Arnold y las dos se sentarón juntos. Él la invitó un licuado y a la niña un pastelillo mientras él seguía con el suyo.
-Vera, su hija me encontró espiando a una mujer a quien he seguido desde Estados Unidos...-empezó y contó un poco de su historia.
-Ya veo.-dijo sorbiendo su licuado.
-Le comente a su hija que buscaba como hablarle a ella y por eso dijo lo que dijo.-
-Ya veo. Divi, amor, no debiste...-dijo mirando a la niña que los veía seria.
-Tu hiciste como si salieras con él en primer lugar.-recriminó la niña.
-Lo sé, lo sé.-respondió sonrojada.
-Julieta ¿verdad? Mira, en realidad creo que es una suerte para mi encontrarte, tu hija nos ha unido... Necesito ver a Helga y esa fiesta me hará estar cerca de ella y hacerlo...-
-Perfecto. No puedo creer que Helga tenga a un admirador tan loco pero...-termino la mujer de rizos de oro -Esta bien.-
-¿Conoces a Helga?-
-Algo asi, el caso es que estoy en esto, Arnold.-dijo sonriendo. -No me puedo resistir a actuar de cupido.-
Julieta y Arnold llegarón a una conclusión. Irían a la fiesta juntos para que Arnold pudiese acercarse a Helga pero él actuaría como su pareja.
Julieta era guapa, una mujer en sus treinta y ocho años dueña de su propia fabrica de maquillaje que logró forjar con esfuerzo superandose día con día. Era el orgullo de su familia. Tenía un hermano quien sería el heredero del bufete de su padre pero prefirió irse a cumplir sus sueños, era Cedric y era el amigo de Helga y regresaría de un viaje en unos días con su esposa. Al verse sin heredero su padre decidió dejarle la empresa a su marido pero ellos terminaron despues de quince años de matrimonio por acuerdo mutuo. Trataban de llevarse bien pero la niña era la única que los unía. No había amor mas un extraño sentimiento se tenían cuando se veían.
Estaba decidido, Arnold tendría el acercamiento perfecto.
Era viernes en la noche y Helga se coloco un vestido rosa palido con brillos delicados y su cabello se lo dejo suelto.
-¿A donde tan guapa?-preguntó su tía que estaba en la sala leyendo.
-¿Me lo pregunta usted?-responde y la anciana rie.
-Ya te lo he dicho, cuando una es vieja no le sirve de nada decir "esta ropa es para una ocasión especial" que puede morir sin antes usarla. Solo cenaré en el comedor, esperaba tu asistieras.-
-Me invitarón a cenar, disulpe el no avisarle.-
-Vives aqui pero tienes 26, no me debes pedir permiso pero si avisame, por favor.-
-Si, tía.-
Le dió un beso y le dijo adios.
Al llegar al restaurante vió a Ernest vestido de traje.
-Helga... que guapa.-
-Hola, Ernest, tu no estas tan mal.-dijo sonriendo mientras le daba un beso en la mejilla.
-Eso espero, acabo de salir de una reunión de negocios con una empresa de lo mas estresante. Me siento como un pingüino en Madagascar aqui.-dijo sonriendo coqueto.
-Pensé que ibas contra la moda y por eso el traje.-dijo riendo.
-Tu igual estarías contra la moda entonces.-la señalo.
-Debo reclamarte que tu hayas dicho que era un lugar elegante.-
-Hay que poner una clasificación a todos los restaurantes.-dijo con la sonrisa torcida.
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Regresando a Inglaterra.
FanfictionHelga regresa a Inglaterra dispuesta a retomar su vida desde donde la dejo pero no cuenta con cierto rubio que no la dejara escapar otra vez. "-¿Qué haces aqui?- -Vine a convencer a mi futura esposa de que me ama.-" ¿Podrá dar una nueva oportunidad...
