No Puedes Hacerme Esto.

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Capítulo 37

  De nuevo es noche en la ciudad de Nueva York, es la segunda noche que Jotaro pasa sólo, después de aquella que compartió con el muchacho. Es cierto que se la habían pasado muy bien toda la mañana del día anterior, sin embargo permanecía una latente rencilla de su parte, al llevarse bien, al alimentarse mutuamente, las demostraciones de afecto, las palabras hermosas y los gestos coquetos, tras los telones de su pecho dolía. Una hora al día, que no fuese entre sueños, no podía transcurrir tranquilo. Cien veces desde el amanecer hasta el ocaso veía cada que parpadeaba, el pálido rostro del pequeño enrojecerse por sus manos y gritar por su hombría, se aseguraba a sí, estaba volviéndose loco. Permanecía frente al computador, o alguno de sus otros aparatos de comunicación, aferrado a lo único que le salvaba de la absoluta perdición a la que lo arrastraba el muchacho, y el alcohol, que conocía era por su puta memoria. 

¡TOC TOC! 

-Argh… - Se restregaba el rostro, al escuchar el sonar de la puerta de su habitación. Empujó su cuerpo y deslizó su silla hacia atrás para levantarse de su escritorio. Echó un vistazo por la mirilla de la puerta, se trataba de su pesadilla en dos piernas. - Niño, es la una de la madrugada… ¿qué quieres? - Le preguntó con enfado al abrir la puerta. 

  El chico sólo estaba ahí con una expresión neutra, sólo que mordía sus labios, mirándolo a los ojos, hipnotizándolo así, y es que para él adulto era difícil no desaparecer en esas bonitas joyas color morado. Levantó su mano a la altura del rostro del más alto, llevaba algo en ella y agitó un poco el pequeño objeto. Jotaro, al tenerlo enfrente, se dio cuenta de qué se trataba y sus mejillas se colorearon de un ligero rosa, y sus ojos se hundieron, aunque reaccionó rápido y ejecutó un único y certero movimiento para tirar del brazo del chico hacia adentro de la habitación, arrebatar el objeto de su mano y cerrar la puerta con traba.  

-MALDITA SEA MOCOSO. ¡¿Anduviste por el edificio con eso en la mano?! ¿Tú lo compraste? ¡¿Cómo se te ocurre?! 

  Comenzó a fijarse más detenidamente en el dicho, ahora leyéndolo. "Max Lube" "Strawberry Flavour" "60 ml." 

-¡¿De dónde sacaste esto?! - Le gritó, aún sosteniendo la botella de lubricante. - ¡¿Alguien te vio?! ¿Cuándo lo compraste? Dime que ibas sólo… - Se restregaba su mano libre por todo el rostro, y a con a su cabello, acongojado. 

  Josuke negaba con la cabeza,  no le respondió nada, ni una palabra, se limitaba a mirarlo profundamente a los ojos, y tiritaba un poco, a segundos mirando sus labios, y otros excavando con su mirada a su interior. 

-¿Por qué no hablas? Tú siempre estás hablando. - Y levantó su mirada, para voltear de nuevo hacia con el muchacho, como si acabara de ver un fantasma o descubrir una de las verdades del universo, sus ojos lucían como platos. - Espera… ¿Vienes a… Usarlo? 

  El adolescente asintió con la cabeza, aún mordiendo de manera peligrosa sus jugosos labios, que ahora el adulto notó estaban cubiertos por labial de color rosado como el coral. 

-No, no. NO. Acordamos que esa fue la última vez. - Se cruzó de brazos y hablaba en un tono mucho más grave que el usual, si es que era posible. - Además, te aprovechaste de mi estado. ¿Sabes? Te quitaré ésto, te lo devolvería en Morioh, pero dudo del aeropuerto. - Y caminó unos pasos hasta ponerlo sobre una de las mesas de noche. 

 Cuando el de cabello negro volteó, luego de haber dejado el objeto lejos del chico, lo miró bajándose sus pantalones a cuadros y dejándolos en el suelo, asimismo que abrió el último botón de dos de su blanca camisa de mangas cortas. 

-No… Puedes… Hacerme… Esto… 

  Jotaro se hallaba expectante, congelado ante la bella figura del jovencito. Llevaba puesto un juego de fina tela translucida color azul pastel. No era ceñida al cuerpo, al contrario mostraba finos ribetes como olanes por todas las orillas de la pieza de arriba que en medio llevaba un moño, y la pieza de abajo, que se dio cuenta de inmediato se trataba de lencería de mujer, sin embargo cumplía la función de cubrir su intimidad, aunque se viera un poco a través, era delgadísima de las caderas, no había más que cordones atados en forma de moños sobre sus pronunciadas curvas. El chico se quedó mirándolo aún, esperando alguna respuesta del mayor, sus brazos estaban atrás en su espalda, sin duda exigía una calificación. 

Baby~ [Jotaro x Josuke] [JotaJosu] [TaroSuke] Jojo's Bizarre Adventure YAOIHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora