Emociones revueltas.

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Fiesta de Elenek.

-Querida ¿cómo has estado? -

Helga conocía a toda la familia de Elenek Walsh y todos la apreciaban mucho y Helga igual le tenía cariño a todos, era bien sabido que Barnaby fue su compañero de aventuras algunas veces, además de que él fue quien le enseñó a cocinar y se comportó a la distancia suficiente para que Helga no se preocupara de hablar de su hermana con él. Simplemente acercarse a Barnaby era dejar de pensar en Olga en el tiempo en que eso dolía demasiado y eso le agradó por mucho tiempo a Helga así que verla en la cocina no era sorpresa de muchos y claro, Harper era de las más felices con ese hecho.

El caso aquí era que sus tíos tenían una hermana lejana que casi nunca veían y aunque Helga sólo la había visto en tres ocasiones, sólo tres ocasiones bastaron para odiarla.
Odiaba a Tara Walsh con su vida.

Claro que esto no le importa a la mujer que siempre hablaba con Helga como si fueran amigas.

Era una anciana, a decir verdad, Helga creía infantil su compartimiento pero cuando escuchó a la anciana hablar mal de su amiga Harper y su amigo Norris un día mientras tomaba el té con Elenek, Barnaby y su tía se ganó su odio.

Claro, la anciana no lo sabía. ¿Cómo iba a saber que Helga la escuchó llamándolos huérfanos pobretones a sus mejores amigos?

-¿Helga?-le hablaron sacándola de su ensueño.

-Oh, Arnold-dice con una gran sonrisa dándole a entender que deseaba ser salvada. - Disculpe, Tara, es un placer hablar con usted pero... -

-¿Y este jovencito? - dice la anciana acomodándose los anteojos -Mucho gusto, Tara Walsh, hermana del cumpleañero. – se presenta y estira la mano esperando un beso.

Arnold levanta la ceja curioso y sonríe con galantería.

-Mucho gusto, Arnold Shortman, novio de Helga. -dice y le toma la mano para besarla suavemente.

Helga los ve con indiferencia.

-No sabía que Geraldine tuviera pareja. ¡Que escondidito tenías a este bombón, Geraldine! -

-Escondido no, solo olvidado. ¿Verdad amor? Es un gusto conocerla, madame pero me preguntaba si puede prestarme a mi hermosa novia un momento.-

-¡Oh! Estos jóvenes de hoy en día no pueden estar el uno sin el otro. Amor, me encanta. Y pareces un joven tan encantador Arnold Shortman... Creo que reconozco tu apellido. - dice con una mirada pensativa.

-Es muy común en realidad. - dice sonriendo nerviosamente pues si empieza a hablar de los Ojos Verdes no podría lograr el escape para él y para Helga.

-No sé... Pero ya me falla la memoria. Iré a buscar una buena compañía. Permiso, Geraldine, Arnold. Los dejo.-

-Propio. - contestan los dos con una sonrisa.

-Gracias.-dijo girándose para verlo cuando notó que no podía escucharlos.

-Me debes una. Por cierto ¿quién era?-

-Hermana de mis tíos pero gracias a Dios casi nunca está por Europa, se casó con el Japonés que está en la barra con Norris y Harper en este momento. El señor es un amor pero la esposa... Meee, algo superficial. - dice levantando los hombros.

-¡Arnold! ¡Ven a bailar y trae a Helga, si lo logras te doy todo mi dinero! - grita María riendo.

La música que suena es movida y Helga se horroriza.

-¿Bailas? –preguntó sabiendo la respuesta.

-No si puedo evitarlo. -

-Si sé algo de ti es que eres muy talentosa ¿no tomabas clases de ballet? –recordó sonriendo.

Regresando a Inglaterra.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora