Siempre es bueno hablar.

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Cuando Helga llego a Inglaterra venía con problemas pero uno de sus mas grandes problemas era la confianza. Ya no quería creer en nadie nunca y eso significaba que una visita al psicologo era imposible para ella. ¿No fue una visita con Bliss la que ocasiono todo? Obvio no pero Helga si creía que tenía que ver eso con que su hermana estuviera muerta. Odiaba la idea de ir a un consultorio como el de su psicologa en Hillwood pero fue su tía la que la convenció de intentarlo. 

-Helga, no debes dejar de ir solo porque creas que algo malo sucederá, no es así, sé que te hará bien y verás que es una oportunidad de seguir adelante con tu vida ¿no es lo quisiera Olga?-

Y así fue como su tía la convenció de pisar un consultorio otra vez.

El primer psicologo se encargo por ella por un año, luego vino una que Helga odio (resulta que le había agarrado odio a las psicologas mujeres por recordarle a la señorita Bliss) y aunque fue injusto decidió dejar de ir con ella. Luego llegó Caractacus Desseines. Era hijo de unos primos que se enamoraron y escaparon a Inglaterra por no ser aceptados en su familia.

Cuando Helga conoció a Caractacus lo primero que hizo fue lo obvio.

-¿Quien en su sano juicio le pone Caractacus a su hijo?-

-Significa hombre excéntrico y con caracter.-dijo él sonriendo.

 -Y si que lo eres...-

Caractacus ahora ya tiene cuarenta años cumplidos, Helga lo conoció hace ya cuatro años. Él es muy abierto a la hora de hablar con ella, es muy alto y de complexión normal, ni muy gordo ni muy flaco. Suele vestirse muy casual según él para ganar confianza mas rapido, pues decía que es mas facil hablar con alguien que parece más un amigo que un doctor que te analizará.

Helga llega y Lilith la recibe sonriendo.

-El doctor la espera.-le dice y Helga sonríe y entra. El lugar no ha cambiado mucho. Dos muebles comodos de color azul claro con toques de blanco. Un escritorio pequeño en una esquina y dos libreros que ocupan dos paredes completas. Ah, y una colección de extrañas esculturas de diferentes países. Parece mas una sala que un consultorio, en realidad.

-Ah, mi paciente favorita.-dice con una sonrisa parandose para saludarla con un gran abrazo.

-Hola, Tacus.-dice despues del abrazo.

-Sientate, Helga. ¿Algo para tomar?-

Ella camina a uno de los sofas y contesta que agua esta bien.

-Bueno- empieza el doctor cuando ya estan sentados con sus bebidas. -Hasta que te dignas a venir a tus citas, pensé por un momento que te habías quedado en Hillwood.-

-Jamás haría una locura como esa.-dice con un gesto que hace reír a Caractacus.

-¿Qué tienes que contarme, Helga?-

-Todo esta relativamente bien pero...-

-No te me adelantes, empecemos desde el principio. Tu regreso a Hillwood.-

La plática avanzo con gran entusiasmo hasta que él llego a donde sabía que la rubia quería que llegará.

-¿Tienes miedo?-

-Mucho, tengo mucho miedo.-dice triste y él asiente serio.

-¿Por qué?-

-Porque no quiero volver a lastimarlo, sé que fue malo lo que hice, lo deje sin explicación y él nunca tuvo oportunidad de buscarme y...-

-No, Helga, no quiero que vuelvas a lo mismo. No te eches la culpa de todo. Perdiste a Olga, tus padres se divorciaron y sufrías una profunda tristeza. Es entendible como actuaste y aunque te he dicho en muchas ocasiones que también fue malo no enfrentarte por tanto tiempo a Arnold creo que también he dicho que eso no te hace mala persona. Tenías problemas y te alejaste. Es normal y te ha hecho bien. ¿Acaso no estoy viendo a una gran abogada con una vida prospera y llena de vida?-

Regresando a Inglaterra.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora