Negro Azabache

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Capítulo 6

El cielo es sorprendente, luce como una pintura al óleo, hacia el firmamento te apantalla con un intenso color fuego y con tonos bermellones en donde choca con el mar, quedan pocas horas para que esta maravilla termine y le de la bienvenida a la penumbra. La piel blanca y pálida de Josuke se ha teñido del cielo, absorbiendo sus tonalidades como si de un lienzo o un espejo se tratara. La redondez de sus hombros y sus glúteos bajo esos bañadores marcados por el agua salada brillan con el intenso reflejo del astro rey retirándose por hoy, la curvatura de su cintura es oscurecida bajo la sombra de unas anchas y marcadas costillas. Unas largas piernas que se doblan y estiran, una y otra vez cuando salta para golpear un balón inflable y regresarlo a sus dos amigos.

Quedaban pocas personas en la playa viendo el hermoso atardecer, sin embargo parecían invisibles, el cielo y los espectadores, no había nada que deje más perplejo a Jotaro que ese bello jovencito en ropa de playa. Llevaba una hora ahí, sentado en una mesa blanca perteneciente a un restaurante costero en el malecón, bebiendo de un cóctel elegante y observando las curvas del muchacho, tal cual voyer. Éste ni sus amigos se habían percatado de la presencia del profesor pese de llevar unas horas jugando y tomando el sol, descansando y repitiendo el proceso.

Han pasado meses desde que terminó la pesadilla en Morioh y que Jotaro haya elegido vivir una vida tranquila como profesor en Budougaoka. No obstante, no ha desatendido la fundación Speedwagon, estar al tanto de ella a distancia regularmente consumía frente al computador sus tardes y noches. En ocasiones sus fines de semana cuando necesitaba hacer acto de presencia. El tiempo que poseía de sobra lo ocupaba bebiendo y saliendo solo, y siendo miembro de una fundación activista a favor de la conservación costera de toda la zona, actividad que consideraba parte de él y le daba felicidad, porque sí, Jotaro era feliz ahora. Su único problema, una lucha interna contra una persistente espinilla de cabello azul morado.

Había anochecido y sus ojos no lograron despegarse un momento del niño, despeinado y con su nariz y mejillas besadas por el sol, hasta que éste y sus amigos estaban en las de irse, le habían ya sacado el aire a su pelota, aplastandola y doblandola con el fin de guardarla, los muchachos procedieron a ponerse sus camisetas y sacudir la arena de sus cuerpos y sus mochilas. Uno de ellos distinguió la alta figura allá en la distancia, que ahora yacía parada fuera de la barda de madera blanca que protegía un montón de mesas vacías con sombrillas plegadas, en medio de la soledad de varios locales cerrados.

-Hey chicos, ¿ese no es el profesor Jotaro? - Les preguntó Koichi apuntando hacia atrás de los más distraídos.

Yukako, Josuke y Okuyasu voltearon al malecón, ahora vacío. Nuestro muchacho obviamente más exaltado que los demás se acercó unos cuantos pasos más sobre la arena con el fin de ver algo, pero le fue imposible. Había desaparecido. Y nadie fue tras de él porque quizá y lo más probable es que fuera confundido con alguien más, ¿por qué estaría su profesor ahí sin ir a saludarles?... ¿en medio de la oscuridad y totalmente sólo, desapareciendo en cuanto fue notado?

El alto hombre caminaba por una acera perpendicular al malecón, poco iluminada de piso pedregoso. Sus manos en los bolsillos de un pantalón de vestir a rayas y la mirada al frente, a veces al suelo estilo veneciano. Los variopintos colores de las casas son absorbidos por la oscura noche a excepción de las cercanas a los altos faroles, faroles que deberían dislumbrar el parabrisas de su auto, pero no lo hacían, es oscuro tan azabache como su cabello.

No es que haya ido únicamente a espiar a Josuke, tenía asuntos pendientes en la costa y fue una casualidad, sin embargo no fueron casualidad las muchas horas que pasó comiéndolo con los ojos.

[¿por qué tenía que encontrarme a ese mocoso aquí? Estoy casi seguro que no me vio. Podría demandarme por acoso. ¿Sería capaz? Bien... Lo dudo, aún no debí cometer la estupidez del otro día. Ese idiota es tan fatalista que debe pensar que quise humillarlo. Bueno... Me aproveché de él a fin de cuentas. Si pierdo mi empleo como maestro aquí ya no tendré más en la ciudad.]

