum estuvo ayer algo descortés contigo.Jin hizo una mueca.
—Sí, no diría que las cosas entre nosotros hayan empezado precisamente con el pie derecho.—
—No te preocupes por Jaebum. Perro ladrador, poco mordedor.—
—¿Lo conoces bien?
La mirada de Kyungsoo se trasladó al hielo, donde su esposo acababa de lanzar en aquel momento un disco en dirección a la portería.—Es el mejor amigo de JongIn. Empezaron juntos como novatos en el St. Louis.—
—¿Cuánto hace de esto?
—Hará unos cien años.— Se echó a reír—.Los dos empezaron en la liga profesional a los dieciocho años.Jin hizo algunos cálculos. Doce años. Im llevaba doce años como jugador de hockey profesional.
Había ganado tres Stanley Cup y ni siquiera había cumplido aún los treinta.
Impresionante, para un deportista.Jinyoung volteo a ver al Sr.Park
—Baek mira, estaba preguntándome...
—¿Respecto Josh? —
Kyungsoo completó la frase por el
—.La respuesta es sí, está soltero.
—¿Qué? No, no —
respondió rápidamente Jinyoung aturdido.¿Por qué aquel chico pensaba que el quería conocer el estado civil de Jaebun? ¡Ésas eran el tipo de cosas que Jisoo solía preguntar, no el!
—.Lo que estaba preguntándome era si ustedes y sus esposos estarían dispuestos a ser entrevistados para una revista sobre la duración de su matrimonio, lo que conlleva intentar sacar una familia adelante con la loca agenda de un deportista, cosas así.
Baekhyun parecía incómodo.
—¿Significaría eso tener gente en casa tomando fotografías?
—Sí.—No sé. Chanyeol y yo valoramos mucho nuestra intimidad. Trabajamos duro para mantenernos lejos del ojo público a menos que sea absolutamente necesario. ¿Has probado de pedírselo a cualquiera de los demás jugadores casados?
—Todavía no —
admitió Jinyoung.
—.Me he dirigido primero a ti porque Chanyeol es tanto famoso como respetado. Y ya que accedió a ayudarme con lo de las obras benéficas, pensé que tú estarías dispuesta a ayudarme con esto.La mirada de Baekhyun resplandecía de orgullo.
—Mi marido tiene un gran corazón. Pero un reportaje familiar... No lo sé, tendré que pensárlo. —Su mirada volvió de nuevo a los jugadores que seguían evolucionando en la pista
—.¿Forma parte de la iniciativa de FBR para cambiar la imagen de los Sicheon? —
Pregunto Kyungsoo.
—Exactamente. —
Jin no le veía el sentido a edulcorar las circunstancias y quedó gratamente sorprendida con la respuesta de Baekhyun.—Personalmente, creo que es una buena cosa. Muchos de estos chicos, sobre todo los más jóvenes, están totalmente descontrolados.—
—He oído decir que lo mismo sucede con algunos de los mayores —
murmuró Jinyoung.En la boca de Kyungsoo se dibujó una sonrisa irónica.
—¿Te refieres a Jaebum?—
—Sí.
—Jin, él no está descontrolado —
respondió.
—Simplemente le gusta divertirse.
—Mucho.
—Eso es.
—Con una mujer diferente cada mes.
—Eso es.
—Pues la empresa lo odia.Kyungsoo explotó de risa.
—¡Me imagino lo que Jaebum tendría que decir al respecto!
—Sólo con que se apuntara para alguna que otra aparición en actos de caridad, tal vez si bajara un poco su ritmo de salidas con mujeres durante la temporada, los jefes quedarían contentos. ¿Algún consejo?—¿Sobre cómo manejar a Jaebum? —
Jinyoung asintió al ver un destello de compasión en su mirada.—.¿Sabes cuántas mujeres me han formulado esta pregunta a lo largo de los años?
—Cientos, estoy seguro —
Respondió Jin.
—.¿Y qué les respondes?—Que se olviden. Nadie «maneja» a Im Jaebum, en todo caso, es él quien maneja a los demás.
—Yo no puedo olvidarme de ello, Kyungsoo. Es una parte muy grande de mi trabajo.Kyungsoo suspiró.
—Entonces, todo lo que puedo decir es que intentes desgastarlo. Es lo único que podría funcionar.—Eso pensaba —
dijo con cierto abatimiento.Se incorporó y alisó la parte delantera de su pantalon
—.Muchas gracias por su tiempo. Y, por favor, piensen en lo de la entrevista. Ayudaría mucho a mejorar la imagen del equipo.—Estaremos en contacto —
le prometió Kyungsoo.
Jinyoung sonrió y regresó junto a Wang.El entrenamiento estaba a punto de terminar. Uno a uno, en fila, los jugadores empezaron a abandonar la pista, aunque los periodistas siguieron allí.
Apenas había tenido tiempo de acomodarse de nuevo en su asiento cuando Toro, siempre sutil, señaló en dirección a los vestuarios.
Dándose por aludido, Jinyoung volvió a levantarse y siguió a los jugadores.
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blAdEs
FanfictionPark Jinyoung es un publicista con la misión de cambiar la imagen de los chicos malos del Hockey: Los Sicheon Blades, campeones de la Stanley Cup. Im Jaebum es un capitán con una misión. Su equipo debe volver a ganar la copa, cueste lo que cueste. °...