La cita fue un viernes y al día siguiente Arnold salió del trabajo cansado, tuvo que revisar unos 60 proyectos este día sobre el uso de la medicina alternativa en regiones pobres de Sudamerica. No pensó que dar clases los sábados serían divertido pero agarro esas horas extras porque tenía que mantenerse solo y el trabajo era bueno a pesar de lo cansado.
Se subió al transporte publico y llamó a Julieta, ella encantada dice que lo recibirá a comer.
-Hola gruñón.-saluda Divinidad abriendo aún con su uniforme puesto.
-¡Divinidad te he dicho que ya no le digas asi a Arnold!-grito su madre desde la cocina. -Entra, Arnie.-
Arnold en verdad prefería el sobrenombre que la niña le había dado en vez del ridículo apodo con el que Julieta le llamaba en ocasiones pero no se podía quejar de la mujer que lo alimentaba casi todos los días.
-¿Como estuvo el trabajo, Arnold?-dijo cuando lo saludó en la cocina.
-Cansado, traje manzanas.-dice mostrando una bolsa y asentandola en la meseta del lugar.
-Muchas gracias pero no entiendo para que te molestas.-dice ella poniendolas en un recipiente.
-A mi me gustan las manzanas, deja que siga trayendolas si quiere. Es un pago por comer diario aqui. Mañana se me antojan naranjas, señor Gruñón.-dice la niña desde la silla de la cocina con una sonrisa traviesa.
-¡Divinidad! Por Dios niña ¿cuando aprenderás a comportarte como se debe?-le reprende su madre mientras mueve la sopa que prepara.
-No la regañes Julieta, dejame seguir pagandole a la pequeña mafiosa, es lo menos que puedo hacer.-
-Creeme que no tienes porque hacerlo.-
-Pero me gusta.-dice sonriendo tranquilo.
-Como sea, lavate las manos y sientate. El gulash estará listo en unos minutos. Divinidad ¿has puesto los cubiertos ya?-
La niña ve la mesa y sonrie.
-Creo que no.-
Arnold paso al baño mientras la madre volvía a regañar a la niña y esta le decía que exageraba un poco.
En verdad le gustaba visitarlas.
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-¿Y?-María traía los refrescos. Norris las acompañaba y hasta Elizabeth se metió en ese almuerzo.
-Ustedes son unos chismosos, de verdad. Fue una cita, es todo.-dijo la rubia sentada con una sonrisa pícara.
-Llegaste a tu casa a la una de la mañana.-dijo serio Norris mientras comía una papa frita con catsup.
-No debí mandarte esa ubicación en tiempo real, Norris.-señala.
-Como sea, dinos que paso, Geraldine, no te hagas la mustia.-dijo María sonriendo.
-Me llevo a un planetario, comimos tamales que él hizo y galletas que hizo Divinidad y hablamos de trabajo, de la vida, del futuro... y practicamente fue lo mismo de siempre. Él diciendome que me ama y yo rechazandolo.-dijo haciendo un movimiento con la mano indicando simpleza.
-No sé porque no te creo, soy tu secretaria Helga, amiga mia y veo tus expresiones cada vez que llegan esas canastas.-dice Elizabeth pícara.
-¿Las ves? Pensé que no tendrías tiempo emocionandote tu por ellas.-comenta con sorna y María y Norris rien.
-¿Canastas? Yo no me sabía eso, exijo saberlo.-dijo Norris.
-A la loca le envía canastas el loco de su futuro esposo, con regalos muy originales, creo que él le hace la despensa mas o menos.-
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Regresando a Inglaterra.
FanfictionHelga regresa a Inglaterra dispuesta a retomar su vida desde donde la dejo pero no cuenta con cierto rubio que no la dejara escapar otra vez. "-¿Qué haces aqui?- -Vine a convencer a mi futura esposa de que me ama.-" ¿Podrá dar una nueva oportunidad...