Pensaba el profesor durante el camino a su morada, que las funciones que cumplía en la asociación quizá no eran suficientes para quedarse en Morioh. Aunque sus pensamientos eran, claramente, mucho más ordenados que los de el muchacho, a pesar de sentir deseo por él, que ya no quiere controlar más, por mucho que intentaba levantarse de ahí era hipnotizado por el cuerpo del adolescente.

Un deseo que rondaba por su cabeza desde que sonaba el despertador todos los días y recordaba tenía la responsabilidad de enseñar a adolescentes indeseables, y a un grupo escolar con 20 caras que pasan a segundo plano cuando se trataba de la del muchacho de pestañas largas, brillo labial y ojos tristes, siempre recargado con su mirada fuera de las ventanas y la cabeza quién sabe dónde. Un cuerpo que era recorrido en su imaginación cuando mirándose frente al espejo se abrocha la camisa al empezar el día. Todo el tiempo lo ponía de mal humor.

Le tomó cariño desde los tiempos difíciles, era perseverante y fuerte y lo supo demostrar. Se merecía su admiración por ser tan joven, era muy torpe pero aprendía fácil. Su aprecio nunca fue canalizado por la distancia que tomaba de todas las personas y de él a pesar de ser parte de su familia, la única que tenía en Morioh, y se transformó hasta que volvieron a hablar más hace unas semanas con motivo de sus estudios. Desde entonces no dejó de pensar en él, y hasta no haberlo tocado creía que sólo era cariño familiar.

Su personalidad y físico lo hacía muy llamativo para las mujeres, principalmente el tipo de ellas que llamaba mucho "perras escandalosas", que lo había llevado a englobar a la mayoría bajo ese precepto. Es cierto, no lo ve todo de la misma manera, ha madurado a lo largo de los años, 28 años es toda una vida, vida en la que no ha conseguido acercarse demasiado a nadie, cualquier otro hombre se habría resignado y tomaría a cualquier mujer de manera desesperada. Él, él estaba demasiado ocupado para eso, su serenidad le permitía esperar, tener la seguridad de que todo llega a su tiempo. ¿Pero un hombre? No, ¿un niño? ¿Su tío?

[estoy cansado... de todo esto.] - Pensaba el ojiverde mientras esperaba que su portal terminara de abrirse para permitir que guarde su Mercedes.

Después de una pequeña limpieza a su hogar se encontraba acostado en su extensa y siempre vacía cama, mirando al techo del que colgaban unas surrealistas lámparas que permanecían casi siempre apagadas, mirando la forma que éstas tomaban en sus sombras como si de un infante hablásemos, su cabeza daba vueltas a sus conflictos internos. Una de esas sombras tenía una curva casi tan intrincada como las del muchacho, o al menos dentro de su mente. Éstos eran los pensamientos que batallaba por evitar todo el tiempo. Era imposible aún, pero se imaginaba que con el tiempo todo pasaría, era todo tan errático. Sabía que tenía una necesidad y esa era probar de su color de labios, pensaba si, ¿tendrá sabor? ¿Por qué usará labial? Aceptaba rotundamente que le iba bastante bien en esos labios tan grandes, más grandes incluso que los de las chicas, ¿a las chicas de ahora les gustan los hombres así de delicados? ¿Por qué usaba la ropa que usa? En la escuela lucir como un bozosoku amanerado y en las calles siendo tan particular. Decidió asegurar para sí mismo que utilizar esa clase de ropa es normal en los jóvenes y sólo a él le parece provocativa, por la piel sobre la que está puesta.

[Esa maldita piel...] Jotaro se frustraba cada noche desde entonces, por desear tocar esa piel que se veía tan blanca, suave y moldeable, a veces creía ya no tendrá la fuerza suficiente para someterse a su calma y estallaría ante esas piernas tan largas y lampiñas y esa mirada que a él le resultaba tan inocente. No había nada más que hacer todas las noches además de ceder ante morfeo, negándose sus prohibidos deseos.

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La imagen no me pertenece.

Baby~ [Jotaro x Josuke] [JotaJosu] [TaroSuke] Jojo's Bizarre Adventure YAOIHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora