Rouge De Chanel

2.1K 196 206
                                        

Capítulo 8

Era sábado, mamá no estaba, los sábados eran días de belleza, estar varias horas en el salón o salir con sus amigas y sentirse más joven de nuevo. Hoy Josuke se había despertado tarde como la mayoría de fines de semana, pasaron ya unos días después de su cita con Rohan. Fue todo un éxito, le mandó a casa amablemente en un taxi después de horas de beber malteada y comer muffins, los favoritos con trozos de mora y queso crema batido. Antes de retirarse le regaló el número de teléfono de su casa y ha llamado ya dos veces. Las llamadas no eran muy largas pero solían sonreír de este lado de la línea, a veces girar en su cama con el teléfono en mano y hacer giras su cabello. El muchacho aun no lograba acostumbrarse a todo ésto y tampoco se arrojaba demasiado, era todo nuevo para él. Sin embargo le entusiasmaba y pensaba en Rohan y su cita varias veces al día.

Tocaron a su timbre y se iluminó el rostro del ojilila, imaginando que su cita viene a saludar o algo así, aunque no había planificado ninguna salida siguiente. Corrió por el pasillo, casi se golpeó en la puerta y giró el picaporte sin mirar por el ojillo. Su felicidad prontamente se metamorfiza en confusión y pánico. Era el hombre de cabello Azabache.

-¿está tu madre? - Preguntó con seriedad abrumadora.

-N..no. ¿Quieres pasar a esperarla? -Respondió el muchacho con voz temblorosa y moviendo su mirada a cualquier otro lugar.

-Sí, permiso.

El muchacho se apartó sin voltear a verlo, el hombre pasó y cerró la puerta.

-Puedes esperar aquí en la sala, no sé cuánto tardará.

-Te he traído un presente. - Jotaro levantó uno de sus codos, en su antebrazo llevaba la elegante caja de regalo, seguía intacta.

[¿por qué demonios me regalaría algo a estas alturas? Hace como si no fuéramos ni siquiera familia y sale con idioteces, de seguro quiere ofenderme más...]

-Déjalo por ahí. - Contestó el joven sin girar su cabeza y directamente tomando camino por donde llegó, hacia su habitación.
El hombre paralizó el tiempo y se anticipó unos segundos en los que abrió su habitación y se colocó apenas entrando, en posición hacia la puerta de la pieza, y cuando menos lo esperaba el muchacho giró hacia atrás y estaba él justo en frente, chocó contra su pecho y obviamente se asustó aún más.

-¿po..por qué me siguió? - Josuke preguntó, exaltado. Estaba sudando frío y su rostro lleno de terror se había vuelto aún más pálido.

-Necesito pedirte una disculpa, por lo de.. Tú ya sabes... Yo... Yo no... No fue para humillarte.

Jotaro simplemente no sabía cómo disculparse, nunca tuvo la necesidad de hacerlo y no le gustó en lo absoluto.

A Josuke solo le quedaba mirarlo a la cara ahora con estupefacción y comenzó a llenar sus ojos de lágrimas.

-No, no llores. Quiero decir, me da gusto que estés con Rohan, es...

El adolescente abrió sus ojos como platos de solo pensar que acosó hasta su cita y antes de que el adulto pudiera decir algo más le apuntó con el dedo sobre su pecho y le gritó.

-¡Eres un acosador! ¡Además de humillarme e ignorarme! ¡Degenerado infeliz!

Jotaro de repente se llenó de ira y con su mano libre toma al muchacho con fuerza suficiente para dejar moretones del antebrazo y lo golpeó contra la puerta, resonando bastante fuerte, acercándose y quedando a unos centímetros de su rostro, Josuke podía sentir su respiración aunque la suya se tornó mucho más caliente. Los ojos del mayor tiritaban por todo su rostro y su cuerpo se estremecía dándole poca importancia al dolor de haber sido azotado de su espalda.

-¡¿POR QUÉ NO LO BESASTE?!

Le gritó el ojiverde con una voz enronquecida, casi escupiendole el rostro y Josuke sólo pudo dejar de estremecerse en la excitación que le produjo tenerlo tan cerca, para volverse al más profundo y real horror, conocía el poder que poseía el adulto y nada podía causarle más miedo.

-¡¿ES PORQUE QUIERES QUE YO LO HAGA?! ¡¿No es así?!

Después de esto último soltó su brazo y el muchacho se incorporó un poco, su pánico se había fusionado con un poco de vergüenza y sus mejillas se enrojecieron un poco, aunque seguía en shock.

-Tómalo, niño.

El hombre le restregó el ornamental regalo en el pecho al joven y éste cargándose de la valentía que lo caracteriza lo empujó con la palma de su mano y lo arrojó violentamente al suelo, rompiendo las cintas que lo mantenían cerrado y rebotando las cosas que contenía, desapareciendo bajo los muebles y la cama.

-¡ahí está tu maldito regalo!

El frío hombre por primera vez en muchísimo tiempo se encontraba tan anonadado, sus ojos estaban temblando asombrados y su boca estaba entreabierta. Jamás le habían rechazado algo, es más, las mujeres son las que le habrían rogado que siquiera les regalara algo, tan siquiera que les hablara.

Cortó su mirada y con su brazo izquierdo movió violentamente al muchacho, abrió la puerta, salió por ésta y la azotó.

Un Josuke se derrumbó, dejó de sentir sus piernas, dobló sus rodillas y cayó sentado en el suelo sobre su trasero. Lo último que escuchó fue la puerta de entrada de su casa azotándose con mucha fuerza. Estaba casi al nivel del suelo, mirándolo por varios minutos y con su mente completamente en blanco.

Después de un rato se incorporó en sí agachándose por toda su alcoba y recogía los pequeños regalos. Eran casi veinte labiales de lujo de todos los tonos, como si los hubiese tomado por puños y al azar, y no conociese nada de lo que estaba comprando. Los ojos del muchacho se iluminaron a través de las lágrimas que estaban corriendo desde quién sabe cuándo y después de juntarlos en un montón en el suelo, toma la tapa de la caja de regalo y había una nota adjunta, procede a arrancarle la cinta adhesiva y la abre para leerla.

"No te pongas demasiado, no quiero que alguien más te robe"

Baby~ [Jotaro x Josuke] [JotaJosu] [TaroSuke] Jojo's Bizarre Adventure YAOIHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora