En el coche, de camino de vuelta a su hogar, Jinyoung reflexionaba sobre Im Jaebum .
Había sido sincero con él, francamente confiado, y en lugar de agradecérselo, él se había comportado como el Niño rico y consentido que seguro era.
Jinyoung le había dado pistas sobre cómo funcionaban las cosas y él le había dicho que se las metiera donde le entrasen.
La verdad era que aquello no lo había sorprendido; pero le habría gustado que la discusión no hubiera desembocado en una confrontación.
Ahora tendría que trabajar el doble para lograr la cooperación del capitán del equipo. Le había salido todo al revés.
Por suerte, había reprimido durante el tiempo suficiente como para no vomitarle la mareante sensación de inseguridad que se había apoderado de el.
Sabía que exteriormente el era la imagen de la confianza y la capacidad. Pero por dentro, creía firmemente en el viejo dicho de «Si no puedes hacerlo, fíngelo».
Según el, se había pasado la vida entera fingiéndolo todo "inteligencia, actitud, habilidad" y hasta entonces, le había funcionado.
Pero tarde o temprano temía que alguien acabara descubriendo toda la verdad sobre el y el juego tocara a su fin.
Suspiró, como si sus pensamientos recordaran momentos en los que el Jinyoung interior había superado a el exterior, y en los que había acabado diciendo o cometiendo alguna estupidez.
Puso mala cara al recordar aquella ocasión en la que le había preguntado a un actor ya viejo si su esposa era su nieta.
A Dios gracias, solía mantener a raya su inseguridad interior.
Había aprendido, además, que la inseguridad podía utilizarse con fines productivos.
Le proporcionaba una energía pura y nerviosa, una energía que aprovechaba para trabajar más y llegar lejos.
Le daba también iniciativa, y esa iniciativa lo había llevado hasta donde se encontraba hoy en día.
Había trabajado durante años como relaciones públicas de la famosa telenovela de la ABC, Libre y salvaje.
Empezó en la parte más baja del organigrama, escribiendo las biografías de las caras recién llegadas a la serie, contratadas única y exclusivamente por su aspecto, y apuntándoles a quién debían de nombrar cuando se les preguntara quiénes eran sus ídolos del medio.
Pero al final descubrió que destacaba en el arte de enredarse.
Si descubrían a un actor en su camerino en compañía de una prostituta: Que lo lleve Jinyoung... el sabrá cómo gestionarlo con diplomacia con los admiradores y la prensa.
Si alguno de los palurdos recién contratados decía algo improcedente en una entrevista: Que lo lleve Jinyoung... el le enseñará cómo decir «Esto es confidencial» o «Sin comentarios».
Era muy bueno para esas cosas.Tan bueno, de hecho, que cuando los mimados y revoltosos protagonistas veinteañeros de Go-tham, la serie de mayor audiencia en horario nocturno, empezaron a destrozar coches y a bailar en los bares sin ropa interior, Jinyoung fue retirado de la división diurna de la cadena y convertido en responsable de su lavado de imagen.
No fue fácil, pero lo hizo, y siguió haciéndolo durante cinco lucrativos años hasta que un día sonó el teléfono y era Jackson Wang, el director de relaciones públicas de los Sicheon Blades.
Sabía por qué lo llamaba. El, como todo el mundo tanto en Seúl como en Goyang había oído hablar de las travesuras de los vencedores de la Stanley Cup de la pasada temporada.
Wang lo necesitaba, sobre todo ahora que el equipo había pasado a ser propiedad de FBR, que siempre se destacó por ser una empresa apta para todos los públicos.
No era en absoluto un seguidor de aquel deporte, en realidad, adoptaba una actitud algo snob* al respecto, pero podía soportar el hockey porque había presenciado algún que otro partido de su hermana menor.
Wang, por su parte, lo adoraba.
—Al principio, Dios creó el hockey, ¿me entiendes? —
le había dicho casi incomprensiblemente mientras comía un sándwich de jamón el día que se conocieron.Sentado junto a la mesa de despacho, frente a aquel gigantón apasionado e hiperactivo, en una lujosa oficina repleta de sofás de cuero negro y con las paredes cubiertas de fotografías de aquel hombre acompañado por algunos de los mejores jugadores de hockey del mundo.
Jinyoung se sentía fascinado y asqueado a la vez.
Era un hombre famoso por sus hazañas dentro del universo de las relaciones públicas deportivas. Pero hablaba con la boca llena, maldecía como un camionero y parecía desconocer que llamar a uno de sus empleados «muñeca» podía llevarlo a los tribunales.
Con su cabello abultado y su corbata siempre llena de manchas, no tenía precisamente el aspecto de un profesional.
Pero tenía algo, tal vez sea su franqueza honkgniana, o su forma inconsciente de meterse una pastilla antiácida en la boca cada cinco minutos, lo que lo convertía en una personalidad cautivadora.
Jinyoung se encontró otorgándole el beneficio de la duda mientras él hacía un montón de cosas, masticaba y hablaba, todo a la vez.
—FBR necesita que estos chicos limpien su expediente. Rectifico: lo exige. Los jugadores no son malos tipos, pero el problema es que muchos de ellos se criaron en "el Culo del Mundo", Canadá, ¿me entiendes lo que quiero decir? La gran emoción de su vida era lanzar discos de goma a la cabeza de sus hermanos pequeños y ver las reposiciones de Tres en la carretera en la CBC.
Y ahora, de repente, se encuentran en la Liga Nacional, ganan mucho dinero. Empiezan a perder la cabeza con el vino, las mujeres y la música. La empresa quiere que el equipo de relaciones públicas de los Sicheon halague a los chicos que están casados y con niños. Y quiere que todos empiecen a salir a hacer obras de caridad——Porque cuanta más cobertura consigan los jugadores en la prensa normal y en televisión, más publicidad habrá de los partidos, más entradas venderemos y más rico se hará FBR—
remató Jinyoung.Jackson enarcó las cejas, que parecían dos orugas.
—¿Tienes algún problema con eso?
—Ninguno —le aseguró Jinyoung.
—.No es más que la naturaleza de la bestia, lo sé.—Wang asintió, secándose la boca con la manga de la camisa.
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blAdEs
FanfictionPark Jinyoung es un publicista con la misión de cambiar la imagen de los chicos malos del Hockey: Los Sicheon Blades, campeones de la Stanley Cup. Im Jaebum es un capitán con una misión. Su equipo debe volver a ganar la copa, cueste lo que cueste. °...