Desconfianza.

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El aroma a comida viniendo de la cocina fue suficiente para despertar ese día a Helga.

Revisó su despertador y notó que no faltaba mucho para que sonará, asi que decidió levantarse de la cama.

Supuso que el aroma sería un omellete al puro estilo de su novio, sonrió pero la sonrisa no le duró mucho.

Hoy era sábado. Hoy era el día donde el martirio de la semana terminaba. Y hoy vería a Míriam.

Se metió a bañar y al salir todavía con su bata pues al ser sábado la pareja de rubios tenía tiempo de convivir más en la mañana, fue a la cocina donde Arnold la esperaba.

La mesa ya estaba puesta y Arnold estaba sentado revisando unos papeles.

-Buenos días, guapo. - dijo ella acercándose a él y dándole un ligero beso .

Él la agarro por la cintura y la beso más largamente.

-Buenos días, le hice chocolate caliente, señorita.- le dijo con una ligera sonrisa.

-Gracias, señor. - dijo sentándose frente a él.

Él dejó los papeles a un lado y se acomodo frente a ella.

-Hoy salgo a las tres de la tarde pero a las cinco me quieren de regreso y como soy nuevo no puedo decir que no. - hablo él.

-¿Para qué te quieren a las cinco? -

-Reunión de consejo, dicen pero según un compañero, es una tonta cena que organizan para hablar mal de otras universidades y dar una charla motivacional para iniciar bien el año. Dice que después de dos horas me puedo librar de ahí pero haré lo posible por regresar temprano y tal vez quieras salir a algún lado. - comento metiéndose un pedazo de comida a la boca.

Ella recordó la cita que tenía en la tarde pero se recompuso.

-Me encantaría salir a distraerme, mañana estaré libre todo el día ¿y tu? -

-Igual, espero. ¿Podrás comer conmigo a las tres? -

Ella se tensó.

-Hoy no. - dijo simplemente algo incomoda.

-¿Comerás con alguien? -

-Estaré ocupada, simplemente. -era verdad. Comería con su madre al mediodía y eso retrasaría su trabajo, a demás no deseaba ver a Arnold unas horas después del encuentro con su madre, la conocía demasiado bien y ya había notado que algo le pasaba y sería peor a esa hora. Definitivamente no deseaba enfrentarse a él, hasta la noche que se sintiera más tranquila respecto al tema.

-Puedo comer en tu oficina contigo. -dijo tomando su café.

-No. Hoy no, Arnold. - dijo seria y él la vio extrañado.

-¿Pudiste dormir mejor? - cambió de tema.

Pero a ella le seguía incomodando pues los dos temas se relacionaban gracias a Míriam.

-Si. No sé qué habré soñado.-

-Pues yo tengo una idea - dijo él bastante serio, ella lo vio con sorpresa.

-¿Y qué supone el psicólogo? -preguntó con una pequeña sonrisa.

-Que algo tienes desde la llamada del lunes y no me lo dices. Has estado teniendo pesadillas y hablas dormida, Helga. ¿Ya me dirás que tienes o tengo que esperar hasta que te dé una crisis o algo? -

-Que linda forma de abordar el tema. - dice ella con sarcasmo.

-Perdón pero he esta tratando de preguntarte y tu me evades siempre y me esta cansando que no hables conmigo de un tema que te tiene tan angustiada. -

Regresando a Inglaterra.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora